martes, 10 de septiembre de 2013

Un pasaje nietzschano en el "Retrato de Dorian Gray"

 
Estoy sorprendido por estas líneas totalmente nietzschanas con las cuales me he conseguido  en el libro "El retrato de Dorian Gray", de Oscar Wilde:

- Mi querida Gladys, -gritó Lord Henry-, ¿cómo puedes decir eso? Lo romántico vive de la repetición y la repetición convierte un apetito en un arte. Además, cada vez que se ama es la única vez que se ha amado. La diferencia de objeto no altera la unidad de la pasión. Simplemente, la intensifica. En la vida podemos tener, a lo sumo, una sola gran experiencia y el secreto de la vida consiste en reproducir esa experiencia tantas veces como sea posible [1]

- ¿Aun cuando haya sido una experiencia amarga? - preguntó lo duquesa, después de una pausa. 

- Especialmente cuando haya sido amarga para nosotros - contestó Lord Henry.

La duquesa se volvió y miró a Dorian con una extraña espresión en los ojos. 

- ¿Qué dice usted a eso, Mr. Gray? - preguntó. 

Dorian titubeó un instante. Luego echó la cabeza hacia atrás. 

- Yo siempre estoy de acuerdo con Harry, duquesa - dijo riendo. 

- ¿Aun cuándo no tenga razón?

- Harry siempre tiene razón, duquesa. 

- ¿Y se siente usted dichoso con su filosofía?

- Nunca he buscado la felicidad. ¿Quién desea la felicidad? [2] Yo he buscado el placer. 

- ¿Y lo ha encontrado, Mr. Gray?

- Con frecuencia. Con demasiada frecuencia. 

La duquesa suspiró. 

- Ahora busco la paz -dijo ella- y si no voy a vestirme, no la encontraré esta noche [3].



[1] La idea del "Eterno Retorno".

[2] "Solo los ingleses hacen eso", en algún moménto escribió Nietzsche. Desde luego estas líneas parecen una seria objección.

[3] La ironía en cuento a la obsesión las mujeres por la vestimenta se encuentra en varios de sus aforismos. Por ejemplo en "Mas allá del bien y del mal": "El traje negro y el mutismo visten de inteligencia a cualquier mujer"  o "¿A quién estoy agradecida en mi felicidad? ¡A Dios! - y a mi costurera". Pero en el texto y en contexto del relato de Wilde no se percibe muy claramente por qué necesitaba vestirse o ponerse otra ropa


Es sobretodo en el personaje de Lord Henry en donde se observa una gran estetización de la filosofía de Nietzsche, desde luego habría muchas otras líneas que se podría citar para respaldar esto. Obviamente es dudoso que Oscar Wilde haya tenido algún contactato con la filosofía nietzschana, para la época en que publico su libro (1890), en la que estaba a penas naciente y era muy poco conocida. Por tanto tal vez sea inapropiado o anácronico el termino de "nietzschano", para describir al relato o a los personajes. Es más bien Nietzsche el que estaba bastante imbuido por los circulos literarios de la época. No me consta que los ingleses, pero si los franceses, por ejemplo, el de los hermanos Goncourt, que tenían mucha difusión. Una materia intersante para el investigar y una de las muchas cosas que desmiente la idea de un Nietzsche exclusivamente político como bien argumenta Nicolas Gonzáles Varela.


PD: Esta es una de las muchas entradas que tengo en borrador desde hace tiempo y que ahora he decidido publicar, mientras aun no tengo del todo claro si le seguiré dando o no continuidad al blog, dado esto del hackeo que definitivamente aun no logro asimilar del todo.

1 comentario:

Kuznacti dijo...

Me he enterado de que los ingleses, la aristocracia o burguesía inglesa se vestia hasta más de 2 veces al día, algo no tan raro incluso para nuestras latitudes. La cena, como se percibe en el texto, era un ocasión para vestirse otra vez. En el texto la duquesa pareciera creer que poniendose un vestimenta más glamuroso pudiese contra balancear la inteligencia y los ataques de Lord Henry, algo que de verdad tiene mucha gracia al pensar en los aforismos de Nietzsche, que no dejan sin embargo de ser, prejuicios contra las mujeres. Pero no hay duda de que esa interpretación del texto es buena.

En cuanto a que sólo los ingleses desean la felicidad, al parecer los hemos dejado bastante relegados al anunciar el presidente Maduro de mi país (Venezuela) la creación del Ministerio de la Felicidad.