miércoles, 25 de septiembre de 2013

El Pensamiento de Eliphas Levi


La siguiente son unas series de comentarios sobre algunas de las ideas más importantes del afamado y paradójico ocultista francés, parte de lo escrito excede el contexto de Eliphas Levi, sin embargo dado todo el tiempo que he perdido con él, no me ha quedado otra sino dedicárselo. Nunca he visto ninguna auténtica lectura critica de este reputado ocultista del siglo XIX, pero es comprensible que no mucha gente seria se dedica a eso. Espero que lo que sigue a continuación sirva de alguna ayuda a todo aquel desorientado que se adentre en su laberínticos libros y brinden alguna luz para salir de ellos.

Consideraremos por un momento la pretenciosidad moral de Levi al afirmar como una máxima la sentencia:

Algo no es justo porque Dios lo quiera, sino que Dios lo quiere porque es justo” [1]

Veámoslo desde un punto de vista cristiano, el más caro para Levi. La Biblia dice que no tiene ningún sentido considerar la justicia de dios o pretender entrar en juicio en contra de él, como creía Job [2]. Dios es el dueño de todo, el creador de todo el Universo, de todos nosotros, a quien se le debe todo y quien no nos debe nada, aquel que trastorna incluso el juicio de los sabios (como se dice en Corintios, Proverbios y en muchos de otros lugares de la Biblia), es decir, ese demonio capaz de torcer nuestros pensamientos en el cual Descartes con su cogito ergo sum no creía. Sin embargo la Biblia también afirma, como Platón que Dios tenía que ser necesariamente justo porque siendo la justicia, por definición, la ciencia de gobernar, nadie como dios, creador de todas la cosas, para conocerla. Suponer a Dios injusto era como imaginarlo haciéndose trampa a sí mismo. De modo que la Biblia es ambigua, muy ambigua, en cuanto a este punto. Lo cierto es que suponer lo segundo nos lleva a tremendos problemas a la hora de describir o demostrar cómo se da esa justicia de Dios en el mundo, nos lleva a encarnar la actitud crítica y patética de Job frente a Dios, por tanto nos pone en una situación ridícula y complica mas las cosas en lugar reducirlas a problemas más sencillos. Es por eso que considero que es el primer punto de vista, dejando de lado el problema de la existencia o no de dios, es más elevado, y no el segundo como pensaba Levi. El segundo punto de vista es fútil en comparación con el primero, la justicia es una cuestión y una consideración humana no de dios, ni aplicable a Dios.

Pero seamos menos pretenciosos y consideremos más bien otra cosa ¿Es el Universo, como diría Hegel, racional?, ¿es evidente o es posible demostrar que es así? o para decirlo en lenguaje levidiano: ¿existe la razón de ser del propio orden del universo? ¿del mismo dios?

Todo lo que es real es racional, todo lo racional es real”

Suponer que la realidad es racional, como decía Hegel, desde un punto de vista teológico, es suponernos capaces de comprender la creación de Dios. Suponer nuestra mente como un reflejo de la mente de dios e incluso igual o semejante a esta. Lo cual esta completamente de acuerdo con aquello de que fuimos creados a imagen y semejanza suya, idea que alguna vez también pudo haber sido demasiado novedosa y arriesgada. Desde este punto de vista Nietzsche no estaba del todo equivocado cuando decía que el racionalismo era también alguna especie de deísmo. Ahora, muchos creen que la ciencia puede sostener el racionalismo hegueliano sin suponer una mente creadora. Esto es lo que Levi podría haber llamado creer no creer. ¿Pero sera la razón alguna especie de proyección?, pienso que esto solo se puede decir de cierto tipo de racionalismo, por ejemplo el idealista o el platónico, aquel que antepone la idea a la experiencia, el racionalismo escolástico que le dificultaba a Kepler no aceptar los resultados de sus observaciones científicas, debido a que estas no se ajustaban a los 5 sólidos platónicos o a que la órbita elíptica que al parecer seguían los planetas no se ajustaba a la figura que se creía era la más perfecta de todas: el círculo, ¡de modo que aquello parecía ser una objeción a la existencia de Dios, que era perfecto y cuya creación también se suponía perfecta!. Esto se identifica más con la 2da parte del enunciado de Hegel “todo lo racional es real”. Mientras que la primera parte del enunciado “todo lo real es racional” o racionalizable, se podría decir, corresponde más al racionalismo empírico.

Sin embargo el hombre usa la razón porque esta es la mejor facultad que tiene para comprender al mundo, no porque sea evidente que el mundo es racional. La razón ha sido lo ultimo que ha sobrevivido de una larga serie de intentos que ha hecho el hombre por proyectar sus facultades o estados de conciencia al mundo o introyectar los fenómenos de este (veo los dos términos como indiferentes aunque Jung crea que el correcto es el ultimo). El I-Ching es el gran ejemplo de lo que era el pensamiento por analogía en sus inicios, en este caso se introyectaban, lo que se creía, eran las potencias de la naturaleza, como estados de conciencia. El cielo, lo más alto, se decía que expresaba la creatividad, el poder poético de esta imagen era en verdad grande , las nubes del cielo pueden tomar todas las formas que le presta la imaginación, por otra parte: ¿quién puede negar la fuerza inspiradora de la luna o las estrellas?. La Tierra se decía que era lo receptivo, ¿cómo no iba a ser así si es la tierra en dónde residimos todos, la que atrae todo, la que recibe la lluvia y las influencias del cielo, en la que germina y crece la semilla? y así se podría proseguir hasta describir los 8 trigramas. En aquel tiempo se asumía lo que Nietzsche ambicionaba con estas palabras en “Más allá del Bien y del Mal”:

