domingo, 17 de julio de 2011

Documental: Encuentros en el Fin del Mundo

¿Se ha pensado, imaginado que podía haber algo de idílico en la vida de los científicos que trabajan en la Antártida? Reunirse y compartir con gente de todo el mundo, de todos los tipos, extravagantes, raros, solitarios, todos con historia interesante pero que no siempre pueden contar: un hombre que escapo de las guerras de las Balcanes, pero absolutamente impotente de poder relatar el horror que vivió, una loca y alegre estadounidense  que se fue de safari o aventurera  a África y termino salvándose por poco de la muerte en medio de varios conflictos que se desarrollaban en la región, un indio americano cuyas manos atestiguan que es de ascendencia real o un zoólogo del que se dice prefiere la compañía de los pingüinos  a las personas. Científicos de todo tipo internados en medio de la nada, investigando el vulcanismo de la zona, el cambio climático mundial  o metiéndose debajo del hielo para ver una vida de otro mundo o llevando acabo una que otra investigación de vanguardia. Si no encajas en ninguna parte terminas en el polo sur, algo así es la máxima de todos los que integran este grupo.

Gente  con las que bien se podría conquistar otro planeta y al fin de cuentas la Antártida es otro planeta. Muchos de estas personas y científicos han perdido la Fe en el mundo y dejan fotografías, objetos en medio del hielo esperando que alguna otra futura civilización, vuelva a dar con ellos en algún remoto futuro. Una idea  romántica. 

En una parte del documental uno de los científicos que investiga el vulcanismo se interna en una cueva de hielo y se tiene la misma sensación de que se interna en una catedral gótica.  Los cantos gregorianos que se escuchan de fondo y nos acompañan durante gran parte del documental contribuyen a eso.

Hay algo de profundamente grandioso, sagrado, en todo el silencio, la soledad, en todo lo de remoto que tiene esta tierra. Pero a pesar de todo esto no se puede olvidar que todas esas personas siguen unidas a este insostenible e inviable mundo por un condón umbilical, sin el cual o estarían condenadas a perecer de frio y hambre o alimentarse, como esquimales, de la carne de los pingüinos y de las focas, idea que nos horroriza a muchos, hasta el punto de preferir morirnos de hambre.

Este excelente documental fue realizado por el  director alemán Werner Herzog. Disfrutenlo.

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