viernes, 15 de julio de 2016

La Negación del Holocausto

Hay una corriente muy en boga por Internet, como muchas otras, que niegan el hecho histórico del Holocausto Nazi de los judios. Incluso personajes notables de la politica internacional y de la opinión pública han manifestado su escepticismo e incredulidad ante lo que muchos califican como uno de los mayores crimenes del siglo XX, uno de los mejor documentados de todos.  Es el caso del expresidente de Iran, Mahmud Ahmadineyad.

En lo personal pienso que un hombre de este siglo XXI que se vea a si mismo como civilizado y culto, para aun así negar el holocausto, es como un católico que no crea en la Cruxifición de Cristo. Y desde luego que hubo muchos cristianos que no creían en la cruxifición, pero no eran católicos. Esta no es solo una opinión personal muy mía, existe todo un consenso en las esferas intelectuales y de la politica sobre el hecho rotundo e incuestionable que fue el holocausto. Formo parte de ese consenso y francamente me siento a gusto con este.

Pero el caso del holocausto es peor que el de la Cruxifión de Cristo, porque mientras esta es una materia de Fe para la inmensa mayoría, a pesar de evidencias nebulosas como la del Sudario de Turín, el holocausto no es una materia de Fe, sino un hecho comprobado y histórico. Que si bien puede ser difícil de entender en un principio, por su irracionalidad, forma parte de una serie vejaciones, maltratos y atrocidades cometidas en contra de los judios a lo largo de la historia. No se trata de un hecho excepcional y fortuito. 

Esto ultimo resulta muy chocante dado que esta conectado con la propia Fe cristiana. En efecto en el Nuevo Testamento se sostiene que el rechazo de la nueva Fe por parte de los judios significo hasta cierto punto su condenación y una expiación, traducida en persecusiones y maltratos, con la que tendrían que cargar hasta el final de los tiempos. Esto que es y debiera parecer injusto, una de las debilidades del Nuevo Testamento, fue  asumido con buena conciencia por muchos de los verdugos e inquisidores del pueblo de Israel. Creyendo que con ello simplemente cumplían la palabra de Dios. Una forma de pensar, por cierto, muy psicópata.

Además hay otro punto de coincidencia del holocausto con la cruxifición: así como la cruxifición significa asumir la contradicción de la cruz, tal como magistralmente expuso Carl Gustav Jung en muchas de sus obras, quien por cierto fallo al reconocer el primate harto freudiano que era Hitler (hasta las mejores mentes se equivocan). Pero como decia, así como la cruxifición tiene que ser asumida a nivel interior de forma dramática,  el holocausto  también implica reconocer interiormente lo que significa para la conciencia racional y humanista la inhumanidad de que dio muestras durante ese período histórico. Hay gente que necesita valor para esto.  Al final para mi quiere decir que todos somos hijos de Auschwitz, que toda nuestra civilización esta construida sobre los huesos y la miseria de pueblos enteros que han sido saqueados y masacrados ... pero incluso implica reconocer cosas aun peores que esas, como la fragilidad, el desamparo, la miseria de la racionalidad humana y su insuficiencia ante nuestra naturaleza tánica, de Tánatos, es decir, destructora, sobretodo en el sentido freudiano: un odio instintivo, con una génesis innata, que busca proyectarse de cualquier forma. 

Creo que la negación del Holocausto es una mezcla de ignorancia, estupidez y cinismo. Pero sobre todo de lo ultimo. En este caso es muy dificil separar la ignorancia de la estupidez, tiene que ver por ejemplo con cosas como creer de forma literal la historia de creación biblica o negar la teoría de evolución de Darwin o pensar que todavía la Tierra es plana o teorias conspiranoicas que se me haría fastidioso y arduo enumerar. El cinismo, cuyo objetivo es precisamente sacar ventaja de todo lo anterior, simplemente sabe que el holocausto fue un hecho verídico, pero se complace en negarlo, porque esta convencido de que la historia es simplemente un asunto de vencedores. Siempre y cuando se tenga el poder, es posible moldearla a su gusto. Se trata de fascismo puro y duro, el sueño de completar el holocausto Nazi borrando también la memoria de este, el crimen mismo.