Suponiendo que lo único que esté «dado» realmente sea nuestro mundo de apetitos y pasiones, suponiendo que nosotros no podamos descender o ascender a ninguna otra «realidad» más que justo a la realidad de nuestros instintos, - pues pensar es tan sólo un relacionarse esos instintos entre sí -: ¿no está permitido realizar el intento y hacer la pregunta de si eso dado no basta para comprender también, partiendo de lo idéntico a ello, el denominado mundo mecánico (o «material»)? Quiero decir, concebir este mundo no como una ilusión, una «apariencia», una «representación» (en el sentido de Berkeley y Schopenhauer), sino como algo dotado de idéntico grado de realidad que el poseído por nuestros afectos, - como una forma más tosca del mundo de los afectos, en la cual está aún englobado en una poderosa unidad todo aquello que luego, en el proceso orgánico, se ramifica y se configura (y también, como es obvio, se atenúa y debilita -), como una especie de vida instintiva en la que todas las funciones orgánicas, la autorregulación, la asimilación, la alimentación, la secreción, el metabolismo, permanecen aún sintéticamente ligadas entre sí, - como una forma previa de la vida?”


En mi opinión lo que hacían los chinos con el I-Ching se aproxima bastante a eso, los trigramas eran una proyección del mundo de los afectos. Una diferencia sin embargo viene dada por el fuerte acento fisiologista de Nietzsche, que en el I-Ching, por fortuna no tiene. Nietzsche en el mismo aforismo dice que como una consecuencia de lo anterior habría que agotar hasta el absurdo la causalidad de la voluntad. Los chinos, según Jung, carecían de esa concepción de la causalidad ellos hablaban era de sincronicidad, esta era, tal como lo expresan los trigramas, una correspondencia de la vida psíquica con los objetos y acontecimientos del exterior. No se olvide, sin embargo, la importancia de los conceptos como el Ki y el Tao. La sincronicidad es por cierto un concepto que requeriría para su domino más de la intuición que la comprensión, pero esto es salirse de los linderos de la ciencia, hasta ahora no he podido entender como Jung creyó, ni mucho menos demostró que eso podía ser científico. 

Ahora dejando de lado el I-Ching, se debe reconocer una vez más que a pesar del éxito de la razón no es evidente que el Universo sea racional, con  lo cual no se esta insinuando que sea irracional. Una vez leí en un libro de Paul Davies una atrevida idea según la cual las leyes de la ciencia puede que no sean sino una ilusión producto de aislar los fenómenos naturales, sin embargo nada existe de forma ideal ni aislada en el universo. Admito que es realmente insoportable sostener semejante clase de escepticismo, poner objeciones a todo apoyándose en tan arriesgada tesis. Pero lo cierto es que el Universo no ha conseguido explicarse en su totalidad a través de ningún modelo científico, no tenemos un solo modelo científico sino infinidad de modelos. En los sistemas físicos, biológicos y químicos que se han estudiado para explicar la realidad se han descubierto una y otra vez propiedades emergentes que no son derivables a partir de las leyes básicas del sistema o de otro sistema subyante o encima de este. De allí el aforismo de que “el todo es más que la suma de sus partes”. Incluso en el mundo platónico de las matemáticas que parecía inaccesible a las inconsistencias y oscuros aspectos teóricos del mundo físico, pues resulta que debido al teorema de incompletitud de Godel no es posible asegurar del todo la consistencia de un sistema axiomático como la del perfecto mundo de los números naturales.

La razón suprema que necesita de Dios es lo que Levi llama la razón de ser de Dios, dios también estaría constreñido a una razón, esta razón de ser, implosible, que Levi simplemente se contenta con decir que existe, pero que no es evidente cuál o qué es. Aunque el enfásis con que lo dice Levi hacen que uno casi se sienta estúpido . También considera Levi a Dios una hipótesis, pero una hipótesis necesaria. En la ciencia es una hipótesis contingente, de hecho nunca se recurre a ella, tiene poco o ningún sentido hablar de hipótesis necesarias. A pesar de las fuertes pretensiones racionalistas, al mismo tiempo Levi afirmara el credo de Tertuliano: “Creo en dios porque es absurdo” y lejos de ver una inconsistencia con todo lo anterior, atribuiría dicha afirmación a la razón suprema. Es decir que cree en Dios en virtud de lo absurda y contradictoria que es esa creencia y no en virtud de su razón de ser (que es una variable oculta). Hay que situar esa afirmación de Tertuliano en su justo contexto que es la religión cristiana. Lo absurdo no es creer en dios, sino en el Dios cristiano, en el dios que encarna y sufre (lo infinito haciéndose finito), cuyo sufrimiento es una objeción a su propia divinidad, en Cristo. Este credo de Tertuliano estima que la propia razón humana es insuficiente, que es absurdo condicionar la creencia en dios a la razón humana, en apoyo a este punto, esta la cita bíblica de San Pablo en donde se dice que la razón de este mundo para dios es locura y que este es capaz de trastornar también el juicio de los sabios (precisamente lo que niega el cogito ergo sum cartesiano). Dios esta más allá de la razón humana, de las posibilidades que esta razón pueda entrever o imaginar, Dios escapa en todo sentido de nuestro cálculos y estimaciones, a pesar de todo lo amplio que pueda ser el mar de posibilidades. 

