miércoles, 7 de enero de 2015

Duendes y Ceretones

"¡Dame libertad,
paloma real!
¡Palomita que vuelas tan alto,
sin miedo del gavilán!"
La Cabeza del Dragón.
Valle Inclan.



Existe un librito muy curioso públicado por Luis Arturo Dominguez un educador venezolano nacido en Coro, estado Falcón, en 1922, titulado "Duendes y Ceretones". Tiene una cantidad de historias  fantásticas, absurdas y divertidas sobre el mundo folklórico y brujeril venezolano, centrado en las historias y supersticiones sobre duendes y unos brujos o embrujados enamorados llamados "ceretones". El libro incluye articulos de prensa en los cuales se narran los supuestos prodigios realizados sea por los duendes o los ceretones, aunque la mayoría datan de hace más de medio siglo o un poco menos. Hay hasta una artículo en donde estaría involucrada  la familia de un senador venezolano, víctima de un ceretón. Fue publicado por la Academina Nacional de la Historia, en Venezuela, en el año 1987, desconozco la existencia de alguna otra edición.

Debo decir que el nombre de "ceretón" es más bien raro para la mayoria del venezolano, al menos creo hablar por los de las ciudades (excluyendo tal vez el estado Falcón), que conoce al brujo simplemente como brujo santero, palero yoruba y otros términos que no suele usar un lego como yo ... pero ceretón es definitivamente algo que no suena ni se escucha, al menos en el presente. De hecho por Internet se consiguen definiciones contradictorias que no tienen nada que ver con la que da Luis Arturo Dominguez en su libro. Además de que las tradiciones brujeriles en el Venezuela de hoy parecen estar más vinculadas con las de las Antillas y Brasil que con la tradicción de los ceretones venezolana, si es que existió y aun existe. En el mundo caótico de la brujería  puede perfectamente que se halla fundido o confundido con las tradicciones brujeriles foráneas.  A continuación transcribiré algunos de los parráfos contenidos en el libro del Sr. Dominguez.

Los duendes


El duende tiene su ser , el cual ofrece las siguientes características: es sumamente pequeño de estatura y peludo; tiene la caveza grande y redonda,; posee un solo colmillo ganchudo o un diente cuadrado en el maxilar superior; nadie le ha visto el rostro por tenerlo siempre cubierto con un sombrero de cogollo de alas anchas, adornado con una pluma de color rojo candela del ave fantástica conocida con el nombre de Coicoy; los pies son invertidos, esto es, los dedos van hacia atrás y el talón hacia adelante, con el fin de extraviar a sus perseguidores; carecen de los dedos pulgares de las manos; no llevan pantalón sino un paltó bien largo que cubre gran parte del cuerpo y calzan sandalias de piel de venado conocidas con el nombre de rajadeos.

Los duendes habitan generalmente, en los haicones que son fosos disimulados por la maleza y hojarasca, abruptos despeñaderos de las montañas, así como igualmente en las cercanías de los manantiales, en los huecos de troncos de árboles; son espíritus que andan a ras de tierra y suelen agruparse en las cavernas, en los huecos profundos de la superficie del suelo, en los pozos abandonados y en los encantos muy particularmente.

A los encantos se les describe como grutas de piedras enclavadas al costado de una montaña (por ejemplo las que habría en la Sierra del Estado Falcón). Según la imaginación del pueblo, los encantos son sitios muy frecuentados por los duendecillos. Espléndido es su interior. Grandes y numerosas son las maravillas que enumera la gente del medio rural venezolano con relación a tales grutas. En éstas el agua fluye, haciendo deslumbrantes visos con sus tornasoladas coloraciones y se ven árboles enanos, flores maravillosas, serpientes de oro con ojos de esmeralda que custodian una variedad infinita de pequeños cuadrúpedos, que constituyen la riqueza incalculable de seres minúsculos, que tienen la facultad de engañar a los hombres y a las mujeres.

Sierra del Estado Falcón



La gente supone que los duendes se aficionan también a ciertos animales, prefiriendo entre éstos el conejo y el venado. Tales cuadrúpedos les sirven de reclamo para conducir hacia los encantos a los cazadores que se atreven realizar sus faenas el día Viernes Santo o cualquier otro viernes de la semana. Diz que frecuentas los "ojos de agua", para seducir a las muchachas que madrugan a ocuparse de los trajines del conuco o realizar otros menesteres.

Cuando una mujer o un hombre ha sido encantado por un duende, en el encanto o palacio donde reside este ser misterioso, no le falta absolutamente nada porque todo lo tiene al alcance de sus manos, y si durante algún tiempo la persona encantada desea ver de nuevo a sus parientes, el duende encantador le cede el permiso, pero con la condición de que no se deje tocar por ningún concepto por otra persona porque, en seguida, por más que la persona que ha sido encantada quiera vovel al encanto, por más esfuerzo que haga, no encuentra el camino de la residencia maravillosa del duende.

Por otra parte, se nos ha informado que si un individuo al encontrarse con un duende lo toca con las manos, queda encantado, y que si la persona se deja tocar del duende, también queda encantado.

