miércoles, 26 de noviembre de 2014

El Ocaso de los Templarios según JVG


La siguiente entrada  contiene una copia del capitulo XCVII del Manual de Historia Universal de Juan Vicente González (JVG), el cual por cierto ahora esta en Google Books, para mi sorpresa dado lo desconocido, en cuanto a mi opinión, es JVG en mi país. El capítulo narra el ocaso de los templarios y hace un relato tan bastate condensado y grandioso de la ambiente social y cultural en la cual ocurrio toda esa tragedia. Comienza con el año 1300, el primer año en declarar la Iglesia romana como de jubileo y el cual, irónicamente marca, según el texto, la decadencia (metaforicamente el "jubileo" ) de la Iglesia en Europa [1]. A la quema de los templarios seguiría luego la muerte de los culpables de su exterminio: el Papa y Felipe el Hermoso, con lo que se cumpliría la maldición de Jacques de Moley. El destino del resto de la dinastía de los Capetos también seria bastante trágico, la muerte prematura y la locura asecharían a toda la descendencia destinada al trono de Felipe el Hermoso, como si la maldición de Jacques no dejara de persiguir a toda la familia [2]. Pero en todo caso esa decadencia no era del todo raro en muchas de las familias reales de la Edad Media, sino en la de todas las épocas .  Sin los templarios, la Historia de Europa continuria con su cotidiana dinámica de guerras, conflictos y uno que otro jinete del apocalipsis: primero la peste en Italia, a propósito de la cual Boccaccio escribiría su Decameron, luego la Guerra de Cien años entre Inglaterra y Francia, para casi terminar con broche de oro con la aparión en escena de  Juana de Arco y su posterior quema.  Nunca he logrado entender el sentido providencial de la aparición de Juana de Arco. En todo caso marca el fin de la época caballeresca en Europa, Juana de Arco, al igual que los templarios, moriría quemada. Uno de los autores que al parecer más influyo en JVG en cuanto a su visión sobre este periodo de la Historia fue el cronista medieval Jean Froissart, quien además tuvo también un gran influencia literaria en el mismo. Por ejemplo al hacer una crítica de la novela la "La Condesa de Salisbury" de Dumas, he aquí algunos de sus parráfos:

El objeto evidente del escritor ha sido pintarnos los cartorce años que corrieron entre 1328 y 1342, las guerras entre Felipe de Valois, rey de Francia y Eduardo III, rey de Inglaterra, las rivalidades y política de ambos reinos y su influencia sobre el resto de la Europa. El ha abrazado las guerras anteriores de Escocia e Inglaterra, las hazañas caballerestas de William Wallace y los hechos heroicos de Roberto Bruce; él nos cuenta la tiranía plebeya del cervecero Arvelde y los combates sangrientos de Montfort y Blois. Pero ¿la historia ha ganado en la pluma del novelista? Los acontecimientos variados de ese drama lleno de peripecias ¿han ganado un pintor enérgico y elocuente? Esa época semi-caballeresca, semi-industrial, en que se fundó la religión de la riqueza, la fe en el oro, ¿tiene un intérprete digno en Mr. Alejandro Dumas?

Para desgracia de este escritor, dichos sucesos tuvieron un historiador que fué la Francia de entonces, prosaico en el fondo, caballeresco en la forma y de graciosos giros, aquel capellán galante qui desservit madame Philippa de beaux récits et de lais d'amour, y que nos cuenta su historia con el mismo abandono y ligereza que cantaba su misa. Aunque francés, él vivió largo tiempo en Inglaterra y ocupado en recoger datos históricos, se cuida poco de amigos o enemigos, de ingleses, franceses, y hasta del bien o del mal; hemos nombrado a Froissart.

El primer cuadro de "La Garza real", ¡cuán inferior se presenta a la descripción que se lee al fin del primer tomo de Froissart, cuando Eduardo III, sobre la tabla redonda, jura conquistar la Francia! ¿Se conoce en el novelista francés a este Felipe de Valois, sobrino de Felipe el Hermoso, hijo de Carlos de Valois, el Caballero más feudal de su época? Vuando se le ve en Froissart descontentando a todos, a los señores a causa de Robeto de Artois, a los ciudadanos y mercaderes por su Máximum y sus monedas, al Papa por su duplicidad y avaricia ¿no se adivina el poder de Eduardo III, la grandeza de Inglaterra, las batallas de Crecy y Poiters?