Esto es ir demasiado lejos, Levi en este punto deja de ser racional y se adjudica la licencia para la contradicción, deja de ser mago para ser místico se vuelve vertiginoso, difícil de seguir. Levi escribirá, como una consecuencia del credo de tertuliano: “es preferible creer en absurdos que no creer en nada” [3]. Es extremadamente difícil no creer en nada, no creer, por ejemplo, que va a volver a amanecer mañana, pero creer que no va a amanecer también seria una creencia, se trata de un dilema irresoluble, cuando parecía simplemente pueril: es tan temerario y absurdo decir que se cree en nada como decir que se sabe todo, no se puede establecer una preferencia, como dice Levi, entre creer en absurdos y no creer en nada ¿pero por qué plantearse algo semejante? Veámoslo de otro modo: “es preferible cualquier explicación a ninguna explicación”, semejante proposición es analizada por Nietzsche en el “Ocaso de los Ídolos”, pero no es claro que sea preferible cualquier explicación, muchas veces, las explicaciones no comprobadas obstaculizan dar con una explicación verdadera, por ejemplo, como pasaba con la iglesia durante la época del oscurantismo al rechazar las nuevas observaciones científicas por aferrarse a lo que se creía, no solo la palabra de Dios, sino a una concepción del mundo que muchos creían coherente y satisfactoria. Pero ahora imaginémonos que estamos ante una situación urgente, tenemos una bomba y hay varios cables que se podrían cortar para desactivarla, pero no hay forma de saber cuál es y solo se tienen segundos para que la bomba explote. En una situación así efectivamente seria preferible picar cualquier cable a esperar que la bomba explote, pero si se tuviesen años para averiguar algún mecanismo o alguna forma que nos permita saber con certeza cuál es el cable que se debería picar, lo mejor seria, evidentemente, aferrarse a la esperanza, aunque fuese remota, de que alguien consiga resolver el problema de cuál es el cable correcto a desactivar, en todos esos años que se tienen para que explote, antes que arriesgarse a desconectar el cable incorrecto y perder esos años que aun tenemos de esperanza de vida. De modo que al parecer aquí estaría la explicación de porque Levi sentía como necesarios, incluso como urgente creer en absurdos, Levi se sentía ante una situación apurada, aunque sigue siendo difícil indagar por qué. Lo interesante aquí no es en efecto ningún problema teológico o metafísico sino el trasfondo psicológico, fijese aun en el ejemplo anterior tanto picar cualquier cable como no hacerlo pueden ser decisiones racionales dependiendo del tiempo con que se cuente. Pero son psicológicas, no dogmáticas, ni metafísicas, ni mucho menos mágicas, las razones del credo absurdo de Levi. También las razones por las que rechazaba a Vintras, los espiritistas y otros, no tanto porque él, en lo personal o por principio estuviese en contra de estos sino porque él se parecía demasiado a ellos, sea en el espíritu o en el estilo. En sus escritos era tan delirante o quizás más que todos ellos, pero lo que lo hace quizás peor son sus pretenciones de que se distanciaba olimpica y abismalmente de ellos y sobre todo sus falsas pretenciones racionalistas y morales. Lo que encontré finalmente es que psicológicamente hablando era más sano leer a Austin Osman Spare, incluso a Crowley que al mismo Eliphas Levi.

Levi incluso creyó que había algo de vitalismo en el credo del absurdo, pensaba que creer era algo así como una “prueba de fuerza” o que infundía fuerza, que era la misma fuerza: la Fe mueve montañas. En cuanto a lo de “prueba de fuerza” C.G. Jung decía refiriéndose a Tertuliano, que lo que hacía posible su credo absurdo, era precisamente su capacidad, su fuerza psíquica que le permitía soportar la contradicción, para lo cual el era un caso excepcional. Pero la credulidad de hecho puede también deberse a un temor infundado o absurdo y la vitalidad podría estar más bien en no creer, en el sentido de que ello seria entonces valentía. Spare, que iba mas o menos en esa línea, ve la fuerza mágica en el sacrificio de la creencia, no tanto mediante la erradicación de la misma (lo cual es imposible en el sentido absoluto) como mediante la sustitución de esta por otra o la modificación del deseo. En ultima instancia no se puede decir que la vitalidad resida en creer o no creer, en el sentido estricto seria independiente de esta y habría más bien tipos de vitalidad distinta tanto para el incrédulo como para el creyente.

Pero ¿Por qué voy a escoger creer en algo que me apesumbra y debilita cuando puedo escoger creer en algo que me da fuerza y valor para vivir? El problema es que, como vemos, no existe ningún concenso en cuanto a qué representa aquello que nos estimula a vivir o cuáles serían los verdaderos criterios vitalistas. Nietzche, por ejemplo, cuando quería ser fatalista, negaba que se pudiera escoger creencia vitales, esa vitalidad no se podía escoger, se tenían o no se tenían, las creencias vitales eran producto de la propia vitalidad y los juicios de valor sobre la vida, testimonios de esa vitalidad. Los criterios vitalistas son de lo más variopintos, van desde los más vulgares o evidentes, como las coerciones y atractivos mundanos, hasta la metafísica dionisiaca de Nietzsche o las sublimes esperanzas de la religión. Pero son, si se quiere ser franco, los criterios que finalmente se imponen y constituyen en parte la realidad humana ¿es que puede ser de otra forma?. Para los cristianos Cristo representa la vida, tiene la capacidad de dar luz a los ciegos, curar a los enfermos y resucitar a los muertos, ¿cómo no va pues a representar la vida? Nietzsche pensaba en cambio todo lo contrario, el cristianismo representaba un amor por lo débil y lo enfermo, en detrimiento de lo fuerte y superior, por tanto representa un tipo de vida decadente, degenerada, pero, dejando de lado el milagro, ¿dónde esta la vitalidad en la cura o en la supresión del enfermo?, si bien Nietzsche no considera el caso de que los enfermos se puedan curar, parece que no ha habido mejor modo de averiguarlo que cuidándolos. Los marxistas ven en la religión una especie de somnífero, que frena el despertar de la los pueblos y el desenvolvimiento progresivo de la historia. Otros perciben ese materialismo de los marxistas como un tremendo vacio que no es capaz de compensar ningún estado igualdad, ni bienestar social, por no mencionar la autoridad que creen tener y se imponía en los estados marxistas para coartar la libertad individual, el hombre y el individuo en sacrificio del sistema. Unos piensan que el hombre debería creer en Dios, otros que es el hombre mismo el que debería hacerce dios.