Muchos son los pobladores de nuestro medio rural que afirman que los duendes tienen un horario fijo de salida y entrada a sus guaridas, el cual cumplen estrictamente por mandato supremo. Pues, tales espíritus elementales deben salir de sus residencias o palacios encantados en la mañana después que todos los galllos hayan cantado y volver de nuevo a sus moradas en la madrugada antes que los gallos canten a la pasión. Esto que decimos lo tienen muy en cuenta los campesinos que viajan a caballo de un sitio a otro durante las horas nocturnas, y por eso sólo esperan que los gallos canten en la madrugada para entonces emprender la tarea de aperar su correspondiente cabalgadura y luego trasladarse al sitio de su meta, porque dichas aves con sus canterías avisan a los seres humanos de que ya los espíritus malignos y los duendes se han refugiado en sus respectivas guaridas y ya no hay peligro de ser víctimas de sus maléficas influencias y travesuras, como bien lo advierte la siguiente copla:

Cuando vayas a viajal
espera el canto del gallo; 
no molesten tu caballo
los duendes del matorral.


Ernesto Bonfante, en su notable obra "El Poder de los Espíritus", respecto a tales entes, expone lo siguiente:

"Los gnomos, geniecillos, los silfos, pigmeos y duendes o llámeseles como se quiera, pues todo es una misma cosa, no son más que espíritus que andan a ras de tierra y suelen agruparse en las cavernas, en los huecos profundos de la tierra, en los pozos abandonados y en las tortuosidades escondidas de las montañas. Tienen un gran apego a las cosas telúricas y aunque son descarnados e intangibles, gustan de vivir en las sombras profundas. A veces son guardadores de tesoros escondidos y también custodian otros secretos y ... ¡ay! de aquellos, que intentasen violarlos".

Para la fansía de algunos pobladores del Estado Falcón, el cacique de los caquetíos el el "Rey Manaure". En torno de este nombre se entretejen las más variadas conjeturas. Entre ésta, figura aquella leyenda en que se asegura que el diao Manaure, perseguido por los Wélsares, arrojó sus tesoros al fondo de una laguna que es custodiada por un duende que ha tomado la forma de una serpiente de oro con ojos de diamante.

Una conseja relacionada con este hecho es la que en 1944 nos suministró el señor Manuel Adrianza Betancourt en la ciudad de Coro, intitulada La limosna del Rey Manaure. El informante narra:

"Después de muchos años, de muchos años que el Rey Manaure murió enterrado en los Pozones de Los Saladillos, hoy llamados Aguas Termales de La Cuiba, una viejita descendiente de los indios caquetíos, se acercó a La Cuiba y con un machetico que llevaba en la mano golpeó una laja que estaba por allí cerca por tres veces y con toda devoción y humildad dijo:

Rey Manaure, dame mi limosnita. 

Estas palabras las repitió por tres veces. A la tercera vez salió del fondo del pozo un chorro de agua de varios colores y de pronto saltó una culebra color amarillo candela que luego trató de buscarle los pies. La vieja al ver la serpiente se asustó mucho y del mismo susto le dio un machetazo y la partió en dos pedazos. La mujer se sorprendió cuando notó que aquellos dos trozos se habían convertido en dos trocitos de oro puro. La vieja muy contenta los recogió y embojotó en el pañuelo con el cual se tapaba la cabeza y refresó a su casa. Al otro día aquella señora vendió los trozos de oro y con la plata recibida cubrió todas sus necesidades. 

En el pueblo nadie imaginaba de dónde diablos aquella anciana sacaba los pedazos de oro, pero todos los años y en el mismo día vendía trozos de oro, porque ella iba a La Cuiba todos los jueves santos a las cinco de la mañana a pedir su limosna al Rey Manaure. La gente maliciaba de ella, pero por más que le preguntaban ella no decía nada, porque aquello era un secreto y nadie tenía que saberlo. 

La vieja tenía una criada en la casa a quien quería mucho, y como ella empezó a sentirse cada vez más débil y achacosa, al caer en cama, llamó a su cabecera a la criada y le confesó su secreto de los indios. Le dijo que cuando ella estuviera en apuros fuera a pedir limosna al Rey Manaure, que nunca se lo negaría. Sucedió que la vieja murió y la criada sin pérdida de tiempo, agarro el machetico y se dirigió al sitio de la La Cuiba, y después de haber golpeado la laja que la vieja le había dicho, por tres veces, expresa: Rey Manaure, dame mi limosnita ... Me la das bien grande, porque hace muchos años que no me la das ...

Repitió tres veces las mismas palabras, cuando del fondo del pozo de agua salió una culebra de color amarillo candela, subió a la peña y trató de buscarle los pies. La jovencita, al ver la culebrota, en vez de picarla en dos con el machete como le había dicho la vieja salió corriendo del susto y más nunca volvió acercarse a dicho sitio. Desde que aquella viejita murió nadie más ha recibido las limosnas del Rey Manaure". 

El doctor Pedro Manuel Arcaya, por su parte, en su bien documentada "Historia del Estado Falcón", expresa lo siguiente relacionado con los duendes cuidadores de tesoros:

"Creíase que Manaure había ido a ocultar sus tesoros en la misteriosa laguna de Curanaca; una de tantas transformaciones de la leyenda de El Dorado".


Se tiene la convicción de que los duendes custodian celosamente los vegetales, porque ellos son cooperadores de la vida aquí en la tierra; no permiten que se dañen los árboles vivos y sí los árboles muertos o secos; contribuyen con su cuidado de las plantas a que se den frutos en beneficio de los agricultores, quienes al sembrar la semilla y al recoger la cosecha, tributan homenajes rituales a dichos espíritus. En el primer caso, por haberse dado excelente la cosecha. Lo que decimos bien buede observarse en el rito de las turas que se practica todos los años en mayo y en septiembre en muchas poblaciones del sur del Estado Falcón y en la parte norte del Estado Lara.

