sábado, 26 de febrero de 2011

La Infancia en Zeitgeist y en la Esparta de Licurgo

Acabo de ver la 3ra entrega de Zeitgeist, recomiendo verla.



Comienza hablando sobre el hecho de que no estamos del todo condicionado por factores genéticos y  lo decisivo que sigue siendo el entorno, sobretodo en la infancia, para formación del hombre. De hecho los genes  no serian más que interruptores que se prenden o se apagan dependiendo del mismo entorno. Un gen puede predisponernos en nuestro comportamiento o en nuestra salud, pero dependerá de que las condiciones sociales y ambientales lo activen o no.

Se menciona la importancia del afecto, incluso durante la etapa del embarazo, y las cosas que deberían ocurrir pero no ocurren y aquellas que no deberían haber ocurrido, pero que pasan (el maltrato y abuso infantil).  Ponen por ejemplo el caso de los niños prematuros que mueren debido a que no reciben ninguna caricia de parte de sus padres.

Pero lo que más me impresiono  es lo terriblemente contrastante de esta visión y todos esos argumentos, con la forma en como se criaba a los niños de Esparta (un estado militar griego) durante la época de Licurgo (700 ac - 630 ac). Ocurrió que me puse a leer este documento de las Vidas Paralelas de Plutarco  casi al mismo tiempo que veía el documental de Zeitgeist. ¿No habrá sido ese carácter explosivo que Nietzsche veía en los griegos un producto de esa disciplina terrible y incluso brutal que sufrieron en su infancia más que el resultado de su "voluntad de poder" o  de su espíritu dionisíaco?  Un niño al que se separaba de sus padres, al cual se obligaba a robar, como una forma de fortalecer su valentía, su guerrerismo,  y incluso educado por ancianos pederastas.

La pederastia como una institución en Esparta funcionaba bajo el status lo que se llama en ese libro (Vidas Paralelas de Plutarco) los "amadores", los encargados de la educación de los más destacados de los de los jóvenes guerreros espartanos (los Eirenes). En Atenas esta también era común entre el maestro y el discípulo.

En cuanto a Roma el Satiricon de Petronio, narra de manera picaresca las aventuras de un pederasta con su pareja: un adolescente. En el libro también se describen otros relaciones de este tipo, pero el tema es tratado siempre con humor y nunca de manera trágica o moral.

Nada más raro que la relación que tenían con las mujeres, a las que también se les inculcaba la disciplina militar. Luego de previamente raptada:


"La que había sido robada era puesta en poder de la madrina, que le cortaba el cabello a raíz, y vistiéndola con ropa y zapatos de hombre, la recostaba sobre un mullido de ramas, sola y sin luz; el novio entonces, no embriagado ni trastornado, sino sobrio, como que venía de comer en el banquete público, se le acercaba, le desataba el ceñidor y se ayuntaba a ella, poniéndola sobre el lecho. Deteniéndose allí por poco tiempo, se retiraba tranquilamente adonde antes acostumbraba a dormir con los demás jóvenes; y en adelante hacía lo mismo, pasando el día con sus iguales, reposando con ellos, y no yendo en busca de la novia sino con mucha precaución, de vergüenza y de miedo de que lo sintiese alguno de los de adentro"

Enfatizo nuevamente: le rasuraban el cabello (coco raspao)  y la vestían con ropa de hombre (la homosexualidad no dejaba de estar presente), pero además de esto tenía que acostarse con ella a oscuras... y tenía que sentir vergüenza si alguno de sus compañeros se llegaba a enterar de eso.  Lo más extraño es que sin embargo aquellos que no tenían hijos eran después objecto de burla, como se narra en el mismo libro, y sin importar el rango que tuviese.  Eran incluso privados de  los honores que se les debía cuando se volvían ancianos. He aquí  como le respondió un joven al acreditado general Dercílidas, cuando pretendía que este le cediese el puesto, y sin que nadie lo pudiera reprender:


"Porque tú no dejas un hijo que me lo ceda a mí"


Si, era extraño ese mundo, ¿pero hemos progresado?

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