Un criterio vitalista es también aquel al cual el Marqués de Saint Yves (otros estrafalario personaje) se refiere como el criterio del Zarzal Ardiente (la mítica planta que vio Moises ardiendo en el desierto sin consumirse), ¡dios es un fuego consumidor!. Nietzsche se refiere a esto al hablar de la “hora del gran desprecio”, en su Zaratustra:

Qué es lo más grande que os es dable esperimenta? ¡La hora del gran desprecio! ¡La hora en que estéis asqueados incluso de vuestra felicidad, como también de vuestra cordura y vuestra virtud!
La hora en que digáis: '¿Qué importa mi felicidad? Es pobreza e inmundicia y contento vil. ¡Pero mi felicidad debía justificar la existencia misma!'
La hora en que diáis: '¿Qué importa mi cordura? ¿Acaso apetece el saber como el león su alimento? ¡Es pobreza e inmundicia y contento vil!'
La hora en que digáis: '¿Qué importa mi virtud? Nunca aun me ha enardecido. ¡Qué harto estoy de mi bien y mi mal! ¡Todo es pobreza e inmundicia y contento vil!'
La hora en que digáis: '¿Qué importa mi justicia? No veo que yo sea brasa y carbón. ¡Pero el justo es brasa y carbón!
La hora en que digáis: '¿Qué importa mi compasión? ¡No es la compasión la cruz en que es clavado quien ama a los hombres? Pero mi compasión no es una crucifixión'.
¿Habéis hablado así alguna vez? ¿Habéis gritado así alguna vez? ¡Ojalá os hubiera oído yo gritar así!
No vuesto pecado, sino vuestra parsimonia clama al cielo; ¡vuestra parsimonia incluso en el pecar clama al cielo!
¿Dónde esta el rayo cuya lengua de fuego os ha de lamer? [4]


Según Jung la idea de Dios siendo una idea esencialmente contradictoria, por encarnar el mismo tiempo antinomias terribles, como la oscuridad y la luz, el bien y el mal, la creación y la destrucción exigía de igual forma asumir individualmente metafísica y psiquicamente dicha contradicción. Desde un punto de vista superlativo, Dios siendo algo que va mucho más allá de lo que podemos concebir tiene entonces que ser algo necesariamente absurdo. Sin embargo no es lo mismo que no podamos concebir algo, a que algo sea absurdo y no se ve que C.G. Jung, ni Levi reparen en esa objeción. Por ejemplo, hablar de un circulo cuadrado es absurdo, pero hablar de una superficie cuyo centro esta en todas partes, puede parecer de momento inconcebible desde el punto de vista de la geometría euclidiana, pero deja de serlo cuando se consideran geometrías no euclidianas. De hecho en la física actual la creencia más arraigada es que el universo no tiene centro o que este esta en todas partes.

En todo caso hay que reconocer que apesar de todo el triunfo de la razón y de todo este maravilloso mundo artificial que hemos creado gracias a ella y a la tecnología, aun sigue habiendo mucho márgen de maniobra para el arte y la religión. Pero al menos es bastante claro que no existe ese absoluto racionalista de Eliphas Levi cuando habla de Dios y la “razon de ser” del mismo Dios. Levi es un pésimo Guia, tendremos que aspirar a algún otro demonio personal.

Para finalizar se pasara analizar el primer capitulo del libro “Dogma y Ritual de la Alta Magia” de Levi.

I. Aleph. La unidad, el primero, el principio


Hay muchas definiciones para la unidad, algunos la conciben en el tiempo como el principio, el comienzo de todo, en el espacio como el átomo o la molecula, el bloque constructor de todas las cosas, lo que contiene o la síntesis del todo [5]. Para unos es Dios, para otro la Naturaleza, la Materia o Substancia de Espinoza. En ontología (una parte de la filosofía) la unidad seria el Ser o la monada de Leibnitz, en la matematicas de Euclides el punto.