El duende es protector de los animales salvajes y permite darle caza durante todo el año excepto el viernes de cada semana y con mayor énfasis el día de Viernes Santo; el hombre que sale a cazar animales salvajes el viernes, como está contrariando la prohibición, a lo largo de la faena se encuentra con el denominado venado de piedra, el cual es descrito como un ser encantado que, para perder a los perseguidores, se pone al alcande de su escopeta. La bestia cada vez que recibe un impacto, levanta una pata y se rasca la oreja. Sin darse por enterada, se retira lentamente a través de estrechos vericuetos. El cazador que la siga, puede considerarse perdido. Se agrega que tal cuadrúpedo está al servicio de entidades duendísticas o infernales que se encargan de castigar al atrevido que haya intentado derramar sangre, particularmente el día Viernes Santo. Pero si el cazador, se da cuenta de que se ha topado con el venado de piedra encantado que trata de perderlo, con el fin de librarse de tal hechizo, toma un plomo y con la punta de un puñal le hace el signo de la cruz, dispara el plomo y mata el venado; entonces éste se convierte en un venado de carne y hueso, el cual es beneficiado por el cazador como algo corriente.


Hay procedimientos para correr y atraer al duende, y al respecto el doctor Santos Erminy Arismendi, anota lo siguiente: "Según los más acreditados textos y tradiciones, se emplea la Hierba Mora, con ramas de Mirto y echadas al fuego, para producir perfume mágico necesario y ahuyentar las larvas astrales, mientras que para atraerlas bastará coger ramas secas de mirto, hojas y frutos, se mezclan con ramas de ciprés igualmente secar y se queman, echando sobre la llama una pequeña cantidad de incienso macho".


José Joaquín Salazar Franco en su libro La Tacarigua de Margarita, citado por Jesús Manuel Subero, al referirse a los gnomos y sus características, manifiesta los siguiente:

"Los célebres personajes de lo ignoto, denominado o conocidos como duendes (varones y hembras) sombrerones o de melena larga, barbudos o lampiños, con "dienticos" o sin ellos, transformándoseles en un santiamén, de tamaño, aspecto y contextura, y ser herejes, penitentes, muertos sin "el agua del bautismo" los que tienen el poder sobrenatural, de escoger su pareja de sexo opuesto, para practicar sus diabólicos enamoramientos y mantenerles en constante zozobras, llegándose hasta el insólito caso de sonsacarlos, con argucias y engaños, hasta lugares lejanos e intincados, de donde sólo pueden rescatarles, la oportuna intervención de sus padrinos, mediante rezos y "espergeos" de agua bendita, y alejarlos de los sitios por ellos frecuentados simulando bautizos en su presencia o la ingestión de comidas asquerosas".

Y por su parte Subero comenta en Crónicas de Margariteñas. Los Duendes:

"En la isla de Margarita en general se dice que los duendes son niños que murieron sin ser bautizados, de ahí la costumbre de "echar el agua" o sea una especie de primer bautizo; pero sin la presencia del sacerdote y sin ir a la Iglesia"

El echador de agua empieza por interrogar por tres veces a la criatura, si quiere ser cristiano. Los que hacen de padrinos responde por el niño, que sí. La persona encargada de llevar a cabo la ceremonia procede entonces a palmotear por varias veces las mejillas del chiquillo; le pone sal de cocina en la lengua y finalmente vierte agua con una totuma (media calabaza) sobre la cabeza del chico que se cristianiza, mientras la madrina recibe el residuo del líquido en un caparazón de hicotea (Chelys fimbriata). El individuo o la mujer que hace las funciones de cristianador, termina el prebautizo diciendo a viva voz:

Por las diezmil candelas
que ardieron en Galilea [1], 
mamáte este cacho de agua, 
carapacho de hicotea. 


Por su parte, el señor José Rafael Castro Vivas, natural de Aguasay, Distrito Marurín, Estado Monogas, en la ciudad de Caracas en 1949, nos contó el siguiente caso:

"Un duende se enamoró de una muchacha campesina  que vivía en el pueblo de Aguasay y no la dejaba en paz. Pues, la joven acostumbraba lavar su ropa en la orilla de una quebrada cercana, en donde siempre un duende la esperaba para dialogar con ella. La muchacha se daba cuenta de la presencia de su enamorado, porque el bejuco de una mata que estaba cerca de la corriente de agua se movía y desde tal maroma, acompañándose de una guitarra invisible también y con música de un estribillo tramado, el duendecillo le cantaba:


Este verano que viene
me voy a vivir al llano; 
si este bejuco se revienta 
se mata este ciudadano.

"La muchacha al escuchar este canto y aquella música tan alegre, se reía a grandes carcajadas y luego sostenían con el pretendiente largas conversaciones. Cierto día la joven desapareció del hogar paterno para más nunca saberse de ella, pero no faltan quienes digan que aquella muchacha vive en un palacio encantado con el duende que le hacía los amores cuando ella iba a lavar su ropa a una quebrada del pueblo Aguasay". 

En el periódico capitalino "El Nacional" del lunes 15 de agosto de 1955, aparece la siguiente noticia: "La aldea embrujada. Asalto a un rancho en Mérida y secuestro de una campesina", en donde se relata el suceso de la señora Candelaria Rojas de Salas, quien es perseguida y raptada por un duende que se transforma en un mono gigantesco. El Corresponsal Especial en Mérida, escribe lo siguiente:

"Médicos, policías y sacerdotes han remontado las abruptas laderas que suben desde el El Chama hasta este remoto caserío de San Onofre para actuar en el rescate y la salvación de una campesina de 21 años de edad que es víctima de alucinaciones y es perseguida tenazmente, según el dramático relato de familiares y vecinos, por un espíritu maléfico que de noche, cuando todos duermen en la aldea, la secuestra y luego la abandona en los copos de los corpulentos árboles. 