Aunque no es el tema central de esta entrada voy a mencionar la corriente de resentimiento antisemita, parte de la cual no niega el holocausto sino que lo considera justificado. Según esta los judios se han caracterizado por ser usureros y acumular poder a través de las finanzas. Incluso Karl Marx, de origen judio, admitía ese argumento. Aquí se podrían mencionar grandes familias y dinastías judías de las finanzas, como los Rothshild. En cuanto a esto, considero que la riquezas, poder e influencia de los judios no deberían escandalizar a nadie siempre y cuando esta se halla logrado dentro del marco de la legalidad. O al menos dicha riqueza no debería escandalizar tanto como el de otras grandes fortunas no judias. Es innegable que existen grupos de influencia y poder judios, pero eso es harto natural, sobre todo dada la segregación y discriminación que han sufrido durante siglos. Las grandes fortunas de algunas familias judias, como es normal, no han sido un caso generalizado sino que se gesto a la par de una marginación aplastante, como fue el caso de los Rothshild. Los judios comenzaron a destacarse durante la Edad Media como prestamistas y usureros debido a que no se les permitía ejercer otro oficio. Esto paradojicamente parece indicar que no es más misterioso por qué tantos judios han sido usureros  que por qué tantos han sido marxistas. Y entre usureros y marxistas la divergencia es enorme, más que obvia, una variable rompe con la  otra, a pesar del retorcido intento de algunas mentes por pretender buscar una convergencia entre ambas cosas, en una conspiranoica y delirante teoría de conspiración judia.

Pero no es solo grandes banqueros lo que han tenido los judios, sino escritores, músicos y artístas de todo tipo, intelectuales, científicos, etc, por dar algunos nombres: Heine, Proust, Kafka, Marx, Freud, etc. Esto simple y llanamente quiere decir que los judios han tenido un éxito extraordinario, con aportes relevantes para la humanidad. Un éxito y unos aportes que en lugar de envidiar deberiamos reconocer e incluso aplaudir. Pero no prueba ninguna influencia perversa, ni nefasta de parte de ellos. De hecho lo perverso es precisamente insistir en mantener semejante tesis.

Por ultimo tenemos el caso del estado de Israel y la usurpación por parte de este de los territorios palestinos. Es innegable la injusticia que se ha cometido y que se comete contra los palestinos, debido al despojo por parte de los israelies de sus antiguos territorios.  Este en un problema a su vez derivado del antisemitismo europeo, es decir que va más allá de los propios judios.  La responsabilidad de Europa es enorme en este sentido. Desgraciadamente este problema también da pie para que algunos se planteen si se debería aceptar o no el holocausto Nazi como un hecho histórico o como una tragedia para la humanidad, cuando es precisamente el reconocimiento del holocausto el punto de partida, la base sobre la cual construir una reconciliación entre judios con palestinos junto a la comunidad arabe y persa.  Irán o al menos el sector más importante del establiment de ese país, se ha negado a reconocer el holocausto judio, al mismo tiempo que habla de desaparecer de la faz de la Tierra al estado israelí. Lo uno tiene que ver con lo otro. Ha estas alturas el hecho es que este conflicto no tiene una solución militar, sobre todo si se piensa en la magnitud y en las perdidas derivadas de una guerra entre iranies y israelies o incluso una coalición de países arabes y la potencia persa  con Israel (una alianza difícil más no imposible). Sobre todo considerando la posible respuesta nuclear de esta y el casi indudable apoyo incondicional que le darían Estados Unidos y los países de la OTAN.

La única solución viable a este ultimo problema es por tanto la mesa de dialogo y la lucha interior con nuestros propios demonios.


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