sábado, 27 de agosto de 2016

Libros patógenos





Esta entrada va a dedicada a todos los biblofilos como yo, más o menos ignorantes e inocentes de lo que informaré a continuación. 

He tenido unas experiencias muy desagradables con varios libros que he comprado en las calles de Caracas a los buhoneros en sitios muy centrícos de las ciudad. Básicamente los libros apestaban, en algunos casos la reacción era inmediata y era muy obvio que los libros estaban infectados de hongos por lo amarillento de las paginas o la vejez del mismo, en ese caso ni siquiera consideraba comprárselo al buhonero. Pero me tope con libros con la apariencia de estar en perfecto estado, libros que incluso parecian nuevos y que al principio al comenzar a leerlos no transmitian la menor reacción desagradable, sobretodo si se hacía al aire libre cuando se revisaba ante el mismo buhonero que los vendía, pero luego, al llegar a mi casa y leerlos con más cuidado, luego de algunos minutos, comenzaba también a notar algo extraño y desagradable, que si una ligera picazon en la nariz, un ligerisimo aunque cada vez más notable ardor en los ojos y algo raro en el aire que respiraba como si lo hubieran rociado con algún agente químico. Me sorprendio cuan persistente podía ser aquella sensación no bastaba con sacudir el libro o dejar al aire sus páginas durante días. Seguía allí hiciera lo que hiciera. Los libros básicamente estaban infectados, aunque todavía desconozco con qué. Desde luego que no tenía los medios para ponerme a investigar a aquello y no sabía, ni sé todavía de algún servicio especializado que pudiera desinfectar los libros, los hay para bibliotecas pero desconozco como ubicarlos y luego de haber hecho algunas pequeñas preguntas infructuosas y busquedas por Internet desistí por completo de contactar con ese supuesto servicio para gente particular como yo. Lo que hice fue botar esos libros, regalarlos o revenderlos habría sido pura maldad. Informé a unos dos buhoneros a los que había comprado libros con ese problema aunque estos se extrañaron con mi observación, uno de ellos generosamente me ofrecio canjear el libro por otro, cosa que hice solamente en un par de ocasiones. Pero el problema volvio a reaparecer en otros libros que le compré al mismo buhonero, de hecho, no recuerdo bien, pero es también probable que haya pasado con los libros que me canjeo. El problema se volvio tan reiterativo que llegue a la conclusión de que no podía seguir comprando libros a esos buhoneros e incluso a los buhoneros en general, simplemente comenzo a parecerme demasiado riesgoso. Desde luego que comprar libros nuevos en librerias auténticas es un duro golpe para mi bolsillo y restringe fuertemente mi capacidad de compra. De hecho la tentación de volver a comprar a algún otro buhonero (jamás podría comprarle a los anteriores) es todavía muy fuerte.

Dada la poca información técnica que se consigue en Internet en español sobre este tópico he decido al menos decir algunas cosas junto con las referencias. La investigaciones sobre por qué y cómo desinfectar libros se remonta al menos a principios del siglos XX. Un ejemplo es este viejo artículo de la Escuela Médida de Harvard. Menciona que entre las enfermedades que podrían transportar los libros están la viruela, el sarampión, la fiebre escarlata, el tracoma, difteria,  erisipela, disentería, tifoidea y la tuberculosis. En teoría puede ser así, aunque no se si menciona todo eso por la microfobia de la época, lo digo porque la publicidad de aquel entonces solía abusar no poco del relativamente reciente descubrimiento del mundo microbiano, no por nada Howard Hughes y Salvador Dalí fueron microfobicos. En todo caso el artículo cita varias infecciones propadas a través de libros, como una epidemia de tuberculosis ocurrida en Rusia entre unos funcionarios que tuvieron la asquerosa idea de ojear los documentos del archivo en el que trabajaban untando sus dedos con saliva para manipular las páginas. El mismo artículo menciona varias sustancias ineficcientes para la desinfección de libros como la carbo-gasolina (una mezcla de gasolina y fenol) y de un método muy eficiente aunque costoso: una mezcla de aire a 80 grados y humedad al 30%-40% sobre libros cerrados por 32 horas (!).

Las sustancias que se han usado en la práctica para la desinfección de libros y evitar el crecimiento de hongos en estos, además del cabo-gasolina, que se menciono, están el formaldehído, el tiabendazol, óxido de etileno  y los aceites esenciales, en distintas concentraciones para cada caso en particular. Aunque estas sustancias, según esta investigación reciente, se tienen por nocivas por las razones que se explican en el mismo artículo enlazado. Lo ultima para desinfectar, según la misma investigación, seria el hipoclorito de sodio en bajas concentraciones (0.4% -  5.2%). No he dado con la versión comercial de ninguno de esos productos, que deberían manipularse con sumo cuidado y por gente preparada para eso. Por Internet he visto algunos links que explican como hacer uno mismo una desinfección de un libro, aunque no he podido tomarme ninguno en serio, ni me ha parecido que sean lo suficientemente precisos como para que valga la pena citarlos. Lo ideal evidentemente seria que hubiese un servicio especializado para esas cosas en donde uno pudiera dejar el libro y buscarlo cuando lo hayan saneado, pagando lo que se deba pagar por ello, pero hasta donde tengo conocimiento no existe nada de eso semejante en mi país y parece que pasa lo mismo en muchisimos otros países. 

Pienso realizar una visita a la sanidad de mi país (todavía conservo un libro infectado). Luego de eso agregaré unas líneas adicionales a esta entrada.
 

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