¿Pero por qué habría de haber un principio? ¿por qué no habría de ser el tiempo un circulo? Levi deja de lado esa cuestión y lo primero que intenta  es plantearse el “principio”, como el inicio del conocimiento, lo que se debería comenzar por considerar, el punto de partida de la filosofía, el principio gnoselógico. Lo primero que hace es rechazar el “cogito ergo sum” cartesiano, “pienso por tanto existo”, el gran punto de partida del racionalismo hasta nuestros días que de alguna forma desplazo la máxima socrática “sólo sé que no sé nada”. Levi prefiere otro punto de partida que le parece más obvio:

Yo soy luego el ser existe”

Pero ese ser que existe sugiere, sobretodo tratándose de Levi, una entidad deística. Es por esa razón que surge la duda de si no debería plantearse más bien de esta forma:

Yo no soy luego el Ser (Dios) existe o debería existir”

Nuestra existencia, como dice Blavastky con respecto a la deidad es más bien una existencia negativa, dios es infinito mientras que el hombre es finito, es infinitamente sabio mientras que el hombre es ignorante, etc. Por otra parte es evidente que no escogimos nacer, que no nos hemos dotado con nuestro fìsico, nuestros sentidos y facultades, no hemos creado el mundo, ni nada de las cosas que había en este, antes de venir a la existencia, por tanto NO SOMOS y debería haber un Ser, un creador de todo eso, anterior a todo lo demás . Parece ser así como razonaría la mente religiosa en sus inicios y la forma honesta, el verdadero punto de partida de la religión deística. Notése que ese razonamiento era de un peso formidable para el hombre en sus inicios, ignorante y a la merced de la naturaleza, esta como dice Jung, pertenecía al reino de lo simbólico del mito o la religión, hasta que la ciencia ocupo ese lugar o mejor dicho ilumino la naturaleza. Sin embargo aun sufrimos en gran parte de ese complejo de existir, de no ser, de una sensación profunda de desarraigo, de haber sido “arrojados al mundo”, como dirían los existencialistas. Sí, tirados en el mundo, como se tira un par de dados. Siguiendo pues en esa línea de que no somos y que debe haber un ser que si es, la Biblia seria pues consistente al decir:

El temor de Dios es el comienzo de sabiduría”

Ese es el principio gnoselógico biblico. Levi lo recordaría en su Libro del “Sanctum Regnum”, para agregar:

pero el fin de la sabiduría es el conocimiento y amor de él que es la fuente de todos bienes materiales, y la razón suprema, de ahí todas cosas proceden”

No sin prescindir de ese estilo paradójico, que falsea tantas cosas, en este caso como pretendiendo hacer ver que esas palabras también procedían de Salomón. Por otra parte, para los budistas, la primera verdad seria el sufrimiento de todo existencia, mientras que Austin Osman Spare (AOS) , trataría de partir, de fundamentar todo su pensamiento en su idea muy particular del autoamor. ¿Por qué no partir de la idea del placer o el deseo como lo hace en parte AOS? En efecto hay sistemas filosóficos que parten de premisas afines, sin embargo el prejuicio predominante en filosofía es que el sujeto mundano no puede o no debe filosofar [6], lo que se debe amar es la verdad o la sabiduría (ese es el significado etimológico de la palabra filosofía), por muy cuestionable que sea, sobretodo psicológicamente, dicho amor a la verdad. Para AOS el sentimiento antecede al pensamiento [7], Nietzsche en alguno de sus muchos aforismos dice que el pensamiento no es sino un relacionar de los instintos y Pascal que el pensamiento se reduce a ceder al sentimiento.

Levi también recuerda en este punto las palabras bíblicas, la palabras de dios en cuanto a su propio concepto:

"Yo soy el que soy”

Sentencia más bien derivada del principio de identidad en la lógica. El caso es que Levi luego de esta tautología redonda cree estar seguro que con ello:

"Esta filosofía tiene, pues, por principio lo que es, y no tiene nada de hipotético ni de aventurado”.


Con la expresión “Esta filosofía” aparentemente se refiere a la magia, pero queda más bien bastante claro que estamos partiendo de bases muy difusas, esa “filosofía”, la magia, tiene, por el contrario, mucho de hipotético y de aventurado. Tampoco se han sentado las bases de ningún sistema mágico y a penas, en el libro (Dogma y Ritual de la Alta Magia), se pretende comenzar a hacer esto.

Luego de pretender fundamentar el Ser (Dios) de acuerdo a esos razonamientos. Levi traza un paralelismo entre las palabras de San Juan:

en el principio era el Verbo”

con la evidencia cognitiva interna. Sin embargo dicha evidencia no será otra sino el mismo cogito cartesiano que en un principio había rechazado. En efecto la existencia para Descartes no se puede fundamentar sino el acto de pensar, este pensar a un nivel trascendente se extrapolaría, según San Agustín, a lo que es el Verbo de San Juan o el Logos de los griegos. Así como no podemos tener evidencia de nuestra existencia sin el pensamiento, de la misma forma seria inconcebible la divinidad sin el Logos.

¿Qué es lo que es un principio?” (en el sentido de la cita San Juan) “Es una base de la palabra” (por fuerza tiene que serlo o como diría Nietzsche por prejuicio gramatical el predicado siempre debe tener un sujeto), “es una razón de ser del verbo”.

Nada de esto es obvio, con lo primero que chocan las palabras de San Juan es con la idea infinita o circular que tenemos del tiempo, como algo que no tiene ni un principio, ni un final. Dicha idea intuitiva del tiempo fue rechazada por San Agustín, quien pensaba que incluso el tiempo tenía un inicio, caso en lo cual, al parecer la ciencia le ha dado la razón con la hipótesis del Big Bang. Pero el tiempo no es del todo subjetivo, hasta ahora en la física se sigue asumiendo que la flecha de la entropía sigue la misma dirección del tiempo, de modo que el tiempo corresponde a un hecho real: la irreversibilidad de muchos fenómenos en la naturaleza: por más que Alicia viva en el país de las maravillas y como pasa en el cuento de Humpty Dumpty, roto el huevo no se puede volver a componer, ni mucho menos un huevo frito puede volver a transformarse en la célula viva o latente que estaba en el cascarón. Sin embargo aun esto es puesto en duda por el cristianismo que cree en la posibilidad de la resurrección de la carne.