Y en San Onofre, este distnate pueblecito de agricultures de los cerros de Ejido con sus doscientos y tantos de laboriosos habitantes, todo es ahora confusión y zozobra. Nadie, al principio, dio crédito a las absurdas versiones que se tejían tras los ranchos de bahareques. Nadie quiso creer en la historia, alarmante y angustiosa, de Candelaria Rojas de la supuesta aparición de un espíritu menudo y cabezón. 

Pero ayer no más, los padres de Candelaria -dos viejos campesinos que viven del cultivo de caña-, corrieron alarmados por todo el vecindario y llorosos e implorando el perdón de Dios, fueron al Cuartel de Policía a denunciar la desaparición de su hija. 

- Fue el espíritu, otra vez el espíritu, decía Octavio Rojas, padre de la campesina, ante los estupefactos agentes. Se la llevó arrastrada por los cañamerales y quien sabe si la lanzaría al río. Marcelo Alvarado Lobo, Comandante General de la Policía de Ejido, frunció el ceño. Había demasiado trabajo en el despacho y esa mañana no estaba precisamente para bromas. Pero ante las lágrimas de los dos ancianos, decidió inverstigar el insólito caso y despachó hasta aquí, caserío de San Onofre, una comisión armada. 

Entre tanto, en la aldea, con palos y machetes, los campesionos se lanzaban por los cañamerales en busca del "espíritu" que había raptado a Candelaria Rojas de Salas. Aripio Salas, esposo de la muchaca, dirigía aquella increíble persecución. 

La policía llegó a las dos horas a lo alto de San Onofre, pero ya el duende había soltado a su víctima. A Candelaria Rojas, casi dormida, con las ropas destrozadas la hallaron los campesinos colgando en una rama de un guásimo. 

- Pues sí, parece cosa del mismo Diablo, señor - y Aripio Salas se persignaba al hacer la explicación a los policías. 

El rancho de paja y bahareque de los Rojas estaba lleno de curiosos. Todos querían ver a la víctima del "espíritu". En Ejido, también, la noticia causaba revuelo y sensación. Médicos de todas partes y sacerdotes subieron hasta aqui para averiguar el caso y todos , absolutamente todos, salieron de la choza sin poder establecer nada en concreto. No podía creerse en espíritus. Pero la muchacha seguía afirmando que el duende la acechaba a cada instante y aprovechaba cualquier momento para cargarla hacia el monte. 

- ¿Y desde cuando viene ocurriendo esto?

Octaviano Rojas, padre de la muchacha, lo explicó todo a los periodistas. Candelaria estaba "embrujada" desde hacía nueve años. Según el viejo, un hermano de la campesina, de nombre Asunción era el culpable de lo sucedido. 

- Sí, así es -, Candelaria no tenía nada. Pues fue donde Asunción y de allá vino muy mal. A ratos veía sombras y otras veces decía que le golpeaban las pareces de su cuarto. Por aquí no había buenos espíritus y yo la llevé donde un fulano dizque echaba muy bien las cartas. El hombre dijo que a Candelaria lo que le hacía falta era matrimonio y más tarde se casó con Aripio Salas. Pero ni así. El espíritu la tenía loca y empezó a secuestrarla. 

Aripio Salas contó que la primera vez que el espíritu cargó con Candelaria fue un día en que él acababa de irse a los cañamerales. La muchacha quedó durmiendo con su pequeña hija de ocho meses y de pronto despertó sobresaltada. Una gran figura como un mono se le acercó a la cama y la llevó al monte. 

- Me entró un sueño horrible explicaba atemorizada la muchacha y ya no supe más de mí. Cuando volví a despertar y oí a Aripio que me llamaba estaba acostada en el monte. 

Hace una semana Candelaria sufrió una nueva alucinación. Aripio y ella, despreocupados, desayunban en la cocina. Vio ella otra vez a la sombra del gigante mono y cayó desmayada. Al despertar, estaba colgando en lo alto de la rama de un aguacate, al otro lado de la casa. El plato y su cucharilla estaban al pie del árbol. 

- Pero lo que ayer pasó, no tiene nombre -exclamó iracundo Aripio Salas. El espíritu la sacó a cuesta del cuarto donde yo dormía con ella y se la llevó al monte. Salimos corriendo tras ella, pero se nos pesapareció. Toda la madrugada y todo el día de hoy anduvimos por el monte y ya creíamos que la había lanzado el duende al río, cuando la hallamos colgando de la rama de un guásimo. Esta vez sí que la subió bien alto el espíritu. 

El comandante Alvarado Lobo reía por lo bajo ante las afirmaciones del campesino. Le costaba y aún le cuesta mucho creer lo del espíritu y sus secuestros. Como tampoco lo conciben los médicos y los sacerdotes que vinieron hasta aquí para enterarse del caso de la pequeña campesina de ojos negros y pelo liso. Pero Candelaria Rojas de Salas sigue siendo amenazada por la sombra del mono gigante y sus padres temen por la vida de la humilde muchacha. 

- Y ojalá que alguien se acabara de convencer que todo es verdad como lleno de angustia - alegaba Octavio Rojas - y nos ayudara a librar a mi hija de ese maléfico duende" [2].

