sábado, 20 de diciembre de 2008

OJO: CORRECCIONES !!!

He hecho algunas pequeñisimas correcciones a los artículos que he publicado y es casi seguro que vuelva hacerlo, pero las que siguen tal vez sean de más importancia aunque la mayor parte del contenido se va a quedar igual.

Saludos a todos los que se hayan asomado por aquí!

domingo, 16 de noviembre de 2008

Algunas notas y comentarios explicativos sobre el Libro del Placer de AOS 2da Parte


Algunos elogian la idea de Fé. Creer que son Dioses (o cualquier otra cosa) los convertiría en tales; probando a través de todo lo que hacen, que están llenos de su no-creencia (creen ser dioses pero actúan como si no lo fueran (casi están obligados a eso), esto aun no prueba que la falla esta en creer sino simple y llanamente que se contradicen en sus actos). Es mejor admitir la incapacidad o la insignificancia, que reforzarla a través de la fé; dado que lo superficial "protege" pero no cambia lo vital. Por tanto, rechaza la fé, acepta la insignificancia. Su fórmula es engaño y son engañados, la negación de su propósito. La fé es negación, o la metáfora Idiotez, así pues siempre falla. Para hacer más segura su esclavitud, los Gobiernos fuerzan con la religión las gargantas de sus esclavos, y siempre tienen éxito (es decir así como no resulta un desaliento para los creyentes la coerción que ejerce la religión sobre ellos, sino que esto los fuerza más a creer, tampoco resulta un desaliento para aquellos que utilizan la fórmula de ser dioses el hecho de fracasar con ella, el hacerse más insignificante por el fracaso, se refuerza con una Fe aun más grande); aquellos que escapan son pocos, por lo que su honor es mayor (el honor de los que escapan: pero Spare dice esto en forma irónica como queriendo indicar cierta vanidad y una recaída nuevamente en la trampa moral, sustituyendo la moral que dejan por otra que no necesariamente será mejor o peor). Cuando la fé perece, el "Yo" habrá de heredarse por sí solo(y por lo anterior se infiere que no la hará necesariamente como un buen Karma).



Otros, de nuevo, y aquellos que tienen mucho conocimiento, no pueden decirte exactamente lo que es la "creencia", o cómo creer en aquello que desafía las leyes naturales y las creencias existentes. Es seguro que no se trata de decir "Yo creo"; aquel arte lleva largo tiempo perdido (no incluía en un principio el ser tan dialéctico o el ser un hombre de conocimiento). Se encuentran aún más sujetos al desconcierto y la distracción, abren directamente sus bocas llenas de argumentos; sin poder e infelices a no ser que se encuentren extendiendo su propia confusión (son buenos para confundir no para convencer), para obtener capacidad de convencer deben adoptar dogma y peculiaridad que excluyen posibilidad (es decir variedad, multiplicidad, más opciones, lo contrario a la manía de buscar similitudes en las religiones en lugar de destacar sus diferencias)... A través de la iluminación de su conocimiento se deterioran en sus logros. ¿No les hemos visto desmoronarse parejos a sus exposiciones? Ciertamente, el hombre no puede creer a través de la fé o la ganancia, tampoco puede explicar su conocimiento a no ser que haya nacido de una nueva ley (es decir inventando una nueva ley, pero además Spare dice nacido como tratando de indicar que se cree un avatar). Siéndolo todo, ¿por qué la necesidad de imaginar que no lo somos? (inventar nuevas leyes o que estamos sometidos a leyes extrañas, nosotros somos la ley)


Otros creen en la oración... ¿no han aprendido aún todos, que pedir es ser negado? Sea la raíz de vuestro Evangelio. ¡Oh, vosotros que vivís las vidas de otros! (¿los Mesías e impostores? ) A no ser que el deseo sea subconsciente, no es satisfecho, no, no en esta vida. Así pues, ciertamente el sueño es mejor que la oración. Quietud es el deseo oculto, una forma de "no pedir"; a través de ello la mujer obtiene mucho del hombre. Utiliza el rezo (si has de rezar) como un método de agotamiento, y a través de ello obtendrás tu deseo.


¡Otros alaban la Magia ceremonial, y se supone que han de sufrir mucho Éxtasis!” (sufrir el éxtasis no disfrutar del éxtasis) “¡Nuestros psiquiátricos están abarrotados, el escenario está invadido!” (no son el público los locos, sino los propios actores que han invadido el escenario porque los psiquiátricos han colapsado).


No hay Ateos, nadie está libre de la autobiografía (de recordar que fue dios)


Este código moral” (recompensa por obediencia, castigo por trasgresión) “es una comedia dramatizada de la facultad de la concepción, pero nunca es tan perfecta o simple como para permitir la posibilidad del cambio en cualquier sentido, con lo que queda disociada de la evolución, etcétera; y este divorcio pierde cualquier utilidad, y por necesidad para su propia preservación y la compasión deseada, evoluciona contradicciones o una relación que es complicación para dar” (y en consecuencia se contradice o se complica demasiado al tratar de cumplir aquello que prometía de “recompensa por obediencia”). “Al trasgredir sus mandatos, la deshonestidad nos muestra su iniquidad” (parece referirse aquí a la deshonestidad de otras personas (sobretodo de las que dirigen, de allí que diga “Al transgredir sus mandatos”), lo que permite justificar las propias faltas del individuo, del creyente o la persona sometida), “para nuestra justificación; o simultaneamente creamos una excusa o razón para el pecado a través de una distorsión del código moral que permita alguna incongruencia. (Reteniendo habitualmente unos pocos pecados imperdonables, y una ley no escrita). Esta confesión negativa” (es una confesión negativa porque el sujeto se condiciona con respecto a otras causas sin asumir realmente su propia responsabilidad) “es un racionalismo fingido” (los argumentos tratan de parecer dialecticos, pero no lo son ni pueden serlo) “que permite excusas aleatorias...un proceso de auto-engaño para satisfacer y esencialmente persuadirte de tu propia rectitud. ¿Quién tiene entre nosotros otra excusa que el auto-amor? No creamos o confesamos una moral que sea conveniente, que se preste al crecimiento y siga permaneciendo simple, que permita la trasgresión sin excusa o castigo. Sería sabio y de sentido común hacerlo, cualquiera que sea el estado de las cosas en tu mente. La naturaleza acaba por denegar aquello que afirma: a través de la asociación permanente con el mismo código moral ayudamos al deseo a transgredir. Siendo negado este deseo, cuanto más restringes más pecas, pero el deseo igualmente desea que el instinto moral sea preservado, así que el deseo es su propio conflicto (y de forma lo suficientemente débil). No temas, el Toro de la tierra durante mucho tiempo no ha tenido nada que ver con tu no-limpia consciencia” (parece referirse al hecho de la continuidad de nuestra existencia mundana en nuestra relación con la naturaleza: el toro no se revelará, seguirá siendo un animal doméstico, podremos utilizarlo para labrar, sembrar la tierra y así comer, etc), “tus ideas estancadas de moralidad. La razón por la que Spare es irónico con lo del Toro es por nuestra manía de asociar naturaleza con moralidad.




