jueves, 16 de junio de 2016

La profanación de la tumba de Rómulo Gallegos

Rómulo Gallegos

El vandalismo en la tumba del insigne escritor venezolano Rómulo Gallego, gloria de Venezuela y del mundo, uno de los que más ahondo en el alma venezolana, que esta entre quienes representan las reservas espirituales y culturales, reservas que son tan importantes como las mineras o las petroleras, es una de las muchisimas muestras de la descomposición que vive el país. De como uno y otro bando, el opositor como el oficialista, tratan de explotar y aprovecharse de la indignación que provoca una noticia semejante, utilizando formas de guerra y propaganda sucia. Recientemente paso algo parecido en Estados Unidos con la matanza de Orlando.

Al apenas surgir la noticia por las redes sociales el presidente del Parlamente opositor acusa a Jorge Rodríguez, alcalde del Municipio Libertador y psiquiatra, de hampón. Mientras que Jorge Rodríguez, que no es nada lelo para responder, no tarda en restarle la magnitud que se le dio a la noticia, al decir que era falso que se habían robado los huesos del escritor, al mismo tiempo sugirio que esto era parte de los ataques o la conspiración perversa de la oposición para socavar la resistencia revolucionaria y moral del venezolano, recordando como también recientemente se había profanado la tumba del cantautor de izquierdad rádical Alí Primera. Entonces claro, si es así, hay que ser más revolucionario y patriota.

No se puede negar lo hábil de la respuesta de Rodríguez. Pero como indique también hay cizaña en esta.  Para quien sepa lo deteriorada que esta la calidad de vida del venezolano lo más sensato habría sido reconocer que eso es parte de esa terrible crisis económica, de lo difícil que es para el venezolano sobrevivir y de lo terriblemente tentador que resulta robar una tumba de mármol en tan miserables condiciones de vida. Más aún cuando un metro cuadrado de mármol puede llegar a costar casi el doble del salario mínimo. Muchas de las cosas terribles que pasan en el país tienen esa simple y llana explicación, no se trata de que la gente sea revolucionaria o contrarevolucionaria. Por ejemplo, la corrupción policial, el sueldo de un policia es muy miserable, sobre todo si se le compara con el sueldo un militar de la Fuerza Armada. Lo peor del caso es que en lugar de comprender eso y de reconocer la importancia del trabajo y dignidad de los policias por medio de unos salarios más altos y más incentivos economicos, con lo cual levantarían la moral de los mismos y aumentarían la demanda de gente más apta para el servicio policial, lo que hacen es simplemente aumentar las sanciones y castigos para los policias corruptos y depurar los organismos policiales cada cierto tiempo. Aumentando con ello la escasez de policias que tenemos y haciendole cada vez más difícil a un policia no delinquir. El único incentivo que parece reconocer este gobierno para los policias es la propaganda revolucionaria y las sanciones burocráticas y administrativas. Hay dos formas de incentivos primitivas básicas para la psiquis humana (creo hay una o dos más pero no son tan básicas) las de placer (que también es simpatía y confianza) y las del dolor (que también es odio y temor). El capitalismo  parte de la primacia de la primera, mientras que el fascismo  parte de la primacia de lo segundo, Stalin decía que prefería ser temido a amado. Esto tiene mucho de perverso.

Si la oposición hubiese ideado una respuesta más hábil para Rodríguez y dicho lo lucrativo que podía resulta para un recoge latas, cualquier otro obrero o ciudadano miserable de este país desmantelar una tumba de mármol. Entonces los personeros del gobierno tal vez hubiesen replicado diciendo que la oposición estaba incentivando a la población venezolana a robar tumbas basandose en el lucro económico y, tal vez se les ocurriera sacar una ley que prohiba publicar noticias u otros artículos en donde se indicara lo lucrativo del robo o del acto de delinquir.  Es decir que a nivel comunicacional el entendimiento entre oficialismo y oposición es casi imposible, parace simplemente una batalla a muerte para los dos bandos. Y no llegamos a esto por accidente, del lado del gobierno desde hace mucho tiempo que se decidieron abordar el tema comunicacional como si se tratara de un escenario de guerra. Pero los medios de comunión deberían ser  vias para el entendimiento y construir formas de consenso. No solamente para propagar propaganda y ideas conspirativas.

Sea como sea el discurso confrontativo se le ha agotado al gobierno. Cada vez se le hace más dificil no aceptar y seguir distorsionando la cruda realidad.

No me queda sino recomendar, sobre todo al venezolano que jamás lo haya hecho, leer algún libro de Rómulo Gallegos. El clásico de Doña Barbara es el primero que viene a la mente, aunque cualquier otro libro del autor podría servir y cumplir fielmente el propósito de iluminar, de brindar algo de luz en estos tiempos de oscuridad. Dado que todo los libros de Gallegos abordaron de forma profunda y original el tema de la barbarie venezolana, que es también la barbarie humana.

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