Luego esta la idea del verbo ¿Es ese verbo el lenguaje, como dice Levi? Si es así va en contra de ciertas nociones que tenemos del lenguaje. Creemos que el lenguaje es algo que se desarrolla con el tiempo, en base al desarrollo de nuestra conciencia y a la complejidad de nuestras relaciones con nuestros semejantes. Podemos decir que existimos porque pensamos, ¿pero también que el pensamiento existe desde nuestro nacimiento? ¿por qué entonces no recordamos nada de este? .

Por otra parte ¿por qué habría de ser al principio el verbo o el logos? ¿Por qué no, como diría Fausto, la fuerza? Puede ser muy religioso el principio que plantea Levi, pero no se puede concebir, ni percibimos la inteligencia, ni el lenguaje, como un a priori en la vida de ninguna forma, como si concebimos el espacio, el tiempo, la materia, la energía, el movimiento. Ningún animal nace inteligente, ni parlante. Aunque esto ultimo seria un punto de controversia algunos podrían hablar de una capacidad innata en el hombre para el lenguaje, aun alguien sordo, mudo y ciego, podría llegar a comunicarse y se darían ejemplos de lenguajes instintivos en los animales, aunque sigue siendo muy dudoso que ello implique inteligencia.

Dejando de lado todo lo anterior ¿qué se es? ¿qué representa ese “yo soy”? Es aquí en dónde Levi recuerda la máxima del templo apolinio, “conocete a ti mismo”. De manera que el “hágase la luz” del Genésis, el libro de la Biblia que para Levi alegoricamente es la creación del hompre por si mismo, es también la máxima del dios Apolo, que representa la luz interna, porque Apolo es el dios de los sueños, o como diría Levi, el de la “luz intelectual”, que es por la que nos conocemos a nosotros mismos, con respecto a la cual la luz del Sol o electromagnética no es sino una forma inferior [8]. Levi la menciona al hacer este rodeo inútil:

¿Qué cosa es la luz intelectual? Es la palabra. ¿Qué cosa es la revelación? Es la palabra;”

Pero insistimos: la existencia de Dios se esta fundando entonces sobre el pensamiento y no sobre el sentimiento, se establece con la mente pero no con el corazón. Algunos ocultistas como Blavastky creían en la existencia de una humanidad primitiva, con un profundo sentido innato de la devoción, en la que al menos metafóricamente hablando dominaba el corazón, no el cerebro. La razón por la que habríamos dejado de percibir la existencia de dios como algo evidente, hasta el punto de haber elaborado más de una prueba ontológica sobre la existencia del mismo, radicaría en el atrofiamiento unos hipotéticos sentidos internos, como el tercer ojo. Una forma en como podría haber percibido esa humanidad primitiva a dios, que es también la forma en como la perciben mucho místicos la expresaría la idea dirigida al dios único:

Yo estoy en ti, así como tú estas en mi” (el principio de correspondencia o el dogma de las analógias visto desde una perspectiva mística)

Cosa que formalmente hablando no es sino una recursión infinita, como poner frente a frente dos espejos. Más allá de esto esta la más atrevida de las hipótesis o aspiraciones místicas: la posibilidad de hacerse uno con dios.

Al parecer no hay forma más amplia de formular la idea de la unidad, de extender la idea de la unidad que a través del principio de correspondencia. El principio de correspondencia más que, o antes de ser un “como es arriba es abajo” es un “todo esta en todo”, esto implica lo anterior pero no viceversa. La imagen que transmite el principio de correspondencia del universo es una imagen holográfica o fractal del todo el universo, de todas las cosas, no sólo del universo físico sino también del ideal o gnoseológico. De esto es lo que trata el principio de correspondencia, la unidad de todo y en todo.

El principio de correspondencia formulado como “todo esta en todo” por si mismo no implica orden, más bien el caos, la homogeneidad absoluta implica ese “todo esta en todo”. Pero por otra parte el principio de correspondencia, enunciado a la manera de la tabla esmeraldina: “como es arriba es abajo”, no anula la idea de jerarquía, al ser abajo lo mismo que arriba, no se deja de saber dónde es arriba y dónde es abajo, es decir no se confunden, ni son intercambiables el uno con el otro o al menos así lo creía Levi. Dada la preeminencia que para Levi tiene el principio de jerarquía y dado que llega incluso a definir la magia como la ciencia de la jerarquía ¿no debería el Aleph presuponer, representar o incluir esa idea de jerarquía? de hecho Levi llega a decir que es así al decir que el Aleph representa jeroglíficamente el dominio del activo sobre el pasivo. Ahora ¿cómo formular esa idea de jerarquía de un modo más formal, preciso? ¿Se podría formular la idea de jerárquía diciendo que es la superestructura lo que determina la realidad y no la infraestructura como supone el materialismo? Entendiendo por superestructuras no sólo lo que el materialismo entendía por superestructuras sino el mundo trascendente de los teólogos, el mundo de las ideas platónico, la noosfera o un campo morfogenético universal. Preeminencia que según el propio Levi incluía también la del mundo moral, como se entiende eso en la cábala de Levi, sobre el mundo físico. 