viernes, 14 de noviembre de 2008

Algunas notas y comentarios explicativos sobre el Libro del Placer de Austin Osman Spare


Otros dicen que sólo el conocimiento es eterno, se trata de la ilusión eterna del aprendizaje: el Decreto de aprender lo que ya sabemos. Directamente nos preguntamos "cómo" inducimos la estupidez; ¿sin esta concepción, qué hay que no pudiéramos conocer y lograr?” (El Libro del Placer). Dicho de otra forma: para qué hace falta dicha idea, ¿no es solo para inducir a la estupidez de aprender siempre lo que sabemos?


Otros pretenden la concentración; esta no te liberará, la mente concibiendo la ley es esclavitud. Llegados hasta aquí, lo que querrás es des-concentración. Disociación de todas las ideas excepto de una no es liberación sino satisfacción imaginativa, o la furia de la creación”. Traducido: parece referirse a la concentración o lo que otros dirían meditación en una idea, que ciertamente es una practica utilizada de preámbulo para luego “liberar la mente”, ir más allá de las ideas o trascender el pensamiento, y que más bien puede llevar al resultado que Spare describe.


Otros de nuevo, que todas las cosas son emanaciones del Espíritu Divino, como rayos del Sol, ¿de aquí la necesidad de emancipación?. Ciertamente, las cosas son necesidad a través de su concepción y creencia. Que se nos deje entonces destruir o cambiar la concepción, y vaciar la creencia”. La pregunta que hace es como para señalar una falsa inferencia: todo emana de dios luego debemos volver a Dios ¿pero no somos ya parte de dios?.... en realidad esa necesidad de “emancipación” parte es de la misma creencia propuesta, por tanto de lo que hay que liberarse es de la creencia.


Estas y muchas otras doctrinas, yo las declaro perpetuadoras del pecado y la ilusión. Cada una de ellas depende de una implicación embarrada, que oscurece, y aun así evolucionada desde la dualidad de la consciencia para su gozo”. Todas esas doctrinas parten de una inferencia falsa, más tienen una gran realidad en cuanto a que representan instintos, arquetipos inconscientes, los cuales como diría Jung y tal vez Nietzche, son autónomos, tienen más o menos vida propia y buscan evolucionar a expensas del hombre, de allí que Spare diga “para su gozo”. No es algo que hubiese dicho al unísono con Spare, pero el mismo Maistre decía, citado por Levi en su libro de “La Ciencia de los Espíritus”: “La única feliz es la virtud misma”.


¿Extraño que nadie recuerde estar muerto? ¿Has visto el Sol alguna vez?. Si lo has hecho entonces no has visto nada muerto”, es decir, como extrañarse que no recordemos estar muertos, si ni siquiera hemos visto nada muerto. Spare en su alusión al Sol parece simplemente desafiar la idea sobre poder mirar cara a cara a la muerte, seria como tratar de mirar al Sol fijamente sin protección y como consecuencia quedarnos ciegos ¿se puede pensar en ver algo después de eso? “¡a pesar que tu creencia sea distinta!” (lo cree, no lo ve (se refiera al Sol)).



¿No crees en Fantasmas y Dios, porque no los has visto? ¡Qué! ¿No has visto nunca los fantasmas burlones de tus creencias? ¿La Confusa Escena que Ríe de vuestra humildad o Mammon, vuestras grotescas Ideas de "Yo"? ¡Sí, tus propias facultades y tus Mentiras de mayor coraje son Dioses! ¡Y quién es el aniquilador de tus Dioses, sino un Dios!” (una idea Jungiana, pero que le ha pasado también a muchos pensadores por la cabeza: no poseemos sexualidad, ni instintos, son estos los que nos poseen a nosotros, por tanto verdaderos dioses).


¿No hay prueba de que existieras antes? ¡Vaya una excusa!” (no una razón) “¿Nadie ha regresado para contarnos? ¡Para mordaz abogado!” (es como si lo acusara, en forma disparatada, de tratar de defenderse de lo que el mismo fue: no hay testigos luego es inocente; muchas veces nuestros “recuerdos” o "identidades perdidas" son deseos o complejos, y ciertamente nos defendemos de eso o lo encubrimos) “¿No eres más que lo que fuiste- de algún modo cambiado? ¿Eres el caso Prima Facie de que estás reencarnado quizá en cualquier caso? ¡Los "quizá" son posibles! ¿Puedes hacer las cosas de forma distintas a cómo las haces? ¡Nunca me cansaré de afirmarte que constantemente haces las cosas de manera distinta!” (es decir nunca somos la misma persona, cómo pretender entonces hablar de un ego que encarna o buscar una prueba de pre-existencia anterior de dicho ego)