No hay un intelectual venezolano como Juan Vicente Gonzalez que me haya dejato tan impresionado. Por su sólido carácter, su vastedad, su inteligencia y exquisita sensibilidad. Aunque definitivamente dada mi ignorancia, en un asunto para lo que por demás habría que ser un especialista, no soy quien para juzgar cuál seria todo su mérito entre otras tantas eminencias de Venezuela.   

Los Templarios


Hasta el siglo XIV, dominada la Europa por la iglesia y el feudalismo, estaba como oculta entre estas grandes sombras. Cuando sale de la noche poética de la edad media, ella aparece pueblo, prosa, espíritu crítico, antisimbólico. A los sacerdotes y caballeros suceden los legistas. El nieto de San Luis destruye el templo [3] ; la caballería muere en Courtrai, Crecy, Poitiers [4].

"Yo fuí la raíz de la mala planta que cubre la cristiandad con su su sombra. De mala planta, mal fruto .... Tuve por nombre Hugo Capeto. De mí nacieron los Luises, los Felipes, que de poco tiempo acá reinan en Francia

Yo era hijo de un carnicero de Paris [5], pero cuando faltando los antiguos reyes, excepto uno que tomó el hábito pardo, las riendas del gobierno se hallaron en mis manos, saqué tales amigos y tales fuerzas, que la corona, viuda, cayó en mi hijo. De aquí sale esta raza en que los muertos son reliquias

Mientras la gran dote provenzal no les quitó toda la vergüenza, valian poco; o cuanto menos, hacían poco mal. Pero desde entónces crecieron por fuerza y por mentira, y en penitencia, tomaron después a Normandia y Gascuña. 

Cárlos [6] pasa a Italia, y luego, por penitencia, degüella a Conradino. Por penitencia también envia al cielo a Santo Tomas. Otro Cárlos [7] saldrá pronto de Francia, sin armas, excepto la lanza del perjuro, la lanza de Júdas, con la que hiere a Florencia en el vientre. 

El otro, cautivo en el mar, negocia y trafica con su hija; el corsario vende al ménos un extranjero. 

Pero he aquí quien borra el mal hecho y por hacer .... Yo veo la flor de lis entrar en Agnani! ... Veo al Cristo cautivo en su vicario; mírole mofado segunda vez, renovando el vinagre y la hiel, y muriendo entre ladrones. 


Esta invectiva gibelina, llena de verdades y calumnias, es la queja del viejo mundo que muere contra el nuevo y feo que le sucede. Comienza este hacia 1300, y en Francia, por la odiosa figura de Felipe el Hermoso. La queja es excusable: el nuevo mundo nace bajo las arrugas del viejo derecho romano, de la vieja fiscalía imperial, abogado, usurero; gascón, lombardo y judío [8].

Los legistas, que habian gobernado a los reyes ingleses en el doudécimo siglo y en el décimo tercero a San Luis, a Alfonso X y a Federico II, fueron, bajo el nieto de San Luis, los tiranos de la Francia. Estos caballeros en derecho, estas almas de plomo y de hierro, fueron, Pedro Flotte, que tuvo el honor de ser matado como caballero, en la batalla de Courtrai, los Plaisan, los Nogaret, los Marigni.


El consejo de legistas, fijado en Paris en 1302, bajo el nombre de parlamento, ocupa el centro de una vasta tela de araña, desde donde con textos, citas y falsificaciones, y con tormentos y suplicios criminales, demolieron la edad media, feudalismo, autoridad papal, caballería.

Felipe el Hermoso comenzó secularizando el parlamento y excluyendo a los sacerdores de la administración de justicia. La confiscación de la iglesia ha sido el pensamiento de todos los reyes desde Felipe IV y la causa principal de sus luchas contra los papas. La avaricia insaciable dey rey de Francia [9] le precipitó contra Bonifacio VIII.

