jueves, 4 de abril de 2013

La Teoría de Narciso


Percibimos a Narciso como quien solo acepta, solo reconoce, solo considera a los demás, a la misma realidad, en la medida en que es El, el Centro del Universo. El narcisista parte de que él lo es lo todo, porque si El no existe el mundo no existe . En una teoría reduccionista-narcisista de la personalidad el único amor verdadero seria el amor propio, cualquier otro tipo de amor es un fantasma de ese amor, una proyección, un complejo [1]. Lo real, lo patente lo que se debe considerar es lo que a mi me afecta, estas palabras de Luis XV lo expresan claramente: "Después de mi el diluvio", otro caso crónico de narcisismo es por ejemplo el del Rey Sol de Francia, estos hombres estarían entre lo que seria la realización del ideal narcisista.


Desde un punto de vista narcisista amamos, admiramos, consideramos a los demás siguiendo más o menos la siguiente escala:
  • Uno mismo (Yo me amo). Narcisismo por exclusión
  • Las parecidas, semejantes o afines. Narcisismo por reflexión (Yo amo al que es como Yo).
  • Las personas que lo aman (Yo amo al que me ama). Narcisismo por correspondencia o conmutatividad.
  • Las que lo siguen, imitan o tienen gustos semejantes (Yo amo al que ama lo que yo amo). Narcisismo por transitividad.
  • Aquellas o aquello que le permite cumplir algún algún objetivo, aspiración o fantasía personal bien sea, directa o indirectamente (Yo amo lo que me interesa o beneficia) Narcisismo por o en función del interés.


Al "Yo me amo" la denomino la premisa antisocial, mientras que a las 3 premisas que siguen las denomino las premisas sociales del narcisismo, la última premisa es la premisa del interés. Estas no son precisamente premisas en el estricto sentido del término, en el sentido de la lógica proposicional, sino más bien premisas potenciales o simplemente potencialidades afectivas del yo. Dichas potencialidades aun hay todo un universo que no abarcan. Por ejemplo, algo muy obvio de ellas es que no parecieran dejar lugar al odio. Sin embargo existe un conjunto de premisas paralelas a estas que vienen a suplir un poco aunque no completamente esta falta. A estas se les llamará recíprocas negadas  o simplemente recíprocas de las anteriores:


  • Yo no amo al que no me ama.
  • Yo no amo al que no es como yo.
  • Yo no amo al que no ama lo que yo amo.
  • Yo no amo lo que no me beneficia.


Solo se invierten las premisas sociales y la del interés. Cada unas de estas premisas recíprocas potenciales esta en la posibilidad de contradecir a las premisas sociales no negadas. Por ejemplo, con respecto a la primera recíproca negada, el narcisismo por reflexión y el de transitividad deja abierta la posibilidad a que se ame a alguien que no me ame, mientras que la primera recíproca negada diluye, niega esta posibilidad. Eso viendo las premisas por separado, pero si se ven todas premisas negadas como un todo es decir, de esta forma:


  • Yo no amo: al que no me ama Y no es como yo Y no ama lo que yo amo Y no me interesa (beneficia)


Vemos entonces que dichas premisas recíprocas potenciales, vinculadas de esta forma, no entran en conflicto con las no negadas. Entre las premisas no recíprocas hay una relación de “O”:


  • Yo amo: al que me ama O es como yo O ama lo que amo O a lo que me interesa (beneficia)
Del no-amor forman parte tanto el odio como la indiferencia, al igual como el desprecio, etc. Solo cuando se han agotado las razones para amar podemos hablar entonces de no-amor. Pareciera que somos más exigentes para llegar a odiar algo que para amarlo. Cuando odiamos algo es porque nos es radicalmente adverso o contrario. Todo esto lo podemos percibir subjetivamente como que tendemos más al amor que al odio, sin embargo, suponiendo que sean las premisas narcisistas de las que partimos, ese amor no deja de tener, valga la redundancia, una componente fuertemente narcisista.


El "Yo amo", supone las mismas dificultades y tal vez incluso peores que las que supuso para Nietzche el "Yo quiero" de Schopenhaer o el mismo "Yo pienso de Descartes" [2]. Ese "amo", a falta de un término mejor lo denominaré un tropo. Evidentemente tiene un grado de generalidad mayor que el literal, pretende abarcar al mismo tiempo  la simpatía, la consideración, la estima, la admiración, etc, otras palabras que son producto de la diversificación del lenguaje, producto a su vez de la diversificación de las relaciones sociales [3]. En efecto es posible imaginar una época primitiva en donde para denominar todos los estados afectivos solo existiera a la palabra “amor” o de hecho fuese realmente el amor lo que privaba en todos los tipos de relaciones [3]. Todos esos matices de “amor”, todas esas gradaciones no serían sino fantasmas, derivaciones, ramificaciones, complejos del amor del Yo o del amor hacia el "si mismo" [4].  Un grado de generalidad tal vez como el que tiene la  sexualidad para el psicoanálisis.