“Eres consciente de la alegre Mariposa que observas y que eres consciente de que sea "Tú": la Mariposa es consciente de ser "sí misma", y como tal, es una consciencia tan buena e igual a la tuya, de tí siendo "tú". Por tanto esta consciencia de "tú" que ambos sentís, ¿es el mismo "tú"? Así, tú eres uno y lo mismo; ¡el misterio de misterios y la cosa más simple de entender en el mundo! ¿Cómo podrías ser consciente de lo que no eres? Pero, ¿podrías creer de otra forma? Así, si hieres a la Mariposa te hieres a tí misma, pero tu creencia de que no te hieres a tí misma te protege del daño, ¡durante un tiempo! ¡La creencia se cansa, y tú eres herida miserablemente! Haz tu voluntad; la creencia es siempre su propia inconsistencia. El deseo lo contiene todo, ¡por tanto has de creer en todo, si es que en algo crees! Creer parece excluir al sentido común”. El creer es un deseo, la afinidad con la mariposa no surge de ninguna deducción lógica (razonamiento inocente y poético, pero ingenioso en la manos de Spare) sino del deseo, del sentimiento de ser también una mariposa, por eso no puede evitar el ser herida, porque se canso de ser ella misma (¿no nos pasa a todos?). En la creencia se proyecta solo nuestra insuficiencia.... no debemos buscar proyectar nuestro miedo sino “Hacer nuestra voluntad”, realizar nuestro deseo. La otra posibilidad, según Spare, seria “creer en todo”, excluir el sentido común y disociarnos de nuestros actos.



“No hay duda sobre ello; esta consciencia de "Tú" y "Yo" es el torturador inoportuno pero siempre preparado; aun así, ¡"no tiene por qué ser así" en ningún sentido!” (la consciencia de separación nos tortura, pero no necesariamente nos debe torturar, no es la conciencia de separación el problema) “¿No es una cuestión de Miedo? ¿Tienes miedo de entrar en una guarida de los Tigres? (¡Y te aseguro que es una cuestión de rectitud -(innata o aprendida)- cada vez que entras voluntariamente o eres arrojado dentro, y si sales vivo o no!)” (sí, es un problema de moral). “Aun así diariamente entras sin miedo en guaridas habitadas por criaturas más terribles que Tigres y sales sin sufrir ningún daño, ¿por qué?” (entramos para demostrarnos que somos valientes, por tanto nuestra moral se contradice o entramos por inconsciencia debido a lo obnubilado de nuestra moral). En cuanto a que no suframos ningún daño tal vez Spare solo lo diga a titulo de nuestra propia ignorancia.


Grandes científicos están encontrando las propiedades para llevar la muerte de los microbios que descubren que respiramos, y que según sus cánones deberíamos destruir; ¿deberíamos estar ya muertos?” (la pregunta indica que es desproporcionado: si los microbios son tan peligrosos como para que queramos aniquilarlos a todos es porque ya deberíamos estar muertos, no he sabido de científicos tan locos, de hecho hay consenso sobre la actividad benéfica de muchos microbios) “¡Ten fé!” (¿un científico debería tener Fe?) “¡Los cánones de la ciencia son bastante correctos, no decepcionan a la duda! “¡Nuestra mayor familiaridad -"este impulso hacia el conocimiento"- nos traerá ciertamente la enfermedad y muerte que dan!” (nuestro anhelo por el conocimiento y la verdad nos llevan a desear la muerte, con tal de que ella si sea verdad ¡hay que morir por la ciencia!) “¡Y también nos dan en compensación sus poderes de destrucción!” ( “¿Para la destrucción de quién?” (no ciertamente de los microbios) “¡Las cosas serán justas! ¿Es este el valor de la voluntad? Esta "voluntad de poder", ¡cuán preservadora de la vida!” (¡Sí, sobretodo preservadora!) “¡Cómo lleva más lejos la selección discriminadora! ¡Cuán satisfactoria! ¡Los exploradores más nobles! ¡Oh científicos, continuad descubriendo el Pozo sin Fondo! Cuando estáis empapados de ciencia, ¿el rayo impactará sobre el asesinato? ¿Nacerá una nueva esperanza? ¿Nuevas criaturas para el circo? (La concepción de) la Cabeza-de-Dios ha de evolucionar siempre su inercia para la transmutación en su propio opuesto; ¡porque lo contiene!” (“el sueño de la razón engendra monstruos” (Goya)).


No hay hecho científico,” (este) “siempre implica a su opuesto como hecho igual” (Spare condiciona todo razonamiento al deseo, por tanto toda intención de demostrar se contradice con otra), “esto es el "hecho"” (por definición). “¿Entonces, por qué molestarse en probar cualquier cosa como un hecho? (la definición hace inútil la demostración). Esta esperanza vana de probar finalidad es la muerte en sí misma” (la muerte es en verdad el fin (la finalidad) de todo), “¿así que por qué imponer disparatadamente el "Deseo"?” (¿por qué empeñarnos en demostrar lo que deseamos?). Un ejemplo de cómo un “hecho científico” implica su opuesto: “Habeis probado (¡a través de las matemáticas!) que el Sol está a muchos millones de kilómetros de distancia de vosotros; ¡ahora mejorareis su eficiencia!” (¡la eficiencia del sol!) “¡La Naturaleza, ese impulso a la antítesis de vuestras verdades,” (es decir la naturaleza es solo una proyección también de nuestros contradictorios deseos, y la “naturaleza” encarna sobre todo el deseo que se opone a lo que llamamos verdad) “probará pronto (¡a través de las matemáticas y cuando queráis!) que el Sol no existe en absoluto! ¡O si lo deseais, probará concluyentemente que el Sol está muchos millones de millones de kilómetros más lejano o más cercano de lo que pensasteis alguna vez!” (¿por qué desear eso? ¿añoraremos, nos hará falta otro Sol, otro más poderoso? ¿sucumbiremos al miedo? De forma figurada todo esto es válido: podemos probar lo que nos plazca)