La idea de correspondencia también esta implícita en la ley áurea: la relación del todo con la parte mayor, esta en la misma proporción de la relación que la parte mayor con la menor. Esta ley áurea también tendría una correspondencia en la moral: “el amor a nuestro prójimo debe estar en la misma relación que nuestro amor a dios”, en donde el projimo es la parte menor, nosotros somos la parte mayor y dios es el todo. Aunque el mismo principio se puede formular o extrapolar de muchas otras formas:

  • Ama a tu prójimo por amor a dios: porque a tu prójimo lo creo dios, etc. Objección de Jesús: “¿por qué cómo vas a amar a dios, a quien no has visto” (el primero de los mandamientos), “si no amas a tu prójimo?”.
  • Ama a tu prójimo de la misma forma que te ama Dios (Cristo para los cristianos) (es decir que tu amor hacia tu prójimo este en la misma relación (proporción) que el amor de dios hacia ti.
  • Ama a tu prójimo como a ti mismo
  • Trata a tu prójimo como te gustaría que te trataran a ti.
  • No le hagas a tu prójimo lo que no te gustaría que te hicieran a ti.


Notese además que esto en lugar de ser un mandamiento puede pensarse también que de hecho es una ley psicológica [9]. Con esto mencionamos la proporción áurea en el campo moral, para no hablar de la más misteriosa y evidente de todas, la presencia de esta en la naturaleza. Dada la infinidad de información que se puede conseguir de ello en la Web no veo necesidad de proporcionar ningún ejemplo. Baste decir que esto debería ser suficiente para ilustrar que la relación áurea o bien estructura la realidad o bien es una de las propiedades emergentes de esta. La proporción áurea logra sintetizar dos propiedades importantes de la belleza: la regularidad, inherente a la idea de proporción y la asimetría por la falta de homogeneidad en dicha proporción, homogeniedad que en campo de lo social viene a ser igualdad y cuya falta en este caso implica jerarquía.

¿Ahora en qué se fundamenta el poder del mago? (mago es uno de los significados de este arcano) en la “omnipotencia relativa” del hombre, en virtud del principio de correspondencia. El hombre es el señor de tierra, así como dios lo es de toda la creación, evidentemente el animal que aventaja a todos los otros, es el primero en cuanto a inteligencia. Pero esta “omnipotencia relativa”, que en realidad tiene que ver con mucho más que con la capacidad de ser un animal racioal o inteligente, en el catolicismo (tan caro a Levi) se le atribuye al Papa [10] y no a precisamente a cualquier hombre. De hecho he aquí otro de los fútiles dilemas con los que Levi hace tropezar al iniciado o al pobre aspirante a tal, cómo conciliar unas aspiraciones mágicas que rondan lo fáustico con la santa Fe de la Iglesia. Pero al menos en este capítulo y de hecho en casi sino es que todo el libro prefiere olvidar o reservarse esas cosas. No existe tampoco tal cosa como una “omnipotencia relativa”, se es o no se es omnipotente, es un término absoluto, pero en general eso no nos quita las ganas de seguir leyendo a Levi e incluso creerle algunas de sus hiperbolas o barbaridades. Es solo una observación de mal gusto.

Además si el hombre quiere llegar a ser verdaderamente un mago debe poseer la Disciplina. Esta es la ultima palabra que se utiliza para definir este arcano, que es como se denomina también a cada una de las cartas de Tarot, de acuerdo a las cuales, según Levi, están divididos los capítulos de Dogma y Ritual, la carta X seria el Gran Arcano, el cual Levi identifica también con la Gran Clave de Guillermo Postel que reproduce en su libro la "Clave de los Misterios". Las otras palabras para definir este arcano son el Recipientario (sinonimo de vasija, vaso, etc), utilizada para refirerse metaforicamente al candidato a la iniciación y de uso biblico, por ejemplo, en Hechos 9:15, este hombre me es un vaso escogido”, se dice que es un vaso en alusión a dios, que es el alfarero, al igual que un vaso de alfarero el hombre fue creado de la tierra, la vasija contiene el agua, el hombre es bautizado con agua (también con fuego), etc. Los otros significados son Ensoph, según Levi, el ser en su concepción general y primera, tema que ya se desarrollo y “la idea primera y oscura de la divinidad”, Kether. La palabra Kether siginifica “corona” en hebreo y es uno de los nombres de los 10 Sefirophs, desde un punto de vista personal, no representa tanto un atributo de dios, como el resto de los Sephirophs, sino algo así como el premio de quien es capaz de alcanzar dicho grado, porque Kether de acuerdo a algunos, representa el ultimo grado de la iniciación. También esta el significado de mago que se menciono y que Levi no enumera o al que solo alude de forma indirecta. El arcano también representa al juglar o el bufón. Desde luego todo estos múltiples significados no están excentos de contradicción. Como cuando decimos que este arcano representa el mago, uno o primero en cuanto a "omnipotencia relativa", es decir, quien esta iniciado y al mismo tiempo el recipientario, el candidato a la iniciación, uno en cuanto a principiante.

El iniciado o candidato a tal para poder ser mago, el señor de las fuerzas de la naturaleza, primero tiene que dominar y ser el señor de sus propias pasiones, que están figuradas también por las 4 formas de la esfinge, cada una de las cuales encarna los cuatro verbos o cualidades especiales del mago o iniciado: saber (el angel), querer (el toro), atreverse (el león) y la discreción o el guardar silencio (el aguila). Esto es como dijimos la disciplina.

Para finalizar terminaremos con otras formulaciones de la unidad de Levi:

La imaginación es el instrumento de la adaptación del verbo.

La imaginación, aplicada a la razón, es el genio.