Inferencia Narcisistas 


Hay una especie de comunión de la premisa antisocial con las premisas sociales y entre las premisas sociales entre sí, algo que pareciera hacer que se derivaran unas otras. Por ejemplo: Si me Amo debería Amar también al que es como Yo (porque este es una forma de Yo). El que es como Yo debería amar lo que yo amo y debería también amarme (porque yo me amo). Es más o menos lo que intento representar en esta gráfica:



Luego viene el establecimiento de juicios en función de las premisas sociales. Se intenta integrar el propio narcisismo con el amor a los demás una forma de hacer esto es con la realización de inferencias en función del propio narcisismo, estableciendo condiciones como la siguientes:

  • Si me ama debe ser como yo
  • Si me ama debe amar lo que amo
  • Si ama lo que amo debe amarme
  • Si ama lo que amo debe ser como yo
  • Si es como yo debe amarme (porque yo me amo)
  • Si es como yo debe amar lo que yo amo.
     

La premisa antisocial o el Narcisismo por Exclusión



Moneda de Luis XIV o el Rey como la medida de todas las cosas



Hasta ahora no se ha dicho nada sobre el recíproco negado de la premisa del narcisismo por exclusión ¿es que no se puede negar? En efecto, negarlo seria negar toda la teoría narcisista. Ahora la teoría narcisista será paradójica, pero si hay algo que hasta ahora no veo que se pueda demostrar es que sea falsa, me gustaría, me aliviaría que alguien demostrara que lo es. Un suicida no refuta la teoría narcisista ¿se suicido por odiarse a si mismo o se suicido por odiar al mundo? ¿no es lo mismo y no es en todo caso demasiado suponer que es lo mismo? Lo que si admito es que el suicida es una grave objeción a la teoría. Según Nietzsche:


"Aquel que se desprecia a si mismo, continua apreciándose a si mismo como el despreciador"


Llegue a creer que dicha sentencia refuta la posibilidad de negar la premisa de exclusión, pero aun tenía dudas porque me parecía forzado el argumento, aunque no sabía por qué. Fue al leer sobre el “sí mismo” de C.G. Jung, que me di de cuenta que ese “despreciador” no seria el Yo sino el “si mismo” al que se refiere el Jung, desgraciadamente tampoco es nada fácil determinar dónde termina el Yo y dónde comienza el “si mismo”, más adelante retomaré el tema del “si mismo”, de momento voy a continuar desarrollando cómo es que creía que el aforismo de Nietzsche sostenía la tesis de que es irrefutable el principio de exclusión.


Alguien puede decir "Yo no soy. No me he dado las facultades que tengo, no he creado el mundo, ni casi absolutamente nada de lo que hay en el, moriré y será como si jamás hubiese existido", pero quien dice eso de si mismo, lo más probable es que este diciendo lo mismo de cualquier otro. Es como si menospreciara a todo el mundo a través de el mismo. Si se insiste en que uno no se ama a sí-mismo y que sin embargo ello no implica que se odie o se desprecie y por tanto para dicho caso no es válida la objeción Nietzschana, cabe sin embargo preguntarse cómo puede amar a otro si no se ama. Es decir ¿puede ser la dinámica emocional de alguien así interesante?, ¿puede haber dinámica?, ¿podría ser ese el caso de una persona anormal, con algún defecto genético o una máquina o robot inteligente? ¿el efecto de alguna droga? Alguien así se asumirá que no solo esta muerto para cualquier teoría de el amor o las emociones, porque en tanto una persona quiera vivir deberá amarse o quererse de alguna forma. Esta teoría sin embargo deja abierta la posibilidad de que el amor al Yo, se sacrifique, en tanto es amor al sí-mismo, en el sentido de Jung, es decir, un Yo o realidad trascendente. Por otra parte, el sacrificio por otro se asume como un sacrificio al “sí-mismo”.