Ceretones

El ceretón no es un duende ni un brujo, ni un ensalmador como a primera vista pudiera parecer. El ceretón, según la creencia popular, es un individuo que se hace "cerrar por dentro y por fuera por un médico-brujacho y someterse estrictamente a ciertas ceremonias que éste le impone" [3]; lo ilustra en secretos de la Magia Negra; le enseña a usar la Oración de San Cipriano al revés, y junto con el amulto, le prepara un hueso de aguitacamino (Nyctidromus albicollis). Este animal debe ser atrapado vivo por el futuro ceretón. Su iniciador le enseña cómo manejar un latiguillo de cordel encerado con el cual, después de algún ejercicio, logra enlazar por las patas o el cuello a este pájaro nocturno. El tapacamino es ahora enterrado vivo al pie de un árbol, generalmente una ceiba. Pasados nueve dias, el sujeto interesado en convertirse en ceretón se dirige al sitio donde ha sepultado al aguaitacamino, saca el esqueleto descarnado del daguaro - que es un tercer nombre de esta ave; después de haber llevado a cabo todo lo indicado por el médico-brujacho, el iniciado tiene que ir a las doce de la noche a una encrucijada. Allí se revuelca en el suelo, invoca al Maligno, y después de esto, el hombre queda convertido en ceretón; ahora coloca un espejo sobre el tronco de una mata y a la luz de una vela de cera negra encendida, observa su propia imagen en el mencionado espejo. Toma hueso por hueso el esqueleto del ave sortílega, y los aprieta uno tras otro entre los dientes incisivos. Cuando se percata que el espejo ya no refleja su rostro, suspende la operación, porque ya el hombre es dueño del "talismán para hacerse invisible a voluntad" o gran secreto de los ceretones. Inmediatamente se dirigirá a la orilla de un pozo o corriente de agua. Se desnuda allí y coloca su ropa "bien embojonada al pie de un árbol cercano, generalmente un ceiba". Luego reza al revés la Oración de San Cipriano, el Creo en Dios Padre o cualquiera otra plegaria que le haya preparado su iniciador. Al concluir el rezo, se coloca entre los dientes incisivos el hueso del cegue - que es un cuarto nombre de tal ave - y finalmente marchará en dirección a la casa en la cual desea hacer de las suyas, ya que invisible para los no iniciados, puede hacer todo lo que se le antoje sin el temor de que alguien pueda verle.


El inocente y encantador tapacamino


Aseguran que las fechorías del ceretón tienen sus límites. Si éste se pasa de los días y noches convenidos con el médico-brujacho que lo compuso y lo instruyó en ciertas lecciones de Magia Negra, el iniciador tiene que salir a hacerlo preso y entregarlo a las autoridades. Para el caso el iniciador visita las orillas de los pozos o corrientes de agua inmediata a la población hasta dar con la ropa del ceretón quien, como guiado por una fuerza desconocida, sumisamente se entrega a su perseguidor.

La gente asegura que el ceretón no es sino un hombre que está enamorado de alguna muchacha soltera, viuda o casada que le presenta seria resistencia, bien sea por su voluntad o por la oposición de los padres o representantes de la mujer pretendida. El propósito del ceretón es aterrorizar la familia, agotarla por medio del insomnio y rendir la voluntad de la muchacha.

Se nos ha informado que todas esas actividades que lleva a cabo el ceretón, éste tiene que hacerlas completamente desnudo puesto que invisible, como ya hemos dicho, para las personas no iniciadas en los secretos ceretónicos, puede atravesar por en medio de ellas agrupadas en cualquier sitio, sin correr el riesgo de ser visto; introducirse en las casas, arrojar piedras a largas distancias y hacer tolo que se le antoje sinque alguien advierta su presencia.

Es tan grande la creencia que tiene nuestra gente en la existencia del ceretón y sus acciones, que hasta en la cantería popular y controversias se ha hecho referencia a tal personaje extraordinario, como bien se pone en evidencia en la siguiente copla, que nos fue munistrada por el señor Ignacio Zárraga, natural de Cabure, Distrito Petit, Estado Falcón, en la ciudad de Coro en 1948, la cual reza así:

Al amor de mi consuelo
me le vuelvo ceretón; 
me le arrastro por el suelo,
me transformo en culebrón

La anterior cuarteta es netamente folklórica, pues es de autor desconocido.

El ceretón no puede ejercer su malas artes sino por una sola y única vez, porque si intenta continuar en el asunto o en tal oficio, se afirma, corre el riesgo de perderse para siempre y estar a merced de las malas influencias del Angel Negro. Pues, si el hombre enamorado, durante los seis días y seis noches que es el tiempo del convenio de la influencia ceretónica, no logra vencer la voluntad de la mujer deseada, debe dejar de insistir en tales aspiraciones para evitar así "perderse para siempre o convertirse en tigre palenque (sin cola) y andar por los montes por toda una eternidad". Esto mismo acontece con la mujer ceretona.

Las persona que se transforman en ceretón, con el fin de no ser atrapadas fácilmente por los familiares de la joven perseguida o las autoridades policiales que, muchas veces, toman parte en la captura de este personaje misterioso, acostumbran engrasarse todo el cuerpo con el fin de burlar a sus perseguidores quienes al intentar atraparlo se desliza entre sus manos y escapa como por obra de magia. De aquí, probablemente, le viene la denominación de "El Lucio" con que en algunas poblaciones del occidente de Venezuela se conoce también a tal personaje.