Ningún pontífice habia sido más parcial en favor de Francia. Habia llamado a Italia a Carlos Valois, y en la espectativa del reino latino de Constantinopla, le habia creado conde de la Romania y señor de la Marca de Ancona. Obtuvo para los príncipes franceses el cetro de Hungría, e hizo cuanto pudo para alcanzarles el trono imperial y el de Castilla. En 1298, como árbitro entre los reyes de Francia e Inglaterra, ensayó acordarlos por medio de matrimonios, y difirió la restituciones que Felipe  debia a Eduardo I.

El papado era todavía el árbitro del mundo. Bonifacio en quien comenzó su decadencia, habia decidido entre Francia e Inglaterra, entre Inglaterra y Escocia, entre Nápoles y Aragon, entre los emperadores Alberto de Nassau y Alberto de Austria. En el jubileo de 1300, en la ciudad trágica de Roma, viudad de dos antigüedades, el papa octogenario apareció en medio de la multitud reunida allí de todas las naciones, con las insignias imperiales, precedido de la espada y el cetro sobre la bola del mundo, y de un heraldo que gritaba: "hay dos espadas; Pedro, ves aquí tu sucesor; y tú oh Cristo, mira a tu vicario".

La guerrra entre Bonifacio VIII y Felipe fué escandalosa: contra el rey; que fué el agresor, el papa lanzó las bulas clericis laicos (1296); ausculta fili (1301). El rey falsificó una bula, amenazó, sedujo; convocó los estados generales (10 de Abril de 1302), y no solo los del clero y la nobleza, ni los del sur únicamente, como lo habia hecho San Luis, sino los estados del mediodía y del norte, los de los tres órdenes, clero, nobleza, ciudadanía, buscando apoyo contra el poder del papa (1291).

Por órden suya Nogaret, cuyo padre habia sido quemado como hereje, unido con Scierra Colonna, jefe de los bandidos de la Campaña romana [10], sorprenden al papa en su ciudad natal de Agnani. Se amenazó, se ultrajó al anciano; ordenósele que abdicara: "He aquí mi cuello, he aquí mi cabeza", responde [11]. Habia tomado el manto de San Pedro, colocado sobre su cabeza la corona de Carlomagno y puesto en su mano las llaves y la cruz.

Libre a los tres dias por el pueblo de Agnani, partió para Roma; pero habiéndose puesto en mano de los dos cardenales Orsini, estos le vendieron y encarcelaron. El invencible pontífice murió de tristeza a los ochenta y seis años de edad. En el canto XIX del Infierno, Nicolao III oye hablar desde las llamas en que tiene sumergida la cabeza y grita:

"¿Estas ahí de pié, estas ahí ya papa Bonifacio? Lo escrito me ha engañado en muchos años. Estas saciado ya de las riquezas, por cuyo medio no has temido apoderarte con engaño de la bella esposa, que has saqueado en seguida?" [12]


El sucesor de Bonifacio, Benedicto XI, hombre de gran mérito, a quien los Orsini habían hecho Papa, recibió recibió con prudencia las felicitaciones del rey de Francia, quien llevó la guerra adelante, y envió al pontífice una memoria contra Bonifacio, amarga sátira de la corte de Roma. Benedicto perdona a todos, excepto a Nogaret; pero perdonarlos era declararlos culpables, y su clementcia ofensiva hirió al rey y a los Colonna. Al fin, el 7 de Junio (1304), lanza una bula, que parecia comprender a Felipe el Hermoso. El 4 de Julio Benedicto había muerto. Había sido envenenado con unos higos.

La époco de Felipe el Hermoso fué la del advenimiento del oro. Es el dios del nuevo mundo en que éntramos. Felipe el Temerario, como le llama Müller, excluyó los sacerdotes de sus consejos, para que entrasen en su lugar los banqueros, Piccio y Musciato, banqueros florentinos. Bajo ese rey, el fisco, monstruo hambriento, nació gritando, como el Gargantúa de Raabelais: "Comer, beber".

Este cíclople, este ogro, después de haberse saciado en el judío, en el hombre del ultraje, sobre el que todos podian escupir, tres veces al año abofeteado en Tolosa, arrojado a piedras toda la semana santa en Beziers; después de haber acuñado maneda falsa y especulado con la bancarrota, se precipita sobre la Iglesia regular, sobre los monjes y los templarios.