No se puede amar a nadie si uno no se ama a si mismo, pero no solo no se puede amar a nadie si uno no se ama a si mismo, sino que además, en el caso de la Teoría de Narciso, uno ama solo en la medida en que uno se ama a si mismo, de hecho se ama mucho porque el amor  a si mismo es muy grande. Jesucristo murió por la humanidad, ¿no era El la Verdad y el Camino? [5]. Mi amor vale, porque Yo valgo. No se aprecia, no se estima el sacrificio de aquel que no ha tenido nada que perder. Para pensar en el bienestar de otro primero tengo que pensar en mi bienestar, no puedo ayudar a otro si yo mismo no estoy bien, tengo los mismos problemas o peores problemas que los que el tiene. El amor a si mismo es pues una pre-condición de todo amor. En definitiva el principio de exclusión, el autoamor [6], es tan necesario en la dinámica de las relaciones humanas como lo es el principio antrópico en física, incluso parece que el autoamor deriva precisamente del principio antrópico.


El narcisismo por exclusión es no solo el primero sino el que guarda más distancia con los otros grados de narcisismo. Este narcisismo es el que nos impulsa a ser auténticos, originales a no imitar, ni seguir a nadie y por tanto a la rebeldía, a la soledad, a conocernos cada vez más, porque para conocerse, para querer conocerse uno tiene que ser para si mismo interesante.  Es el que nos lleva a ser egoístas y egocéntricos, como trastorno puede derivar también en la megalomanía o la psicopatía .  Esta clase de narcisismo se distingue también por ser aquel que puede ver como motivos fundamentales de su acción la fama o la gloria. El narcisista por exclusión es el narcisista que todo el mundo quisiera ser, en el sentido de que es el narcisismo que propician las comodidades y el lujo. Ser hijo único o el más consentido, no conocer la miseria, ni la menesterosidad de ninguna forma, haber nacido rey o príncipe, estar rodeados por aduladores y personas que de esa forman buscan ganarse nuestro favor,  nos hacen candidatos bastantes proclives para desarrollar este tipo de narcisismo. Pero no es solo un exceso de poder lo que nos podría llevar a desarrollar este narcisismo sino también un exceso de belleza, genio, inteligencia o talento, algo que nos haga únicos y sentir muy por encima de los demás.


Esta premisa es exclusionista o antisocial porque posee la potencialidad, puede poseer la fuerza de chocar y anteponerse a todas las premisas sociales. “Nadie es como Yo”, “Yo soy la medida de todo”, “mi amor es exclusivo”, “ningún amor es mayor o equiparable al mio”, “todos deben amarte y no tengo ningún deber de amar a nadie”. Cuando el narcisismo por exclusión no predomina o no es posesivo parece que sigue actuando como un intermediario psíquico. Es decir se ama a otros pero se hace en función del amor propio, de las cualidades o vivencias que uno mismo tenga o haya tenido. Este es el papel de las premisas sociales. Por ejemplo se tendrá compasión por algún desvalido o alguien necesitado, porque uno mismo sufrió algún mal así o se vio también en una situación como esa o porque eso también le paso a un familiar muy querido. Cuando se tiene dificultad en realizar esta clase de transferencia es que se hablaría o se sospecharía propiamente de narcisismo o de narcisismo crónico.

Las premisas sociales del narcisismo



El narcisismo de las premisas sociales esta en función de lo que se necesita o en función de lo que se aspira. Cuando no se logra algo aun queda la posibilidad de proyectar la aspiración derrotada en el éxito de otra persona para al menos satisfacer mi fantasía y recrearla en el éxito de esa otra persona. En este caso dirá que lo admira, pero todo esto también es como una sombra del súbdito que adula y es servicial a su señor buscando ganarse algún favor.

La premisa del narcisismo por reflexividad no es tanto un “yo amo al que es como yo”, como un amo aquel con quien me identifico y la persona se identifica en función de cualidades semejantes o vivencias comunes, precisamente esas que consideramos más valiosas o especiales. Si la persona tiene grandes cualidades buscara establecer este narcisismo con los demás en función de sus cualidades, si sus cualidades son no destacables o desdeñables buscara establecer lazos narcisistas en función de sus vivencias. Desde luego también podrá hacerlo en función de ambas cosas. Dado que es así esta premisa se podría solapar en algunos aspectos con el narcisismo por transitividad.