El más impropio y erróneo de los locos pregunta ahora; "¿cómo podemos escapar de las inevitables evoluciones de la concepción, si todo es siempre concebir?". Mi respuesta habrá de permitir todos los medios, todos los hombres y condiciones” (¡seguro!, tiene que ser así si la pregunta la hace semejante loco). “Escucha, Oh Dios que eres, pero que será Dios. Cuando la mente se encuentra en absoluta perplejidad, la capacidad de intentar lo imposible se deja conocer; a través de aquel estado de "Tampoco-Tampoco", el más sencillo posible, ¡el Ego se convierte en el Observador Silencioso y lo conoce todo! ¡El "Por qué" y "Cómo" del deseo se encuentran contenidos dentro del estado místico de "Tampoco-Tampoco", y el sentido común prueba que es el estado de lactancia, el más nutritivo! Payaso como soy, aun así todas mis ideas han surgido de él (y amigo mío, todas las tuyas), pero siempre he sido un vago, un viejo pecador que preferiría ver a otros Todopoderosos antes que a sí mismo” (¿qué es lo que trata de excusar? Se confiesa: Spare es un dios que en lugar de conquistar se entretiene observándonos....es rebelde pero no tiene pretensiones revolucionarias y sin embargo lo es y de una forma única).



lunes, 18 de agosto de 2008

Austin Osman Spare a la luz de Nietzsche




A.O.S. Autorretrato, 1911

Este artículo muestra como los escritos del artista y ocultista ingles, Austin Osman Spare (1886-1956) son menos oscuros a la luz del pensamiento del filosofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900), esto sin desvelarlos de su carácter esotérico, ni abarcar toda su obra. Por otra parte no se conoce ningún testimonio del artista que avale la idea de una influencia por parte de Nietzche, a penas se sabe que lo leyó. Tampoco se trataría de una tendencia que enmarcaría o definiría a Spare. Las ideas de “Eterno Retorno”, “Super Hombre” o “Gran Mediodía”, no están presentes en él (la de la muerte de Dios tampoco aunque es significativo que Zos parafraseando diga “El hombre ha muerto”) y falta más que eso, sin embargo el Zos del Spare, como ha sido reconocido, guarda ciertas reminiscencias con el Zaratustra de Nietzsche y muchos de los llamados “prejuicios filosóficos” como “Yo”, “verdad”, “razón”, “conocimiento”, etc, ambos los trataron de forma similar. Es en la psicología que Spare y Nietzsche son afines, aunque Nietzsche es desde luego, mucho más claro.

El enfoque que propongo, me parece, es solo aplicable a los escritos de Spare no a su pintura, ni a su sistema mágico, los cuales me son completamente inabordables, y probablemente no tenga relevancia con respecto a estos.

Otro titulo hubiese podido ser Nietzsche & Spare. Sin embargo he preferido el que he colocado porque para mi fue Nietzche quien me sirvió de guía para comprender y profundizar en el pensamiento de Spare, el cual por sí mismo es muy confuso . Desde luego que puede parecer un contexto artificial, eso se lo dejo al juicio del lector. Debo confesar que también me he desencantado y aburrido leyendo otros ensayos o escuchando alguna que otra opinión tratando de compararlo con este o aquel filosofo e identificándolo con determinada tendencia. Más en ese sentido creo que mi trabajo es muy distinto.

El Yo y el Cuerpo

Comenzamos citando el “Libro del Placer”: “¿Qué hay para creer, sino en Yo? Y Yo es la negación de la completitud como realidad. Ningún hombre ha visto nunca al yo. Somos aquello que creemos y lo que ello implica, a través de un proceso de tiempo en la concepción; la creación tiene su causa en esta esclavitud a la fórmula” [0]. Fíjese como coincide Zaratustra en un principio con esto: “el yo y el tú se me antojaban vaho multicolor ante ojos creadores. Ansioso de apartar la mirada de si mismo, me parecía, el Creador había creado el mundo” [1].

Tanto Spare como Nietzsche conciben la creencia como una forma de proyección: “El centro de la creencia es amor por el yo de uno, proyectando el ambiente para la satisfacción pero permitiendo que su distorsión simule la denegación, una ambición de convertirse en algo más allá del autodeseo; pero no puedes ir más allá del centro, así que uno multiplica (cree) para poder tener menos consciencia de lo fundamental” [0], “El hombre ha proyectado fuera de sí sus tres “hechos internos”, aquello en lo que él más firmemente creía, la voluntad, el espíritu, el yo, puso las “cosas” como existentes guiándose por su propia imagen, por su concepto del yo como causa. ¿Cómo puede extrañarse que luego volviese a encontrar siempre en las cosas tan sólo aquello que él había escondido dentro de ellas?” [5]. Llega a atribuir entonces ese “Yo” a un fetichismo del lenguaje, nótese el uso insistente de la palabra cree: “Ese fetichismo ve en todas partes agentes y acciones: cree que la voluntad es la causa en general; cree en el “yo”, cree que el yo es un ser, que el yo es una sustancia, y proyecta sobre todas las cosas la creencia en la sustancia-yo” [4]. Al deshacerse de este “fetichismo” el “Yo”: “¡Se ha convertido en una fábula, en una ficción, en un juego de palabras: ¡ha dejado totalmente de pensar, de sentir y de querer!” [5].


En lugar del “Yo” Nietzsche habla es de la soberanía del cuerpo:

“Es el cuerpo una magna razón, una pluralidad gobernada por un solo sentido, guerra y paz, rebaño y pastor” [2].

“Dices ‘yo’, y te enorgulleces de esta palabra. Pero más grande – aunque te resistas a creerlo – es tu cuerpo y su magna razón, que no dicen ‘yo’ pero obran como ‘yo’ ” [2].

“Detrás de tu tus pensamiento y sentimientos, hermano, está un poderoso amo, un sabio ignoto que se llama el propio ser. Mora en tu cuerpo. Es tu cuerpo” [2].


Incluso este mismo razonamiento podía tener consecuencias un poco extrañas. De modo que Nietzsche recomendaba: “Estar sentado el menor tiempo posible; no dar crédito a ningún pensamiento que no haya nacido al aire libre y pudiendo nosotros movernos con libertad, - a ningún pensamiento en el cual no celebren una fiesta también los músculos. Todos los prejuicios proceden de los intestinos. La carne del trasero – ya lo he dicho en otra ocasión – es el auténtico pecado contra el espíritu santo” [3]. “Yo soy el primero que ha descubierto la verdad, debido a que he sido el primero en sentir – en oler - la mentira como mentira.... Mi genio está en mi nariz” [3].