A Benedicto XI había sucedido un gascón, Bertrand de Gott, arzobispo de Burdeos. Su coronación en Lyon (14 de Noviembre de 1305) bajo el nombre de Clemente V, principia el cautiverio de la Iglesia en Aviñon. Felipe, después de importunarle, mandándole que persiguiese la memoria de Bonifacio VIII, le exigió una gran confiscación, la del órden del templo, el más rico entre los órdenes religiosos. En vano Clemente V le colma de favores, ayudando a su hijo Luis el Altivo a establecerse en Navarra; descargando al rey de Nápoles de una deuda enorme para con la Iglesia; adjudicando a uno de sus hijos el trono de Hungría.

¿Que era el templo? - El recinto del templo comprendia el mal cuartel, triste y poco poblado, que ha conservado su nombre. Era la tercera parte del Paris de aquellos tiempos. A su sombra y bajo su poderosa protección vivian multitud de familias y afiliados. Las casas del órden tenían derecho de asilo; Felipe el Hermoso se había aprovechado de él cuando huyó perseguido en 1306 por el pueblo sublevado. El templo de París era el centro del órden y su tesoro; en él se tenían los capitulos generales, y dependian de él todas las provincias del órden.

El templo, como todas las órdenes militantes, derivaba de Cister. Su reformador, San Bernardo, con la misma pluma que comentaba el Cantar de los Canteres, dió a los caballeros su regla entusiasta y austera. Esta regla era el destierro y la guerra santa hasta la muerte. Los templarios debían aceptar el combate aun contra tres, no pedir jamás cuartel ni pagar rescate. No podian pasar a órdener ménos austeras.

"Id, felices, id, pacíficos", les dice San Bernardo en su exhortación; "arrojad con corazón intrépido a los enemigos de la Cruz de Cristo, seguros de que ni la vida ni la muerte podrán privaros del amor de Dios, que está en Jesús. En cualquier peligro, repetid estas palabras: vivos o muertos, somos del Señor. ¡Gloriosos los vencedores, felices los mártires!" El órden del Templo fue la realización del ideal de la cruzada. Inocencio III quiso afiliarse al órden; Felipe el Hermoso lo pretendió en vano.

Parece que después que perdieron a Jerusalen y a poco a San Juan de Acre, soldados inútiles, centinelas extraviados, sus brazos cayeron en la noche de esa batalla de dos siglos. Los ritos dramáticos y misteriosos que tomaron de la Iglesia primitiva, fueron ocasión de escándalo; y sin la inteligencia del simbolismo profundo que ocultaban sus recepciones, fue peligrosa para ellos y disgustó a la edad prosáica que habia sobrevenido.

La verdadera causa de la ruina del Templo fué su riqueza y su poder: un rey de Aragon, Alfonso el Batallador, le legó su reino (1131 - 1132); el reino no consintió. Poseia más de nueve mil castillos en la Cristiandad; un solo el reino de Valencia tenía diez y siete mil plazas fuertes. ¿No podían crear una soberanía en Occidente, como la habían fundado en Prusia los caballeros teutónicos y lo Hospitalarios en las islas del Mediterráneo? Si hubieran querido unirse con los Hospitalarios, ningún rey del mundo hubiera podido resistirles.

El pérfido Felipe llamó a Paris al gran maestre y a los jefes, acariciándolos y adormeciéndolos. Acababa de aumentar sus privilegios; habia hecho al gran maestre padrino de uno de sus hijos. El 12 de Octubre, Santiado Molay había llevado el paño mortuorio en el entierro de una cuñada del rey; el 13 fue preso con los ciento cuarenta templarios que habia en Paris. El papa olvidó por un momento su posición precaria y dió señales de sus disgusto; el rey le trató como a su súbdito.