En las relaciones filiales suele privar el Narcisismo por reflexión sobre el narcisismo por correspondencia, por ejemplo, se puede amar a un hermano a pesar que el no me ame o me corresponda. El Narcisismo por correspondencia , es también el de las relaciones filiales o relaciones de pareja, matrimonio, padres, noviazgo, amistad, hermanas, hermanas, hijos. Tener un hermano discapacitado posibilita que se tenga consideración por cualquier otro discapacitado, un padre alcohólico, puede minimizar o anula el impacto negativo que me pueda generar sobre nuestro juicio el que otra persona este en una situación similar, hasta el punto de solidarizarnos con ellas. Es decir esta clase de narcisismo tiene un alcance mayor que el simple hecho de amar algún pariente o alguien afín sino que además proyectamos el afecto por ese pariente con cualquier otro que podamos identificarlo o bien nos identificamos con alguien que tenga un pariente similar. El amor a los hijos, por otra parte, no sería otra cosa sino la satisfacción de poder sobrevivirnos a nosotros mismos de alguna forma y no solo a través del hecho de la concepción, sino también de la educación y formación que se le da al niño.

El sí-mismo

El Arbol, el arquetipo del si-mismo

Debería ser obvio el fuerte sentimiento de contingencia que sentimos en cuanto a nuestro Yo, por ejemplo, el sentimiento de que somos el producto de todo un contexto sociocultural y ambiental, que estamos fuertemente condiciones, que de haber nacido en otro entorno ciertamente hubiésemos sido distintos. Jung llama al Yo una “magnitud relativa”, al que distingue por otra parte del “sí-mismo”:

el yo es una magnitud relativa, que siempre puede ser subsumida en alguna instancia superior. Estas instancias no pueden ser equiparadas eo ipso con una conciencia colectiva, como quiso hacer Freud con su super-yo. Más bien han de ser equiparadas con condiciones psíquicas” (arquetipos) “que existen a priori en el hombre y no son adquiridas empíricamente. Por detrás del hombre no está la opinión pública ni el código ético general sino aquella personalidad que todavía es inconscientemente para el hombre. Así como éste es siempre lo que antes fue así es también lo que todavía ha de ser” [7].


Esta “instancia” es lo que Jung identifica posteriormente como el sí-mismo.



El yo es al sí-mismo lo que el patiens al agens, o lo que el objeto al sujeto, ya que las determinaciones que provienen del sí-mismo son más amplias que el yo y son por lo tanto superiores al él. Al igual que el inconsciente, el sí-mismo es lo existente a priori, de lo que surge el yo. Podríamos decir que lo inconsciente preforma  al yo. Yo no me creo a mi mismo sino que más bien acontezco” [7].

Hay que retener las dos ultimas frases de cada párrafo: no sólo soy lo que he sido sino lo que todavía he de ser, no me creo a mi mismo sino más bien acontezco. Es un escenario vasto, amplio, ¿no son las ideas de Stirner un prisión en comparación con estas? Las idea de sí-mismo es lo que antes se nos presentado como el "Yo trascendente", pero Jung prefiere desligarse de la filosofía. El si-mismo [8] también se identifica con la idea de Dios, el mismo Jung explica:

En tanto la personalidad es aun potencial, puede ser calificada de trascendente, y en tanto es inconsciente es inseparable de todo lo que contienen sus proyecciones, y esto quiere decir que se identifica con una parte considerable de su mundo circundante. Esto corresponde a la participation mystique [7]
Mientras el sí-mismo es inconsciente corresponde al super-yo de Freud y constituye una fuente de constantes conflictos morales. Si, en cambio, se lo sustrae a la proyección y deja por lo tanto de ser la opinión de los demás, uno llega a saber que uno mismo es el propio sí y el propio no. En tal caso el sí-mismo actúa como una unio oppositorum y constituye de ese modo la experiencia inmediata de lo divino que puede ser aprehendida psicológicamente [7].


No debe confundirse esa unio oppositorum de la que habla Jung con la identificación del Yo con el “sí-mismo”. Al igual que la idea de Dios, la idea del  "sí-mismo" es  irreductible:



El sí-mismo es per definitionem un ente más amplio que la personalidad consciente. A consecuencia de de eso, la consciencia no está en situación de emitir un juicio que abarque al sí-mismo; o sea que todo juicio y toda manifestación respecto al sí-mismo son incompletos y deben ser completados (no superados) con una negación condicional. Por eso si afirmo "el sí-mismo es", debo completar: "y es como si no fuera" [7]


Jung muestra múltiples ejemplo, en los cuales cita a los gnosticos y místicos antiguos, en donde el “conocimiento de si mismo” se identifica con el conocimiento de Dios:



Si te conoces a ti mismo “entonces conocerás también a Dios”... “Y estarás en la comunidad de dios y seras uno de los herederos de Cristo ... Pues tú te has convertido en Dios”.... “Eso es el 'conócete-a-ti-mismo', se lleva a cabo al conocer al Dios que te ha hecho. Pues para aquel que fue llamado por El, el conocerse-a-sí-mismo llega junto con el ser conocido” [7]. Nota: Estas son citas diferentes que hace Jung de Zósimo e Hipólito autores gnosticos.