Para Nietzsche no es a la luz de la razón, es a la luz del cuerpo que el “Yo” es una completa fantasmagoría, para Spare es a la luz del Kia. También difieren en cuanto a la importancia que tiene para la “sabiduría” el cuerpo. Para Spare “La posesión de su sabiduría no implica la necesidad de sus cuerpos; el cuerpo se modifica en relación a los "métodos" ” [0]. De esta forma afirma por ejemplo que se puede poseer la sabiduría y las “propiedades mágicas” de otras existencias. Por ejemplo, como dice él, “viajar más rápido que el leopardo cazador” [0], pero esto es entrando en el campo de su oscuro sistema mágico.


En el “Libro del Placer” Spare crea el concepto del “Kia concebible” y lo identifica con la idea del “Yo”: “El Kia que puede ser expresado por ideas concebibles, no es el Kia eterno que quema toda creencia, sino que es el arquetipo de "yo" la esclavitud de la mortalidad” [0]. Un “Yo” aun más trascendente es aquel que surge de el Kia que puede ser solo expresado por el “alfabeto sagrado” que Spare construye o su sistema de sigilos, “el "Tampoco-Tampoco", el "Yo" sin modificar en la sensación de la omnipresencia” [0]. En este punto ese “Yo” que es “El progenitor de sí mismo y de todas las cosas, pero que a lo que se parece es a nada” [0], caerá en la corriente mística que lo remonta hacia alturas más altas, distanciándose del pensamiento de Nietzsche, aunque en ningún momento sin renegar del cuerpo, “Anterior al Cielo y la Tierra”, “el principio sexual primordial”.

Spare y Nietzche también llegan a aproximarse bastante, en algunos puntos, en cuanto a su critica a los “trasmundistas” :

“En su virulencia el deseo espiritual es tan fatal como el sensual. La aspiración a lo "supremo" es una red de deseos mortales debida a la cobardía interna; es por tanto, una sabiduría insatisfecha esperando la explotación, esperando a sufrir sus evoluciones” [0].

En lo que respecta a la “red de deseos mortales”, Nietzsche explica:

“Enfermos y decadentes despreciaban el cuerpo y la tierra e inventaban las cosas celestiales y las gotas de sangre redentora; ¡Más aun estos dulces y siniestros venenos los extraían del cuerpo y de la tierra!”, “¿a quién debían la voluptuosidad y espasmo de su arrebato? ¡A su cuerpo y a esta tierra!” [1].

La sabiduría insatisfecha esperando la explotación, es lo mismo a los que Spare se refiera cuando habla de “los grilletes sobre la mano que trabaja en algún mundo desconocido” [0]. Se refiere a la mano de un Trasmundista construyendo su mundo ideal o su “telaraña” como diría Nietzsche, aunque esa “explotación” también puede ser más terrenal y vulgar, como la que se da por parte de las religiones y las masas ignorantes.

La Voluntad

“"Voluntad" es complicación, el medio de un medio” [0]. En efecto para Nietzsche también se trata de algo complicado: “A mí la volición me parece ante todo algo complicado, algo que solo como palabra forma una unidad”, “en toda volición hay, en primer término, una pluralidad de sentimientos, a saber, el sentimiento del estado del que nos alejamos, el sentimiento del estado al que tendemos, el sentimiento de esos mismos “alejarse” y “tender”, y, además, un sentimiento muscular concomitante que, por una especie de hábito, entra en juego tan pronto como “realizamos una volición”, aunque no pongamos en movimiento “brazos y piernas”. Y así como hemos de admitir que el sentir, y desde luego un sentir múltiple, es un ingrediente de la voluntad, así debemos admitir también, en segundo término, el pensar: en todo acto de voluntad hay un pensamiento que manda”. “En tercer término, la voluntad no es sólo un complejo de sentir y pensar, sino sobre todo además un afecto : y, desde luego, el mencionado afecto del mando” [6]. De hecho Spare parece jugar con los ingredientes que componen a dicha “voluntad” : “El Dios de la "Voluntad" es el mandato a obedecer” [0], “Un hombre que realiza una volición – es alguien que da una orden a algo que hay en él, lo cual obedece o él cree que obedece”, “Toda volición consiste sencillamente en mandar y obedecer, sobre la base”... “de una estructura social de muchas “almas” ” [6], “¡"Voluntad" es el mandato a creer” [0], “el volente cree de buena que la volición basta para la acción” [6], “A su sentimiento placentero de ser el que manda añade así el volente los sentimientos placenteros de los instrumentos que ejecutan, que tienen éxito, de las serviciales “subvoluntades” o subalmas” [6], así, “la clase gobernante se identifica con los éxitos de la colectividad” [6].

En Spare desde luego todo esto es cacofónico y parece imposible separar todos los elementos. Es muy ilustrativo también recordar la critica que hace Nietzsche contra su contraparte alemán: “Schopenhauer, con su hipótesis de que todo cuanto existe es en esencia voluntad, ha entronizado una antigua mitología. Al parecer, jamás intentó el análisis de voluntad, puesto que creía que el querer esa simple e inmediato, cuando el querer es en realidad un mecanismo tan bien montado que casi escapa a la mirada del observador” [8].

¿Qué querrá decir Spare en cuanto a que la voluntad es “el medio de un medio”?: “La “voluntad”, naturalmente, no puede actuar más que sobre la “voluntad” – y no sobre “materias” (no sobre “nervios”, por ejemplo - ): en suma, hay que atreverse a hacer la hipótesis de que, en todos aquellos lugares donde reconocemos que hay “efectos”, una voluntad actúa sobre otra voluntad” [11].

Nietzsche al igual que Spare rechazan los conceptos de “voluntad libre”, que el segundo parece utilizar aludiendo a Crowley (en el “Libro del Placer” se hacen repetidas referencia a Crowley, todas negativas): “Hoy no tenemos ya compasión alguna con el concepto de “voluntad libre”: sabemos demasiado bien lo que es – la más desacreditada artimaña de teólogos que existe, destinada a hacer “responsable” a la humanidad en el sentido de los teólogos, es decir, a hacerla dependiente de ellos” [9].