 Pero ha ocurrido que el procedimiento para ceretonizarse no ha dado buenos resultados para algunos iniciados, como es el caso de un señor muy conocido en la ciudad de Coro, Estado Falcón, cuyo nombre no viene al caso citar por razones obvias, quien creyendo al pie de la letra en tal procedimiento, entró en la cofradía de los ceretones. Se ciñó a todas las reglas del arte. En las pruebas realizadas se convenció al fin de que su imagen había desaparecido por más de una vez, cuando se contemplaba en el espejo mágico. Lleno de júbilo, y estando completamente desnudo, salió a la calle como a las once de la noche para ir a cumplir su ministerio a la casa de una mujer de quien estaba interesado. Grande fue la sorpresa que recibieron unos parranderos trasnochadores, cuando vieron aparecer desnudo en plena calle de la ciudad al mencionado individuo y al pasar éste frente a ellos, un chusco que estaba enterado de los estudios ceretónicos de tal sujeto, se armó de un bejuco y fingiendo que no se daba cuenta de la presencia del ceretón, le asestó en las posaderas una tunda de sonoros latigazos y, entonces, se formó una tomadera de pelo por tal motivo, dando lugar a que el iniciado en los secretos ceretónicos "pusiera los pies en polvorosa y a volar, que el sol cambea".

En "El Nacional", de fecha jueves 1ro de julio de 1948, aparece la siguiente noticia: "¡Cosas de duendes! Las piedras desconciertan a la policía. Extraños ataques se suceden todas las noches en la residencia materna del senador Alberto Ravell", y se comenta:

"Los radiopatrulleores se encuentran profundamente desorientados anter los respetidos ataques con piedras que llueven todas las noches sobre la residencia maternal del senador de la República, Alberto Ravell. Sin poder atinar su extraña procedencia, los agentes que han intervenido, atribuyen las singulares agresiones a seres sobrenaturales que rondan, errantes, en las inmediaciones del hogar de la señora Clotilde de Ravell. Pero los oficiales de la patrulla policial disienten de la infantil versión. El pleno siglo veinte gnomos y espíritus rebeldes están fuera de lugar, no pueden todavía subsistir. Más bien parece obra de brujos y cartómanos tal vez disgustados por la apacibilidad y mutismo intrigante de los que habitan la lujosa mansión "Villa Clota". 

La señora Clotilde de Ravell, es quizá la única que no cree en tales supersticiones. En su opinión los duendes no pueden lanzar piedras, ni mucho menos causar destrozos en los vidrios y ventanas de sus casa. Tampoco son desagradables. Eso de estar lanzando piedras toda la noche -desde las nueve hasta las dos de la madrugada- debe agotar al más fuerte de todos los duentes. Por eso duda de las leyendas y supercherías de la gente. Y aunque el asunto la tiene consternada, se inclina a pensar, por el contrario, que es producto de la broma pesada de algún sin oficio, empeñado en perturbar la tranquilidad de su hogar.

- Eso de los duendes - explicó ayer al reportero- me tiene sin cuidado. Lo que me preocupa y tengo que hacer desaparecer es esa continua avalancha de piedras que todas las noches se desata sobre la casa. Los otros días fue durante un apagón. Luego se atrevieron a malestarnos en plena claridad. Y sucesivamente el ataque viene repitiéndose todas las noches, sin que las autoridades hayan podido dar con el autor del hecho. 

Varias unidades de la radiopatrulla han estado incursionando los alrededores de la casa. Pero no encuentran pistas de los autores. La lluvia de piedras cesa pronto se les ve llegar, para luego proseguir inclemente, implacable, cuando se marchan. Recientemente se produjo uno de los ataques más impresionantes que recuerde la señora Ravell. Durante siete horas seguidas, piedras de diferentes tamaños estuvieon cayendo sobre los tejados, puertas y ventanas de la casa. Todo fue destrozado, hasta los útilies de cocina. Los habitantes corrían de un lugar a otro, desesperados, en busca de un seguro refugio. Pero no llegaron nunca a descubrirlo. Si salían a la calle era todavía pero, por lo que resignados dicidieron esperar que cesara el temporal, con luces encendidas y atrincherados tras las camas y otros muebles. La niña Pimpa Zuloaga fue alcanzada por uno de los proyectiles, produciéndole contusión en el hombro derecho. La señora Ravell acudió presurosa en su auxilio, pero se detuvo en seco cuando una enorme mole de piedra cayó justamente a sus pies. Otra vez se llamó  a la radiopatrulla y como por encanto terminaron los ataques. 

Alberto Ravell, llamado de urgencia por su señora madre, visitó la casa para buscarle una solución al problema. Quedó tan desorientado como los policías y los habitantes de la casa. No era posible hacer nada por evitar los ataques. Tan sólo se le ocurrió una sugerencia, práctica y efectiva. Las ventanas y las puertas serían abiertas para dar paso libre a los bólidos, impidiendo así que se causaran destrozos en el inmueble. Y la sugerencia práctica y efectiva, es la que ha estado acogiendo satisfactoriasmente la señora Ravell en estas últimas noches. Las llamadas a la radiopatrulla han sido prescindidas, pero las piedras siguen cayendo impasiblemente, en forma mortificante, sobre la apacible "Villa Clota" de El Paraíso". 