La premisa del "Yo me amo" aparece o se percibe como usurpadora del amor a Dios. En  el cristianismo el primer mandamiento es precisamente el amor de Dios (de allí que no haya peor pecado que la idolatría), por encima incluso, del amor al prójimo, el cual es el 2do mandamiento.  Max Stirner, en su obra “El Uno y su propiedad”, no solo pretendió suplantar la idea de Dios por su amor propio, sino que además antepuso este incluso al amor o al deber hacia la humanidad o sociedad:


Dios y la humanidad no basaron su causa sobre nada, sobre nada más que ellos mismos. Yo basaré, entonces, mi causa sobre mí; soy, como Dios, la negación de todo lo demás, soy todo para mí, soy el único.


Si Dios y la Humanidad son poderosos con lo que contienen, hasta el punto de que para ellos mismos todo está en todo, yo advierto que me falta a mi mucho menos todavía, y que no tengo que quejarme de mi “futilidad”. Yo no soy nada en el sentido de vacío, pero soy la nada creadora, la nada de la que saco todo.


Platón en su dialogo del Banquete también menciona un mito donde identifica el autoamor como algo propio de unos seres primordiales andróginos, este autoamor les hizo concebir aspiraciones titánicas, esto a su vez los hizo tender hacia la impiedad Zeus entonces decidió dividirlos en dos.


La paradoja narcisista


Hemos visto al menos en dos ocasiones algo de terriblemente cacofónico en el narcisismo, primero en como la premisa antisocial se identifica con las premisas sociales y luego con la identificación del yo con el si mismo de Jung, fenómeno al que llamaba “inflación”. En este estudio más técnico sobre el narcisismo [9] la paradoja se enuncia de la siguiente forma:


aunque las estrategias del narcisista se esfuerzan generalmente en ayudar a mantener su amor propio y afectos a corto plazo, ellos negativamente influencian sus relaciones interpersonales y a largo plazo irónicamente desdibujan el yo que ellos se están intentando construir. El resultado es un crónico estado de sobredimensionamiento del yo, que ellos implacablemente continúan a través de varios social-cognitivo-afectivos procesos de auto-regulación que no son los más óptimos” (el texto original es en inglés).

Con este escrito no he creído agotar en toda su profundidad la cacofonía del narcisismo. Las premisas narcisistas deben colapsar en algún punto que aun no me parece que se haya descrito con suficiente precisión. En lo personal creo, como creía Jung, que las leyes de la psiquis deben ser extrapersonales, estar por encima del yo, por estas razón las posibilidades de una teoría narcisista aun me parecen muy dudosas.

  1. Forma esa  idea casi parafraseando la forma en como Nietzsche comprendía la Voluntad: "toda voluntad es voluntad de poder", cualquier otra forma de voluntad es un complejo o un derivado de ella.
  1. Mencione algo sobre esto en el artículo de “Austin Osman Spare a la luz de Nietzsche”.
  1. Es sólo una hipótesis más. En la antigüedad, en los inicios de la humanidad, evidentemente el lenguaje no puede haber tenido la autonomía que tiene el lenguaje actualmente. La autonomía del lengüaje lo que quiere decir es que este se construye a sí mismo. El área en donde el lenguaje tiene una apariencia de autonomía casi absoluta es la matemáticas, es de esa fuente y de las ciencias y técnicas asociadas a ella de donde proviene gran parte de la autonomía que el lenguaje como un todo ha cobrado actualmente.
  1. Se explicaran la diferencia en el "Yo" y el "si mismo" más adelante.
  1. Por esta razón Sor Juana Ines de la Cruz en efecto llego a representar a Jesucristo como Narciso en su autosacramental "El Divino Narciso".
  1. Esto no debería confundirse con el autoamor de Austin Osman Spare, el cual de hecho aun no tengo muy claro.
  2. Carl Gustav Jung. Psicología y Simbólica del Arquetipo. Editorial Paidós
  1. Carolyn C. Morf & Frederick Rhodewalt (2001): Unraveling the Paradoxes of Narcissism: A Dynamic Self- Regulatory Processing Model, Psychological Inquiry: An International Journal for the Advancement of Psychological Theory, 12:4, 177-196 . http://dx.doi.org/10.1207/S15327965PLI1204_1