El Miedo, la Moral y la Religión

“Las religiones son la proyección de la incapacidad, las imaginaciones del miedo” [0], “La aspiración a lo "supremo" es una red de deseos mortales debida a la cobardía interna” [0], “¿Qué hombre puede tener fé sin miedo? Sólo aquel que no tiene un deber que cumplir. Cuando la fé perece el deber hacia las doctrinas morales perece” [0]. “El miedo profundo y suspicaz a un pesimismo incurable es el que constriñe a milenios enteros a aferrarse con los dientes a una interpretación religiosa de la existencia: el miedo propio de aquel instinto que presiente que cabría apoderarse de la verdad demasiado prematuramente, antes de que el hombre hubiera llegado a ser bastante fuerte, bastante duro, bastante artista....” [13].


“La creencia natural es la intuición que obliga a la creencia a través de aquello que es experimentado como reaccionando y dominando sucesivamente; todo ha de asociarse a través de su emoción definida, estimulada por aquellos en armonía; aquellos en discordancia, pierden su capacidad de convencimiento e inhiben. Así que a través de su propio funcionamiento, la creencia está limitada y determinada para ti” [0]. Según Nietzsche con esto se busca eludir el estado “penoso” de lo extraño, causado por el miedo: “Lo nuevo, lo no vivido, lo extraño queda excluido como causa.- Se busca, por tanto, como causa, no sólo una especie de aclaraciones, sino una especie escogida y privilegiada, de aclaraciones, aquéllas con las que de manera rápida, más frecuentemente, queda eliminado el sentimiento de lo extraño, nuevo, no vivido, - las aclaraciones más habituales. – Consecuencia: una especie de posición de causas prepondera cada vez más, se concentra en un sistema y sobresale por fin como dominante, es decir, sencillamente excluyente de otras causas y aclaraciones.- El banquero piensa en seguida en el “negocio”, el cristiano en el “pecado”, la muchacha, en su amor” [28].


“Tu juicio “tal acto es bueno” tiene su primitiva historia en tus instintos, tus inclinaciones, tus antipatías, tus experimentos e inexperiencias” [29]. “La mayoría de nuestras acciones pueden ser rastreadas a un deseo subconsciente (por la libertad) en conflicto con el hábito, una obediencia al fatalismo inherente que cuelga de las "buenas y malas" acciones ya cometidas (en la existencia en el pasado) contra una moral preservada” (“La moral elemental o miedo a desagradar”, como anota el propio Spare) “y cuya reacción se expresa como espontaneidad, involuntariedad, autonomía, lo deliberado, etcétera, cuando la oportunidad surge. El resto es debido a una moral tradicional conflictiva que se ha convertido en constituyente (parcialmente adoptada para gobernar y elegir el momento de esta reacción). En su origen, una idea de lo que entonces se consideraba convenientemente bueno y malo...” [0].

“¡Lo que has y te ha sido dispuesto en tu religiosidad, es tu propio potro de tortura, por imaginario que sea!”, “El cristianismo es una metafísica del verdugo” [14].

“Cuanto más restringes más pecas, pero el deseo igualmente desea que el instinto moral sea preservado”[0] o como dice Nietzche en “Más allá del Bien y del Mal”: “Suponiendo que fuera posible llegar a eliminar el peligro, el motivo de temor, entonces se habría eliminado también esa moral: ¡ya no seria necesaria, ya no se consideraría a sí mima necesaria!” [8] ) “así que el deseo es su propio conflicto (y de forma lo suficientemente débil)” [0].

El Conocimiento
“A través de la iluminación de su conocimiento se deterioran en sus logros” [0], “El abismo entre tener conocimientos y tener capacidad de obrar quizá se más grande, también más inquietante de lo que se piensa”: “Sería un error considerar que cabalmente los espíritus de elevado linaje y de vuelo separado son especialmente hábiles para detectar muchos pequeños hechos vulgares, para coleccionarlos y reducirlos a fórmulas”, “el creador, tendrá que ser posiblemente un ignorante” [10].

“La diferencia entre el genio y la ignorancia es de grados dentro del miedo. El principio de la sabiduría es miedo en la anticipación de la recepción del conocimiento al aprender” [0], “¿Será el deseo de descubrir entre todas las cosas extrañas, desacostumbradas, inciertas, algo que conocido ya no nos inquiete? ¿Seré el instinto del miedo lo que nos impulsa a conocer?. La satisfacción del que conoce, ¿será el júbilo de la seguridad recobrada?” [15].


El Conocimiento de Si Mismo

“Una cosa que queda explicada deja de interesarnos - ¿Qué querría decir aquel dios que aconsejaba: “¡Conócete a ti mismo!”? ¿Acaso eso significaba: “¡Deja de interesarte a ti mismo!” ” [16].

Tanto Nietzsche como Spare perciben el “conocimiento de si mismo” tanto como una dificultad, al igual como un peligro. Spare lo acepta provisionalmente como un método para rastrear y descubrir la creencia y el origen de esta (y no mediante la vía racional, véase el “Libro del Placer”), pero desde un primer momento nos advierte: “Las acciones son las expresiones de ideas vinculadas a las creencias; siendo inherentes son oscuras, su forma de operar es indirecta, y engañan fácilmente a la introspección” [0], de la misma forma el filosofo alemán escribe: “las acciones son siempre ambiguas, siempre insondables” [25]. Nietzsche por otra parte niega la posibilidad de cualquier conocimiento inmediato y se mantiene en guardia con respecto a cualquier utilidad de este admitiéndolo como dado: “se figuran, por ejemplo, que para proceder con método hay que partir del mundo interior, de los fenómenos de la conciencia, puesto que este es el mundo que conocemos! ¡Error de los errores! Lo conocido es lo más habitual es lo más difícil de reconocer, lo que es más difícil de considerar como problema, lo más difícil de ver por su lado extrañó, distante, exterior a nosotros” [15], y “Hace falta aprender a apartar de sí la mirada para ver mucho – esta dureza la ha menester todo el que escala cimas” [26], “Quien como cognoscente tiene la vista importuna ¡cómo se quiere que vea otra cosa más que sus motivos de primer plano!” [26]. Al rechazar la posibilidad de cualquier conocimiento inmediato, Nietzsche ve el “Conocimiento de Si Mismo” (afín a inmediato) como una peligro, al pretender tomar este como un argumento.