La razón es una, como el genio es uno en la multiplicidad de sus creaciones.

Hay un principio, hay una verdad, hay una razón y hay una filosofía absoluta o universal.

Lo que está en la unidad, considerada como principio, retorna a la unidad considerada como fin.Uno esta en uno, es decir, todo esta en todo.

La unidad es el principio de los números y es también el principio del movimiento, y por consiguiente, de la vida.

Todo el cuerpo humano se resume en la unidad de un solo órgano, que es el cerebro.

En este capitulo de Levi hay mucho más pero por ahora, ha sido suficiente de tantas majaderias.
1. Este pensamiento, tan capital para Levi, lo atribuye en realidad a Tomas de Aquino, pero incluso antes que el, a Juliano el “Apostata”, a quien no suele tratar muy bien en sus libros.

2. Un excelente comentario sobre este escrito biblico es el libro “Respuesta a Job” de Carl Gustav Jung.

3. Esto lo dice en el libro que tiene por titulo “El Gran Arcano del Ocutismo Revelado”.

4. Una alusión a pentecostes o el don de las lenguas concedido a los aposteles en el Monte de los Olivos.

5. ¿Pero por qué ha de haber un principio o por qué habrá de haber una unidad o un átomo? ¿Por qué el tiempo  no habrá de ser infinitamente cirtular como la materia infinitamente divisible?

6. Lo bien que puede filosofar el sujeto mundano lo ha demostrado bastante bien Sancho Panza.

7. En el “Anatema de Zos”.

8. Para otros la luz intelectual seria lunar y no solar, la luz solar los antiguos la representaban por el corazón. Pero esto es irrelevante de momento.

9. Tal vez si se lee con cuidado la Teoría de Narciso, se tendrá alguna idea de a qué me refiero.

10. Entre otras razones por algún versículo biblico en donde Jesús le decía a San Pedro que les daba las llaves del cielo y la tierra. De allí también lo de la infabilidad papal.




martes, 10 de septiembre de 2013

Un pasaje nietzschano en el "Retrato de Dorian Gray"

 
Estoy sorprendido por estas líneas totalmente nietzschanas con las cuales me he conseguido  en el libro "El retrato de Dorian Gray", de Oscar Wilde:

- Mi querida Gladys, -gritó Lord Henry-, ¿cómo puedes decir eso? Lo romántico vive de la repetición y la repetición convierte un apetito en un arte. Además, cada vez que se ama es la única vez que se ha amado. La diferencia de objeto no altera la unidad de la pasión. Simplemente, la intensifica. En la vida podemos tener, a lo sumo, una sola gran experiencia y el secreto de la vida consiste en reproducir esa experiencia tantas veces como sea posible [1]

- ¿Aun cuando haya sido una experiencia amarga? - preguntó lo duquesa, después de una pausa. 

- Especialmente cuando haya sido amarga para nosotros - contestó Lord Henry.

La duquesa se volvió y miró a Dorian con una extraña espresión en los ojos. 

- ¿Qué dice usted a eso, Mr. Gray? - preguntó. 

Dorian titubeó un instante. Luego echó la cabeza hacia atrás. 

- Yo siempre estoy de acuerdo con Harry, duquesa - dijo riendo. 

- ¿Aun cuándo no tenga razón?

- Harry siempre tiene razón, duquesa. 

- ¿Y se siente usted dichoso con su filosofía?

- Nunca he buscado la felicidad. ¿Quién desea la felicidad? [2] Yo he buscado el placer. 

- ¿Y lo ha encontrado, Mr. Gray?

- Con frecuencia. Con demasiada frecuencia. 

La duquesa suspiró. 

- Ahora busco la paz -dijo ella- y si no voy a vestirme, no la encontraré esta noche [3].



[1] La idea del "Eterno Retorno".

[2] "Solo los ingleses hacen eso", en algún moménto escribió Nietzsche. Desde luego estas líneas parecen una seria objección.

[3] La ironía en cuento a la obsesión las mujeres por la vestimenta se encuentra en varios de sus aforismos. Por ejemplo en "Mas allá del bien y del mal": "El traje negro y el mutismo visten de inteligencia a cualquier mujer"  o "¿A quién estoy agradecida en mi felicidad? ¡A Dios! - y a mi costurera". Pero en el texto y en contexto del relato de Wilde no se percibe muy claramente por qué necesitaba vestirse o ponerse otra ropa


Es sobretodo en el personaje de Lord Henry en donde se observa una gran estetización de la filosofía de Nietzsche, desde luego habría muchas otras líneas que se podría citar para respaldar esto. Obviamente es dudoso que Oscar Wilde haya tenido algún contactato con la filosofía nietzschana, para la época en que publico su libro (1890), en la que estaba a penas naciente y era muy poco conocida. Por tanto tal vez sea inapropiado o anácronico el termino de "nietzschano", para describir al relato o a los personajes. Es más bien Nietzsche el que estaba bastante imbuido por los circulos literarios de la época. No me consta que los ingleses, pero si los franceses, por ejemplo, el de los hermanos Goncourt, que tenían mucha difusión. Una materia intersante para el investigar y una de las muchas cosas que desmiente la idea de un Nietzsche exclusivamente político como bien argumenta Nicolas Gonzáles Varela.


PD: Esta es una de las muchas entradas que tengo en borrador desde hace tiempo y que ahora he decidido publicar, mientras aun no tengo del todo claro si le seguiré dando o no continuidad al blog, dado esto del hackeo que definitivamente aun no logro asimilar del todo.