sábado, 6 de mayo de 2017

Quitando las citas de Henry Miller del encabezado y el pie del Blog


Esta vida ha llegado a una etapa en la cual inevitablemente se comienza a bajar de volumen, se va más despacio, se hace menos ruido. Por eso las citas de Henry Miller del encabezado y el pie del blog no pueden seguir allí a pesar de que siguen ajustandose perfectamente al título. Y la verdad es que tampoco van conmigo. A pesar de la terrible crisis institucional de mi país (Venezuela), en el cual vivo y sufro, soy de los que prefieren seguir aferrandose a la peregrina y miserable paz que tenemos. Desde luego la destrucción que anhelo, que aspiro, a la que me refería cuando comencé el blog era interior, una revelación, un vuelo del alma y al final era una busqueda de la paz. He encontrado un paralelismo de esa aspiración en mi carta astral: Urano exaltado en Escorpión, elevandose en el medio cielo. Pero ahora prefiero evitarme mal entendidos y dejar eso en silencio. Además la cita aunque todavía me gusta y la aprecio, tiene un no se que de sonido de trompeta que más bien me produce cierta pena. No son mis palabras, Urano no me ha traído el fuego del cielo y mi vida es muy aburrida en comparación con la del Henry Miller de Trópico de Capricornio, en comparación con lo que pensé que podía ser. Las revelaciones que ahora busco son producto más bien del estudio y mucha meditación y no me hago muchas ilusiones sobre eso, y más me vale que no me las haga.  

Dejo aquí, como un grato recuerdo, las dos citas, que en realidad son una sola y que yo separe en dos, al darme de cuenta lo bien que se veían tanto separadas como juntas:

La cita del encabezado:

"yo era un ojo, un enorme reflector que exploraba el horizonte, que giraba sin cesar, sin piedad. Ese ojo tan abierto parecía haber dejado adormecidas todas mis demás facultades; todas mis fuerzas se consumían en el esfuerzo por ver, por captar el drama del mundo"

La cita del pie:

"Si anhelaba la destrucción, era simplemente para que ese ojo se extinguiera. Anhelaba un terremoto, un cataclismo de la naturaleza que precipitase el faro en el mar, deseaba una metamorfosis, la conversión en pez, en leviatán, en destructor. Quería que la tierra se abriera, que se tragase todo en un bostezo absorbente. Quería ver la ciudad en el seno del mar. Quería sentarme en una cueva y leer a la luz de una vela. Quería que se extinguiese ese ojo para que tuviese ocasión de conocer mi propio cuerpo, mis propios deseos. Quería estar solo durante mil años para reflexionar sobre lo que había visto y oído ... y para olvidar"

No sé si alguna vez consiga otras o algo con la cual reemplazarlas. 

Gracias Henry Miller.

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