He aquí un testimonio propio de Nietzsche en cuanto a su desconfianza con respecto al conocimiento de si mismo o como el dice “a creer” algo sobre si mismo: "¿Se me creerá? Pero yo solicito que se me crea: en mí sobre mí, he pensado siempre mal, sólo en casos muy raros, sólo de manera forzada, siempre sin placer “por el asunto”, presto a divagar lejos de “mí”, siempre sin fe en el resultado, gracias a una indomeñable desconfianza con respecto a la posibilidad del auto-conocimiento”. “Tiene que haber en mí una especie de aversión a creer algo determinado sobre mí - ¿Se exhibe aquí acaso un enigma? Probablemente; pero, por fortuna, no uno para mis propios dientes" [18]. Llega incluso a asegurar que jamás a sabido lo que es un remordimiento de conciencia (la palabra “dientes” de la cita anterior parece una referencia irónica a eso): “por lo que de él se oye decir, no me parece que sea nada estimable” [24]. En cuanto a lo oscuro que pueda resultar esto para su propia filosofía, por ejemplo: ¿Cómo se reconoce un hombre aristocrático?, Nietzsche sin ningún reparo escribe: “No son las obras, es la fe la que aquí decide, la que aquí establece la jerarquía, para volver a tomar una vieja fórmula religiosa en un sentido nuevo y más profundo: una determinada certeza básica que un alma aristocrática tiene acerca de sí mima, algo que no se puede – buscar, ni encontrar, ni, acaso, tampoco perder” [25], cosa que parece contradictoria, pero aquí como en muchas otras ocasiones hay que tener la consideración de no haberlo comprendido bien.

Esta actitud de escepticismo, negativa o desconfianza hacia auto-conocimiento también esta presente en Spare: “Conozcan mi propósito: Ser un extraño en mi mismo, el enemigo de la verdad” [12] (lo cual se puede comparar con lo que dice Zaratustra: “Y yo mismo quiero estar disfrazado, entre vosotros, para que no os conozca a vosotros ni a mí mismo; pues tal es mi ultima cordura” [27], “¡Este yo, cuán vacío! ¡Cuán prolífico en incompletitud! En la abnegación” (¿compasión?) que es “su estímulo para simular la realidad . . . . y surge más y más; ¡estas feas brumas de la ilusión son paternales, la causa del odio del Cielo! Por eso es por lo que temo creer en Dios, la subordinación a un atributo, a una idea de Yo, ¡no son libertad de amor!”, al contrario de Nietzche Spare dice saber cual es aquella causa, pero solo puede definirlo de manera misteriosa “¡la causa del odio del Cielo!” [0].


La Gramática

En sus escritos son continuas las quejas de Spare con respecto al lenguaje y a la dificultad o imposibilidad que encuentra en él para comunicar, para transmitir el “deseo”. En especial a lo que el llama nuestra “gramática”: “¿Debiese yo procurar la sabiduría mediante palabras? ¿Verdades alfabéticas de confusa gramática?” [12]. Los mismos escritos de Spare son muy confusos y de una gramática dudosa.

Es así como siente necesidad de crear el “alfabeto del deseo” como una forma de manifestar “el Kia que puede ser expresado vagamente en palabras y “siendo demasiado abstruso de explicar mediante palabras y gramáticas ortodoxas” [0], al igual como su sistema de sigiles, ambos con fines mágicos y psíquicos.

Nietzsche era filólogo y siempre se preocupo por como el lenguaje y sobretodo la gramática condicionan y falsean la manera de describir el mundo y nuestra propia forma de razonar. He aquí como describe la evidencia de esto entre los distintos idiomas: “El asombroso parecido de familia de todo filosofar indio, griego, alemán, se explica con bastante sencillez. Justo allí donde existe un parentesco lingüístico resulta imposible en absoluto evitar que, en virtud de la común filosofía de la gramática – quiero decir, en virtud del dominio y la dirección inconscientes ejercidos por funciones gramaticales idénticas- , todo se halle predispuesto de antemano para un desarrollo y sucesión homogéneos de los sistemas filosóficos: lo mismo que parece estar cerrado el camino para ciertas posibilidades distintas de interpretación del mundo” [19]. Por ejemplo: “Los filósofos del área lingüística uralo-altaica (en la cual el concepto sujeto es el peor desarrollado) mirarán con gran probabilidad “el mundo” de manera distinta que los indogermanos o musulmanes” [19].


He aquí ahora un ejemplo, más exhaustivo, sobre los errores inducidos por la gramática en el enunciado filosófico “yo pienso” y el atomismo griego: “En lo que respecta a la superstición de los lógicos: no me cansaré de subrayar una y otra vez un hecho pequeño y exiguo, que esos supersticiosos confiesan a disgusto, - a saber, que un pensamiento viene cuando “él” quiere, y no cuando “yo” quiero; de modo que es un falseamiento de la realidad efectiva decir: el sujeto “yo” es la condición del predicado “pienso”. Ello piensa: pero que ese “ello” sea precisamente aquel antiguo y famoso “yo”, eso es, hablando de modo suave, nada más que una hipótesis, una aseveración, y, sobre todo, no es una “certeza inmediata”. En definitiva, decir “ello piensa” es ya decir demasiado: ya ese “ello” contiene una interpretación del proceso y no forma parte del mismo. Se razona aquí según la rutina gramatical que dice “pensar es una actividad, de toda actividad forma parte alguien que actúe, en consecuencia–” . Más o menos de acuerdo con idéntico esquema buscaba el viejo atomismo, además de la “fuerza” que actúa, aquel pedacito de materia en que la fuerza reside, desde la que actúa, el átomo; cabezas más rigurosas acabaron aprendiendo a pasarse sin ese “residuo terrestre”, y acaso algún día se habituará la gente, también los lógicos, a pasarse sin aquel pequeño “ello” (a que ha quedado reducido, al volatizarse, el honesto y viejo yo)” [20].