Con relación a la invisibilidad del ceretón, en "El Nacional" de fecha 19 de agosto de 1949, se publica la siguiente noticia: "Piden prisión perpetua para el hombre invisible, una familia lo acusa de actividades sobrenaturales. Es un obrero intachable, dicen en la Empresa donde trabaja". La información indica textualmente:

"Por quinta o sexta vez, en el transcurso de tres años, acudió ayer a la Jefatura Civil de Petare la familia de Pedro Paredes para denunciar al trabajador Poncio Sánchez de actividades sobrenaturales. Lo primero que manifestaron al Comandante de la Policía, señor Carlos Julio Báez, era que Sánchez se tornaba invisible como y cuando quería y que se valía de ese don especial para sembrar la confusión y el espanto en la casa que ello habitan. 

- Hace meses que no sabemos lo que es hacer tres comidas completas -declaró Paredes, asegura haber percibido las pisadas inconfundibles de Sánchez, cuando se acerca al fogón para hacer una de sus maldades. 

Jura la mujer que un día el "invisible" le metió fuego a un colchón que ella arreglaba. Juan Miquilena, uno de los hijos declaró que a él lo tenía desnudo. Todos sus trajes se lo había destrozado. Apenas le quedaba intacto el que llevaba puesto, y eso porque no se lo había quitado de encima. 

El Jefe de la Policía se mostró sorprendido. ¿Sería posible que un hombre estuviese dotado de tan extraño poder? Pero la vista de aquella gran cantidad de ropa destrozada, la cara de pánico de sus visitantes, sometidos desde hacía largos meses a continua tensión nerviosa, lo indujeron a ordenar la detención de Sánchez, que fue solicitado en la Compañía Anónima Pepsi-Cola, donde lleva años prestando servicio. No estaba allí, pero al día siguiente, al ser notificado en el trabajo de que las autoridades de Petare lo requerían, se presentó. Fue hecho preso. 

- ¡No es posible que esta gente todavía piense en eso! - exclamó cuando fue informado de los motivos de sus detención. Dijo que vivía de Observatoria a Acequia Nro 24, por los lados de La Planicie y que por ocho horas consecutivas se ocupaba en el acarreo de cajas en la fábrica de bebidas de la Pepsi-Cola. Que era ilógico suponer que dispusiera de tiempo para dedicarse a cosas de bruferías. Por otra parte, él no sabía leer ni escribir y mal podía ilustrarse acerca de cuestiones de ciencias ocultas quien ni siquiera garrapatea en los libros. 

Pero era mucho lo que habían adelantado los denunciantes. El Comandante se mantuvo impertérrito ante las razones del acusado. Tenía que dejarse de molestar a la familia o sería enviado a El Dorado. 

Los Miquilena dicen que no lo han visto, pero que las anomaĺías en la casa cesan cuando Sánchez está detenido y que, en consecuencia, él es el "hombre invisible". 

Citan que el individuo en una noche les arrasó un conuco de maíz y que en cada mata dejó un gusano color negro. Y que hay un hombre llamado Julio José Piña a quien él le confesó el procedimiento que empleaba para no ser visto. Sánchez, asegura no conocer a Piña. Señala que vivió alrededor de un año con la familia Miquilena, pero que a raíz de un disgusto se separó de la casa y no volvió más. Ello ocurrió en el año 1940. Desde esa fecha la familia lo señala como brujo y lo han hecho ir en varias oportunidades a la Policía". 

Este mismo suceso apareció también en "Ultimas Noticias" el 20 de agosto de 1949, bajo el mote de "El Duende de Petare será enviado a "El Dorado", y en "La Prensa" de Caracas, con el mote de "Apresado el duende de Petare".

Algunas veces los familiares acostrumbran contratar los servicios de un Brujo-maestro para llevar a cabo la captura de un ceretón que esté molestando a determinada joven de la casa. Lo que decimos se pone en evidencia con el siguiente relato que nos hiciera el señor Marco Antonio Sínger, natural de Barquisimeto, Estado Lara, en la ciudad de Caracas en 1976. El informante nos habla del siguiente modo:

"Yo estaba en una cacería nocturna en la montaña de Cerro Negro, a varios kilómetors de la ciudad de Coro en compañía de Cipriano Landaeta cuando éste, viendo de que ya era casi imposible lograr alguna pieza de cacería, como recordando algo, me dijo:

- Mira, Marco Antonio, en este instante me acabo de acordar que esta noche van a hacer preso a un ceretón que desde hace varias noches le está echando vaina a mi prima Encarnación y precisamente de aquí de Cerro Negro se ha contratado a un Brujo de nombre Concho Cumare que es una maravilla y no no quiero perderme de presenciar este acontecimiento. Vamos hasta Coro y mañana volveremos al monte para que sigamos la cacería, ¿no te parece chico?

