lunes, 27 de junio de 2016

La Zoofilia

Recientemente se aprobó en Canada una ley que legaliza el sexo con animales o más o eso (tiene matices), otra parafilia menos para los psiquiatras. En Alemania el intento de una ley parecida fracaso. En lo personal considero que el sexo con animales es antihigienico y asqueroso. En la Biblia eso se castigaba con la pena de muerte, era una ofensa a la santidad de Dios. Cuando leo la Biblia, sobre todo el Antiguo Testamento, trato de ponerme en la piel de un hombre o de un judio de hace 2000 años y francamente debo decir que desde ese punto de vista las contradicciones son sumamente desdeñales. Eso desde un punto de vista totalmente exotérico. Es desde el punto de vista moderno actual, desde el punto de vista Humanista, es decir la visión de mundo en donde el Hombre es lo central, que la Biblia resulta contradictaria hasta lo insoportable. Pero en el mundo antiguo lo central no era el Hombre sino Dios o los Dioses.

Desde el punto de vista Humanista el sexo con los animales es una ofensa al Hombre. Sí, al hombre con mayúsculas. Una ofensa a la dignidad del Hombre, una ofensa a la dignidad Humana. Tener sexo con un animal degrada a la humanidad, nos hace menos humanos. ¿Cómo es posible entonces que hayamos llegado a esto?. Porque ahora no somos modernos, sino postmodernos y el Humanismo anda de capa caída desde hace varias décadas. Ahora el lema no es "Ha muerto Dios", sino "Ha muerto el hombre". Uno de los más grandes golpes que sufrió el Humanismo fue el psicoanálisis de Freud y el pansexualismo que este trajo aparejado. De repente los Derechos del Hombre, su Ilustración y racionalismo no eran lo central, de repente lo central era la pulsión sexual, su libido vino a ser el eje de toda la psiquis humana. Y entonces ahora tenemos gente que pregona la libertad y el derecho de tener sexo con animales. Por un lado tenemos esa abundancia de parafilias como la zoofilia y por otro esta la apatía de los japoneses por el sexo o su parafilia preferidad del sexo con robots.  A mi me parece que son extremos, polos opuestas de una misma reacción ante el fenómeno del pansexualismo. De un sistema que no descansa de fomentar la sexualidad y que la ha convertido en el vector de consumo número 1 de las masas.

Recuerdo que Raymond Kurzweil, el profeta de la singularidad tecnología y de un mundo posthumano en el que todos seremos cyborgs o entes digitales que se teletransportaran por el ciberespacio, se escandalizaba ante la posibilidad de que un mundo así pudiera suprimir el sexo. Decia que incluso siendo un robot quisiera seguir conservando sus impulsos sexuales. Algo harto rídiculo dado que el mundo que sueña, si hay algo que debería trascender es precisamente el sexo. Por fortuna el mundo de Kurzweil es mucho más improbable de lo que muchos creen.

Llama la atención que algunos de los que se oponen al sexo con los animales no hablen de la dignidad humana, sino del derecho de los animales, de como eso es también una forma de maltrato y vejación hacia estos. Es un punto de vista válido.

De modo que hacia el mundo al que vamos lo principal no parece que serán los derechos de los hombres, ni su dignidad sino la de animales y robots.


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