Nietzsche se refiere también una y otra vez a las contradicciones en el adjetivo, por ejemplo en el caso de las certezas inmediatas: “Sigue habiendo cándidos observadores de sí mismos que creen que existen “certezas inmediatas”, por ejemplo “yo pienso”, o, y está fue la superstición de Schopenhauer, “yo quiero”: como si aquí, por así decirlo, el conocer lograse captar su objeto de manera pura y desnuda, en cuanto “cosa en si”, y ni por parte del sujeto ni por parte del objeto tuviese lugar ningún falseamiento. Pero que “certeza inmediata”, así como “conocimiento absoluto” y “cosa en sí” encierran una contradictio in adjecto (contradicción en el adjetivo), eso lo repetiré yo cien veces: ¡deberíamos liberarnos por fin de la seducción de las palabras! Aunque el pueblo crea que conocer es un conocer-hasta-el-final, el filósofo tiene que decirse “cuando yo analizo el proceso expresado en la proposición ‘yo pienso’ obtengo una serie de aseveraciones temerarias cuya fundamentación resulta difícil, y tal vez imposible, - por ejemplo, que yo soy quien piensa, que tiene que existir en absoluto algo que piensa, que pensar es una actividad y el efecto de un ser que es pensado como causa, que existe un ‘yo’ y, finalmente, que está establecido qué es lo que hay que designar con la palabra pensar, - que yo sé qué es pensar. Pues si yo no hubiera tomado ya dentro de mí una decisión sobre esto, ¿de acuerdo con qué apreciaría yo que lo que acaba de ocurrir no es tal vez ‘querer’ o ‘sentir’?” [21].

Una y otra vez razonamientos como estos lo llevan a generalizar la “creencia en la gramática” como una “filosofía del pueblo”, a llamar a la razón una “metafísica del lenguaje” y abordar razonamientos como estos: “¿Por qué el mundo que nos concierne en algo- no iba a ser una ficción? Y a quien aquí pregunte: “¿es que la ficción no forma parte un autor?”, - ¿no sería lícito responderle francamente: por qué? ¿Acaso ese “forma parte” no forma parte de la ficción? ¿Es que no está permitido ser ya un poco irónico contra el sujeto, así como contra el predicado y el complemento? ¿No le seria lícito al filósofo elevarse por encima de la credulidad en la gramática?”[22], “Temo que no vamos a desembarazarnos de Dios porque continuamos creyendo en la gramática” [4].

Es muy significativo que Spare en “El Libro del Placer”, en lugar de preguntarnos “¿entendió tu razón?” nos inquiera: “¿entendió tu gramática que aquellas” (¿gramáticas, palabras, facultades?) “que no posees hablan más fuerte que tus palabras!” [0].


0. Spare, Austin Osman. El Libro del Placer.

1. Nietzsche, Friedrich. Así Hablaba Zaratustra. De los trasmundistas.

2. Nietzsche, Friedrich. Así Hablaba Zaratustra. De los detractores del cuerpo.

3. Nietzsche, Friedrich. Ecce homo

4. Nietzsche, Friedrich. Crepúsculo de los Ídolos: La “razón” en la Filosofía, aforismo 5.

5. Nietzsche, Friedrich. Crepúsculo de los Idolos: Los cuatro grandes errores, aforismo 3.

6. Nietzsche, Friedrich. Más allá del Bien y del Mal: De los prejuicios de los filósofos, aforismo 19.

7. Nietzsche, Friedrich. Más allá del Bien y del Mal: Para la Historia Natural de la Moral, aforismo 201.

8. Nietzsche, Friedrich. Gaya Ciencia: Libro Tercero, aforismo 127.

9. Nietzsche, Friedrich. Crepúsculo de los Ídolos: Los cuatro grandes errores, aforismo 7.

10. Nietzsche, Friedrich. Más allá del Bien y del Mal.

11. Nietzsche, Friedrich. Más allá del Bien y del Mal: El espíritu libre, aforismo 36.

12. Spare, Austin Osman. El Anatema de Zos.

13. Nietzsche, Friedrich. Más allá del Bien y del Mal: El ser religioso, aforismo 60.

14. Nietzsche, Friedrich. Crepúsculo de los Ídolos: Los cuatro grandes errores, aforismo 7.

15. Nietzsche, Friedrich. Gaya Ciencia: Libro Quinto, aforismo 355.

16. Nietzsche, Friedrich. Más allá del Bien y del Mal: Sentencias e interludios, aforismo 80.

18. Nietzsche, Friedrich. Más allá del Bien y del Mal: ¿Qué es aristocrático?, aforismo 281.

19. Nietzsche, Friedrich. Mas allá del Bien y del Mal: De los prejuicios de los filósofos, aforismo 20.

20. Nietzsche, Friedrich. Más allá del Bien y del Mal: De los prejuicios de los filósofos, aforismo 17.

21. Nietzsche, Friedrich. Más allá del Bien y del Mal: De los prejuicios de los filósofos, aforismo 16.

22. Nietzsche, Friedrich. Más allá del Bien y del Mal: El espíritu libre, aforismo 34.

24. Nietzsche, Friedrich. Ecce Homo. Por qué soy tan inteligente.

25. Nietzsche, Friedrich. Mas allá del Bien y del Mal: ¿Qué es aristocrático?, aforismo 287.

26. Nietzsche, Friedrich. Así Hablaba Zaratustra. El Caminante.

27. Nietzsche, Friedrich. Así Hablaba Zaratustra. De la Cordura.

28. Nietzsche, Friedrich. El Crepúsculo de los Ídolos. Los Cuatro grandes errores, aforismo 5.

29. Nietzsche, Friedrich. La Gaya Ciencia. Libro Cuarto, aforismo 335.