Yo, llevado más por la curiosidad que por el interés que podría tener para mí semejante lavativa y con el fin de ver también aquel espectáculo, le dije que estaba bien. Los dos nos colocamos las escopetas al hombro y nos dirigimos al sitio indicado. Cuando llegamos a la casa del amigo Landaeta, ya el Brujo arriba citado estaba en dicha casa, así como también algunos agentes de policía encargados de hacer preso al mencionado ceretón. Como a las once y media de la noche el Brujo comenzó la operación del modo que sigue: Colocó en cada rincón de la sala de la casa una ponchera llena de agua bendita; alrededor de cada una de éstas prendió tres velas a cuartillo y dentro de cada una de esas palanganas puso un espejo de regular tamaño. En la mano el Brujo conducía una poncherita llena de agua bendita también y debajo del sobaco un espejo pequeño y a medida que caminaba lentamente de derecha a izquierda, partiendo del sitio donde estaba la primera ponchera y acercaba a la otra recitaba entre dientes la Oración de San Cipriano y lanzaba con la mano que metía a cada instante en su palangana un poco de agua bendita en forma de cruz  y veía constantemente el espejo que llevaba bajo el brazo. No había llegado al tercer rincón donde estaba la otra ponchera, cuando llamó a los que allí se encontraban para que vieran en su espejo la imagen del hombre convertido en ceretón. Los familiares de la joven molestada inmediateamente identificaron al sujeto. El Comandante de la Policía reconoció el sitio donde estaba tal individuo y junto con dos agentes y algunos curiosos, entre quienes estábamos Landaeta y yo, nos dirigimos al lugar señalado, en tanto que el curandero-brujacho ordenó a todos nosotros que fuéramos a hacer preso al ceretón, mientras él lo iba a retener en aquel punto por medio de su magia. Al llegar nosotros al lugar, vimos que aquel hombre estaba completamente desnudo tendido en forma de cruz en el suelo pelado y cerca de un corral de chivos; estaba como en trance; los agentes lo despertaron y el hombre se entregó sin hacer ninguna resistencia; la ropa embojotada y puesta debajo de una piedra colocada en el tronco de una ceiba y muy cerca de un pozo de agua. Esto que le estoy contando sucedió, para más seña, el 15 de agosto de 1936, y desde aquel entonces el ceretón no volvió a molestar a la prima de mi amigo Cipriano Landaeta, según me contón más tarde este compañero de cacería" [4].


 Notas de Kuznacti:

En el libro hay muchos otros relatos de artículos de prensa tan inverosimiles y fantásticos, sino más, como los que han citado. Nada menos que una ciencia maravillosa en manos de gente a la que ordinariamente se tiene por ignorante que la utilizarían para mundanos y vulgares propósitos, mientras el mundo se hunde cada vez más en el materialismo y en mecanización cibernética de la vida en general. Debo añadir que los relatos periodísticos de brujos en Venezuela con sus prodigios y encontronazos con la policía no han cesado con los años, aunque no tengo a la mano otro material que el libro citado. 


[1] ¿Cuáles diezmil candelas?

[2] Es posible que la entidad que acosara a esta campesita de un pueblo remoto del estado Mérida fuese de la misma naturaleza que describe Dion Fortune en su libro "Autodefensa psíquica", al referirse a un hombre lobo que creo ella misma luego de que hubiese sentido deseos de venganza hacia un hombre que la había injuriado:

se me dijo que había hecho esta Cosa a partir de mi propia substancia por pensamientos de venganza y que era realmente una parte de mí misma expelida, y que debía a toda costa volverla a llamar y reabsorberle dentro de mí, renunciando al mismo tiempo a mi deseo de "ajustar cuentas" con la persona que me había injuriado. Curiosamente, justo en este momento vino una oportunidad sumamente efectiva de "ajustar" con mi antagonista.......
Desde él hasta mí se extendía una oscura línea de ectoplasma, un cabo estaba adherido a mi plexo solar, y el otro desaparecía en la velluda piel de su panza, pero no podía ver el punto verdadero de adhesión. Empecé, por un esfuerzo de la voluntad y de la imaginación, a extraer la vida de él a lo largo de este cordón de plata, como si chupase limonada por una paja. La forma-lobo empezó a desvanecerse, el cordón engrosó y se hizo más substancial. Un violento cataclismo emocional se levanto en mí; sentía los más furiosos impulsos de actuar salvajemente y desgarrar y hacer pedazos cualquier cosa y cualquier persona que tuviese a mano, como el Malayo sediento de sangre. Conquisté este impulso con un esfuerzo, y la tormenta decayó. La forma-lobo se había desvanecido ahora en una neblina gris aforme. Esta fue absorbida también a lo largo del cordón de plata. La tensión se relajó y me encontré bañada en sudor. Eso, hasta donde sé, fue el fin del incidente.

La suspicacia que problemente sintiera el cartomántico, sobre algún tipo de histeria sexual, al recomendarle casarse es una idea que le hubiese venido a la cabeza a casi cualquier ocultista que no fuese ingenuo. Los ataques sin embargo no cesaron luego de casada, ¿habrá cumplido el marido correctamente con sus deberes? Lo que las teorias de ocultistas como Dion Fortune permiten suponer es que esta campesina del estado Mérida era muy probablemente alguien excepcional, cuanto menos una superdotada, aunque inconsciente,  psíquica de nacimiento. Desgraciadamente no habría tenido la fortuna de tener una formación o unos iniciadores como los que si habría tenido Dion Fortune, el cartomático se quedo corto, ¿cómo habrá terminado esa historia?.

[3] Esta descripción que se hace del ceretón no es del todo coherente con los relatos que después se encuentran en el libro. Relatos en los que además faltarían muchos detalles. En esta descripción el médico-brujacho, haría el papel de lo que Eliphas Levi muy probablemente hubiese llamado un magnetizador.

[4] Parece que se infiere de este relato que el ceretón en ningún momento estuvo fisicamente en la casa. Esto permitiría imaginar que tal vez este realizaría sus prodigios no haciéndose invisible sino por medio de algún tipo de desdoblamiento astral, para los cuales los brujos de Europa, por ejemplo, se dice que utilizarían una mezcla de plantas narcóticas muy potentes y peligrosas de aplicación cutánea. En el caso de los ceretones también se habla en el libro de una crema que se untarían en la piel, pero en el mismo únicamente para hacerse resbalozos  a las manos de quienes intenten agarrarlo ¿una tergiversación de la verdad? En el libro no hay ni la más mínima alusión a drogas semejantes, que en Europa además serían el origen de los aquellarres o sabbats imaginarios.