En el proceso de los templarios se violaron todas las formas; vése allí cuanto basta para conocer lo que hay de espantoso en el corazón humano. Se hacia hablar a los acusados por medio de horribles tormentos: uno de ellos, Humbreto Dupy, fue torturado tres veces, y se le retuvo sesenta y seis semanas en el fondo de una torre infesta, a pan y agua. El caballero Bertrand de Vado, cuyos piés se habian puesto sobre un fuego ardiente, mostraba dos huesos que se le habían caído de los talones.

Los jueces mismos, aunque legistas, se conmovieron. Cuando se recogieron del fondo de las cárceles las deposiciones de los templarios encerrados, se oyeron voces fieras y rudas, otras piadosas y exaltadas, tan dolorosas otras que partian el alma. Uno de los caballeros dijo solamente: "No puedo defenderme solo contra el papa y el rey de Francia". Otro por toda deposición entrega una súplica al María Santísima: "María, estrella de los mares, condúcenos a puerto de salvación ...."

La ejecución de los templarios fue un asesinato, que no tenía más explicación que el salus populi, que Felipe inscribia en las monedas.  Cincuenta y cuatro perecieron primero en las llamas, miéntras el inquisidor los interrogaba. Los maestros de Ultramar y de Normandia, fueron quemados después en una misma hoguera, en una península del Sena, entre el jardín real y la iglesia de los frailes de San Agustin (1314).

Los templarios fueron justificados en Ravena y Boloña; en Castilla se les juzgó inocentes; en Aragon se creó para ellos el órden de Monteza; en Portugal reclutaron las órdenes de Avis y de Cristo. No era en España, frente a los moros, sobre la tierra clásica de la Cruzada, que podian proscribirse los viejos defensores del Cristianismo. La conducta de los otros principes fue la sátira de Felipe el Hermoso.

Debo colocar aquí la terrible historia de las tres hijastras de Felipe, Margarita, hija del duque de Borgoña, Juana y Blanca, del franco condado. El castigo de sus cómplices fue cruel, espantoso. Al terminar el año, Felipe y Clemente V se fueron a buscar su juicio. Santiago Molay los habia emplazado para entre un año. Clemente partió primero. Habia visto poco ántes abrasado su palacio. "Después, dice su biografo, no volvió a estar alegre".

A los siete meses le siguió Felipe. Algunos le hacen morir en la caza, derribado por un jabalí. Dante no halla palabra bastante baja para explicar su muerte: "morirá, dice, de un golpe en la piel el falso monedero" [13]. El historiador contemporáneo dice simplemente que Felipe se extinguió sin fiebre, sin mal visible, con grande asombro de los médicos. Tenia apénar cuarenta y seis años.





[1] Para esa época los reyes y otros mienbros de la realeza de la cristiandad Europea tenían que pedir permiso al Papa para poderse divorciarse, eso siguio siendo así hasta mucho más allá de 1300, de hecho fue la causa de que Enrique VIII en el siglo XVI fundara la Iglesia Anglicana. Evidentemente a pesar de la pérdida de influencia política que de la Iglesia que se narra en el texto el poder de esta seguiría siendo enorme hasta la Revolución Francesa.

[2] De hecho Eliphas Levi, a quien lamento tener que referirme, cree que la venganza de los templarios no solo fue una maldición sino también una conspiración que culminaría con la  Revolución Francesa, una sed de venganza que al parecer seria muy exagerada dada la efectividad de la maldición de Jacques de Molay.

[3] Felipe el Hermoso a quien ahora se referira.

[4] Se refiere a las batallas de la Guerra de Cien Años.

[5] Al parecer Dante al escribir esto solo se hizo eco de un rumor si no es que lo invento él.

[6] Carlos de Anjou

[7] Carlos de Valois hermano de Felipe el Hermoso.

[8] Los lombardos al igual que los judios eran o comenzaron a ser famosos desde entonces por su dominio de la banca. Lombardo en aquella época era casi sinónimo de banquero.

[9] Felipe el Hermoso.

[10] Miembro de la falimilia enemiga del Papa. Unos cardenales que también eran miembros de esta habían sido condenados por herejes.

[11] Es a este martirio al que se referían los versos de Dante más arriba, al principio del articulo.

[12] "La Divina Comedia", Dante, capítulo XIX. 

[13] Quel che morrà di colpo di cotenqa - (Paraiso, cap. XIX).


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