domingo, 17 de noviembre de 2013

La Historia de Harry Adams o "Boston" Harry

Peter Freuchen


Desde hace tiempo que me encuentro fascinado por varias de las historias o leyendas marinas del excelente libro "Los siete mares" (en el original "The Seven Seas") de Peter Freuchen y David Loth. Una de esas historias es la del rudo marinero norteamericano Harry Adams en las isla Thursday de Australía, un buscador de perlas con un destino trágico y algo o mucho de misterioso. Pero dejemos que sean los mismos autores del libro y su traductor, quienes nos cuenten la historia, mejor no lo podría hacer yo:


" "Boston" Harry  constituía casi una leyenda entre aquellos hombres endurecidos por las adversidades, que mandaban los lugres perleros. Harry Adams era un granjero de Ohio, que, al parecer, se hizo a la mar muy joven, llegando a los mares del sur durante la década de 1880, en un barco procedente de Boston. Como nunca hablaba de su pasado, se llegó a la conclusión de que era un fugitivo de la ley. 

Isla Thursday en Australia


Por alguna razón desconocida, las perlas le fascinaban. En Sydney desertó del buque y regresó a la isla Thursday, donde se inició su leyenda al conseguir de un jugador medio chino, medio alemán, suficiente dinero para comprarse un lugre. Harry era un individuo de fuerza extraordinaria y estatura mediana; pero con tan amplios hombros y unos brazos tan largos, que le hacían aparecer francamente monstruoso. Peleas y accidentes habían dejado numerosas huellas en su cara, desfigurando uno de sus ojos, lo que le prestaba cierta expresión feroz. En la isla Thursday era considerado hombre poco afable, y en los industriales perleros solían aconsejar a los recién llegados que no lo molestaran. Esta parte de la leyenda tenía como origen su aspecto exterior, y la historia de una pelea con dos marineros que se lanzaron sobre él cuando salía cierta noche de un bar. Harry los envolvió en sus brazos y apretó. Al soltarlos de nuevo, los dos estaban medio muertos y apenas podían tenerse en pie. Los que a partir de entonces narraban el suceso, añadían nuevos detalles acerca del número de costillas rotas. Harry se limitó a alejarse de allí, dejándolos semiinsconscientes. 

Después de aquello, nadie se atrevió a meterse con él, aún cuando se sabía que llevaba encima perlas muy valiosas. Esto formaba también parte de la leyenda, ya que "Boston" Harry sólo vendía madreperla y algunos ejemplares de poco valor, guardando las más valiosas en una bolsita de gamuza, unida al cinturón en que guardaba su dinero. 

Año tras año, según se aseguraba, la colección de perlas contenidas en la bolsa iba aumentando con nuevos ejemplares, redondos, respladecientes y perfectos. La gente estaba segura, porque Harry solía cambiar alguna no demasiado bella por otras que hicieran honor a su tesoro, y todo el mundo sabía que estaba dispuesto a entregar dos de las primeras por una que ofreciera el tamaño y la calidad deseadas por él. 

Su primera pesca también fue productiva, y las historias circulantes lo muestran como un hombre todavía más afortunado de lo que fué realmente. Nadie pudo ver jamás el contenido de la bolsa de gamuza, ni conseguir información de los buzos, cosa muy difícil, pues aunque éstos estuvieran enterados de algo, no lo hubieran revelado jamás. Al igual que otros muchos pescadores de su tiempo y de épocas ulteriores, Harry utilizaba para la tarea mujeres nativas, ya que eran más dóciles, no mostraban tanta tendencia a la huída y debajo del agua eran tan eficaces como los hombres. Las "gins" (mujeres nativas) de Harry llegaron a adquirir tal destreza, que éste se jactaba de que nunca fallaban el golpe. En muy raras ocasiones se veían obligadas a subir con un puñado de arena para justificar su zambullida. 

Pero cierto día, a mediados de la década de 1890, "Boston" Harry mandó a sus "gins" a la isla de donde procedían, vendió su lugre y partió hacia Inglaterra como simple pasajero. Los habitantes de la isla Thursday imaginaron que había decidido  retirarse o que acaso sentía ganas de divertirse un poco, y pronto se olvidaron de él. Ocho meses más tarde volvió. En el ambiente perlero no se consideraba correcto formular preguntas, y por su parte Harry nunca hizo mención del viaje. Pero pronto empezó a circular por las tabernas una historia al parecer revelada por otros traficantes que habían estado en Londres, según la cual "Boston" Harry tenía una hija que no lo conocía. Durante todos aquellos años había estado recogiendo sus famosas perlas para hacer con ellas un collar con que obsequiarla en su décimooctavo aniversario; pero al llegar a Londres, la joven rehusó reconocerlo como padre. Según otra versión, lo halló francamente repulsivo, y además no quiso perdonarle que abandonara a su madre y a ella. Harry nunca disfrutó de la oportunidad de mostrarle las perlas, y todo el mundo se preguntó qué haría con ellas. 

No se quedó mucho tiempo en la isla Thursday. Volvió a partir con la flota perlera; pero ya nunca regresó. Algunos supusieron que habría naufragado, pero un par de años después se le vió paseando por la playa de una isla en el mar de Arafura. Recibió amablemente al marino que bajó a tierra para preguntarle si quería ser rescatado y le dió unos cuantos consejos acerca de los bancos próximos, pero rehusó sus servicios, asegurando que allí vivía perfectamete. Cosa de cada año recibía a algún visitante. Habitaba una choza nativa y vestía un "sarong" malayo, pareciendo completamente desprovisto de deseos o de propósitos. 

Se tardó treinta años en saber lo sucedido a sus perlas. "Boston" Harry falleció mientras uno de sus antiguos colegas visitaba la isla, y éste, como es natural, hizo algunas preguntas acerca de la famosa bolsa de gamuza. Llegó incluso a verla, pero estaba vacía. Rebuscó por la vivienda de Harry, no demasiado grande, e interrogó a los vecinos. Ninguna sabía nada de las perlas, hasta que un isleño de Aru recordó que, siendo niño, el hombre blanco estuvo viviendo entre ellos. Solía arrojarles pequeñas bolitas de aspecto bello, para que jugaran; pero las bolitas en cuestión se habían perdido entre la arena hacía ya muchos años" .

Niños de la Isla Thursday

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